Aldi: en Alemania para pobres, en Madrid para ricos

Lidl es el león de los supermercados de descuento. Pero Aldi le sigue los pasos. Dos cadenas alemanas de descuento que convencen a los españoles con su moderno concepto.

Mercadona es una de las pocas empresas salidas de Valencia de éxito internacional. En 2016, esta cadena de supermercados ocupó el puesto 38 en el ranking de los mejores minoristas internacionales, según el instituto de investigación de consumidores Kantar World Panel.

Mercadona, fundada en 1977 como empresa familiar, ha adoptado entretanto el concepto alemán de supermercados de descuento. Hoy cuenta con 1.620 supermercados y una facturación anual de casi 22 mil millones de euros. La cadena española aún lidera el comercio de alimentos en España con una cuota de mercado del 24%. 

Alemanes le ganan al gigante español

Lidl, empero, le sigue los talones a los españoles, con una oferta de más alta calidad y precios más bajos. Esta es otra de las razones por las que Mercadona ha sido relegada al puesto 49 de la lista de Kantar 2017.

Los supermercados alemanes se asentaron primero en las zonas turísticas clásicas de los germanos como Mallorca,  Andalucía y la Costa Brava. Entretanto, ya no hay casi barrio en la capitalina Madrid en donde no haya una filial de Aldi o Lidl.

Aldi ha llegado incluso a Pozuelo, la ciudad de los ricos en España. Allí acaba de abrir un lujoso supermercado de Aldi para los "pijos”, la gente de dinero. Su concepto es el conocido: limpieza, organización, precios e indicaciones en grandes avisos. Y el servicio es amable y  rápido.

Aldi: baratijas en Alemania, de lujo en Madrid

Lidl, por su parte, desde su entrada en el mercado en 1994, se ha establecido como la tienda de descuento más barata en España. "Y no nos dejaremos destronar tan fácil", dice la compañía. Un concepto exitoso, gracias a una inteligente gestión de compra y suministros.

El gigante de Neckarsulm conecta el importante mercado de ventas de España con la compra de frutas y verduras españolas y otros productos para el resto de los países. Lidl compra más de 3.200 diferentes artículos en España a los mejores precios, con los que, a la vez, suministra sus 10.000 tiendas en todo el mundo, entre ellos aceite de oliva y vino.

Lidl le da empelo ahora a 12.500 personas y factura 3.300 millones de euros al año en España. Aldi Nord, por su lado, que llegó a España en el año 2000, tiene mucho camino por recorrer. Pero apenas hace cinco años la compañía comenzó a despegar. "A Aldi lo conocía de Alemania como un supermercado de baratijas, pero aquí es un verdadero lujo", dice Bärbel Neubauer, que vive en Madrid desde hace más de 20 años.

"Hay un claro cambio en el comportamiento de compra de los españoles", dice Florencio García, experto en ventas minoristas de Kantar. La crisis ha vuelto más críticos a los consumidores españoles. Por lo general, amantes de las marcas, los españoles se fijan ahora en los precios a la hora de comprar.

Stefanie Müller (jov/vt)

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Organismos necesarios

En un puñado de tierra viven más organismos que seres humanos en todo el planeta. Son los encargados de que la capa de humus almacene nutrientes y agua. Después de los mares, los suelos son los mayores depósitos de carbono de la Tierra. Almacenan más carbono que todos los bosques juntos.

Asfalto que mata

En todo el mundo, las ciudades ganan cada vez más terreno y los suelos cultivables quedan cubiertos por cemento y asfalto. Debajo de esa capa de material los microorganismos no pueden sobrevivir y el agua de lluvia sigue su camino por la superficie en lugar de ser absorbida por el suelo.

Tierra desprotegida

Los suelos son sensibles a los cambios y necesitan protección, como nuestra piel, ante el sol, los vientos y el frío. Grandes superficies de terreno pueden secarse y, al arar, la fina capa de la tierra se remueve y es transportada por el viento.

Desertificación

Los suelos se desgastan debido a la deforestación, al uso excesivo del abono y la ganadería masiva, de modo tal que las tierras pobres en agua se convierten en desiertos. Además, factores climáticos como las sequías aceleran una reacción en cadena iniciada por la mano del hombre.

Arrastrados por el agua

Cuando las lluvias extremas caen sobre cemento o asfalto o cuando se producen deshielos, el agua va a parar a lechos de ríos que no tienen lugar suficiente para aumentar su cauce. Así es como se producen inundaciones que arrasan los suelos fértiles.

Extenuados

Los monocultivos en grandes superficies de terreno hacen necesario el uso de una mayor cantidad de abonos y pesticidas para que la cosecha rinda. La cantidad y la aplicación de abonos han aumentado en un 40 por ciento en todo el mundo y siguen aumentando. Además, la utilización de pesticidas pone en peligro no solo los suelos, sino también la salud del ser humano.

Salinizados

En las grandes represas se evapora una gran cantidad de agua y, debido al cambio climático, en algunas regiones del mundo llueve muy poco, con lo cual los suelos no reciben suficiente agua. Las sales disueltas en el agua permanecen así sobre la superficie, inutilizando los suelos cultivables. También el hecho de que el agua de mar penetre en los suelos es un gran problema en las zonas costeras.

Contaminados

Ya sea por pérdidas de sustancias tóxicas de la industria o de armas de guerra, así como por el uso continuado de abonos, cuando los suelos se contaminan es muy caro y complicado reparar los daños causados. Según datos oficiales, en China casi un quinto de las superficies de cultivo están contaminadas.

Extracción y pérdida de suelos

Los suelos se excavan para obtener materias primas. También en Alemania se sacrifican superficies de cultivo para la industria del carbón. De ese modo se pierden tierras para otros fines, como, por ejemplo, para formar biotopos para la conservación de especies animales y vegetales, o para la agricultura, además de tierras para construcción.

Nueva vida

Hasta que la tierra llega a formar una capa de diez centímetros de espesor de suelo fértil en la que puedan crecer plantas y se pueda almacenar agua y nutrientes pasan unos 2.000 años. Para proteger los suelos cultivables, las Naciones Unidas declararon el año 2015 como el "Año Internacional del Suelo".

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