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Alemania necesita un nuevo derecho de asilo

Volker Wagener (RMR/PK)12 de enero de 2016

Está bien que haya millones de personas que, como buenas personas, quieran ayudar a los refugiados, dice el fundador de Cap Anamur, Rupert Neudeck, pero con nuestro sistema de asilo individual estamos llegando al límite.

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Imagen: picture-alliance/AP Photo/S. Palacios

DW: Señor Neudeck, la palabra “Gutmensch”, "buena persona", ha sido elegida como la palabrota del año. ¿Cómo definiría usted dicha noción?

Neudeck: Me sorprendió mucho cuando escuché este término por primera vez. Fui muy ingenuo y pensé que significa “buena persona”, estaba en un estudio de televisión. Y allí me dijeron que se trataba de un insulto. Es interesante el desarrollo que estamos viviendo. Por lo visto en Alemania hay mucha gente que quiere hacer cosas buenas y al mismo tiempo hay un movimiento en sentido contrario, posiblemente por envidia. Creo que hay que verlo desde el punto de vista sociopedagógico. Periodísticamente la palabra se utiliza con un sentido negativo.

Entre 8 y 10 millones de africanos y asiáticos están de camino hacia Europa, dice el ministro de Cooperación y Desarrollo Müller y su objetivo es Alemania. Nuestro sistema de asilo no prescribe un tope y las fronteras están abiertas. ¿Hasta cuándo aguantará Alemania?

Naturalmente no podremos rechazar este desarrollo como lo desea la política y lo considero una tarea increíblemente difícil, porque hemos descuidado muchas cosas. Es un hecho que millones de personas se han puesto en marcha para buscar una perspectiva para sus vidas, estudios, formación laboral y en Europa no podremos ubicarlos a todos. Por eso, estaría bien encontrar una solución provisional.

¿Cuál por ejemplo?

Para dar un ejemplo. En el norte de África, en Marruecos, en Argelia, en Egipto cientos de miles de jóvenes africanos están acorralados y saben que su única posibilidad de huida suicida sería por el Mar Meditárreo. Ahí cabría la posibilidad de ofrecerles a gran escala una formación profesional y que después volviesen a sus países de origen. Esa sería la mejor solución que veo por el momento con respecto a su pregunta, ¿cómo podríamos lograr que no todos quieran venir a Europa?

El antiguo presidente del Tribunal Constitucional de Alemania, Hans-Jürgen Papier, considera que la brecha entre derecho y realidad es tan grande como nunca se había visto en Alemania. ¿Está de acuerdo con esta valoración?

No sé si es verdad. Tenemos ante nosotros una gran tarea nacional, que con frecuencia perdemos de vista, porque los partidos políticos comienzan a ir cada uno por su lado, lo que es fatal. Es una tarea nacional con la que nos vimos confrontados el año pasado y nos seguiremos viendo e, independientemente de cómo logre la política reducir el número de refugiados, esta tarea nacional ha cambiado considerablemente el perfil de la sociedad alemana.

Y de una manera que yo nunca hubiera imaginado. Tenemos cientos de miles, probablemente millones de personas que estuvieron y están dispuestas a apoyar a los refugiados y sigue siendo así a comienzos de 2016. Yo la considero una señal muy positiva a la que deberíamos dar importancia.

El fundador de Cap Anamur, Rupert Neudeck.
El fundador de Cap Anamur, Rupert Neudeck.Imagen: picture-alliance/dpa

El derecho de asilo alemán es individual, único y atrae a millones de personas. ¿Seguirá siendo así para siempre?

No, creo que era una cosa maravillosa, una gran generosidad, así lo dijo entonces Carlo Schimdt (SPD) coautor de la Constitución en el Consejo Parlamentario al formular la Constitución a todo el mundo. Nos sentó entonces tan bien a los alemanes, pero ahora vemos que nosotros solos con el derecho de asilo, con la elaboración de todos los casos individuales, que nosotros solos no avanzamos. Necesitamos un nuevo derecho y tenemos que ver que el derecho de asilo ha perdido la generosidad. No se puede acoger a nadie en peligro en un país africano o del mundo árabe en una embajada alemana y luego traerlo a Alemania. Todo eso es imposible y por eso hemos recortado un poco más el derecho de asilo. Necesitamos sobre todo una nueva ley de inmigración, llevamos 30 años esperando y me gustaría que en 2016 hubiese una ley de inmigración buena y generosa.

La revista “Der Spiegel” le cita a usted con las palabras y la reduzco ahora: los refugiados tienen la obligación de aportar. ¿Qué deben hacer los refugiados en Alemania para favorecer su integración?

Lo que hacen las personas en el resto del mundo, rendir para ellos y sus familias, que quieren ganar algo, que deben trabajar en la tierra. La gente debe estar siempre haciendo algo y no hay excepciones con los solicitantes de asilo y los refugiados. No deber ser un “poder”, sino un “deber”. Por eso pienso que esto debe estar claro desde el principio que el gran regalo de la sociedad alemana consiste en que ahora cientos de miles de personas que llegan a Alemania recibirán cuidados, atención y una almohada. A este regalo estas personas deben responder desde el primer día con obligaciones en los respectivos centros de alojamiento de asilo cuando y donde quiera que estén. Tienen que estar activos en su propio centro de alojamiento, en la limpieza de la habitación, del baño. Deben contar desde el principio con una oferta de trabajo porque la gente vive de ello. Si lo logramos, entonces habremos ganado.

Rupert Neudeck, periodista y doctor en filosofía, es el fundador de la Fundación Cap-Anamur y presidente del cuerpo de paz Grünhelme, Cascos Verdes.