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“Chávez es insustituible en América Latina”

Eva Usi11 de marzo de 2013

El sociólogo y analista politico alemán Heinz Dieterich fue hasta el 2007 asesor del presidente Hugo Chávez. En conversación con DW habló sobre su muerte y el proceso bolivariano de integración.

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Profr. Heinz Dieterich.
Heinz Dieterich.Imagen: DW

Dieterich es un agudo observador y conocedor de América Latina. El intelectual de izquierda, que dirige el recientemente fundado Centro de Ciencias de la Transición, en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de México, fue hasta el 2007 asesor de Hugo Chávez, quien impulsó en Venezuela el “Socialismo del Siglo XXI” acuñado por Dieterich. El investigador recibió a DW en su departamento en la Ciudad de México en donde lucen recuerdos de sus numerosos viajes a América Latina y recientemente a China, país que participa junto con países europeos en el Centro de Ciencias de la Transición. En la puerta un cartel reza en inglés: “If God existed, capitalism wouldn't exist”. En el centro de la mesa una boina roja de los comandos especiales de Venezuela luce autografiada por Hugo Chávez.  

¿Le sorprendió la muerte de Hugo Chávez?

Realmente no. Por la poca información clínica que salió a la luz, me parecía que había sólo dos escenarios posibles. Que el presidente muriera en la operación o post-operatoriamente, o que quedara como Fidel Castro, ya sin condiciones físicas para atender un cargo tan exigente como el de un presidente en un Estado grande y moderno.  Pensaba que él moriría entre marzo y abril de este año pero nunca lo dije públicamente por razones obvias.

Incluso usted predijo que Chávez ya no volvería a retomar el cargo.

Sí, y eso no cayó bien en algunos círculos porque la gente que rodea al poder central quiere que un intelectual repita el discurso oficial, pero yo como científico estoy obligado a decir la verdad. Me pareció obvio que ningún sistema inmunológico de un ser humano resistiría esa destrucción y que era absolutamente inverosímil que mi amigo regresara al cargo.

¿Por qué dejó usted de ser asesor de Chávez en la puesta en marcha del Socialismo del siglo XXI?

No había condiciones objetivas dentro de su gabinete para hacer algo. Chávez era realmente el único que quería una sociedad distinta al capitalismo, los demás no tenían ningún interés, ni siquiera los que habían estado en la guerrilla del Partido Comunista como mi amigo Ali Rodríguez. Los politicos tienen que hacer compromisos que, a mi juicio, un científico no debe hacer. Yo me contento con haber sido amigo de Chávez, fue un privilegio haber tenido una amistad con un genio de esa naturaleza.

Una boina autografiada por Chávez.
Una boina autografiada por Chávez.Imagen: DW

¿Teme usted que con la muerte de Hugo Chávez haya una vulnerabilidad política?

No se puede excluír, porque toda institución como una Constitución, por mejor que sea, sólo funciona cuando los sujetos de poder quieren que funcione. Si la oposición, por ejemplo, tiene a un gran líder que cohesiona las fuerzas de transformación, puede volver a haber procesos más violentos, entonces el futuro se ve complicado. Pero no tengo la impresión de que Capriles, que es realmente la cabeza del futuro de la derecha, cometa semejante error. El Estado es completamente diferente al del 2002, cuando se dio el golpe de Estado, y el aparato estatal fue completamente desmantelado por los neoliberales.  Hoy en día es un Estado fuerte, las fuerzas armadas son mucho más potentes, y el pueblo es muy consciente políticamente. En Venezuela no hay sujeto capaz de desestabilizar esto.

¿Defiende esa estabilidad el apoyo popular que tuvo Chávez de los sectores más vulnerables?

La población más vulnerable está detrás de ese legado obviamente, pero no sólo ellos, sino también la clase media. Si Chávez logró vencer con 57% en las pasadas elecciones pese a su débil estado de salud eso quiere decir que la mayoría de la sociedad venezolana estaba convencida de que él significaba la paz, y la garantía para una futura calidad de vida. Eso fue la solidez de su política. De tal manera que Hugo Chávez logró salir de ese “guetto” de dizque “izquierda” que la propaganda internacional había pintado y convenció a través de todas las clases de que se podia convivir en un proyecto compartido de desarrollo democrático. Esa fue su gran fuerza y la derecha no lo entendió y seguía en sus viejos móviles tratando de desestabilizarlo con radicalismo y extremismo. Ahora se han dado cuenta de que en toda sociedad moderna el sector que decide el futuro es el centro politico y han moderado su discurso y  saben que si no tienen una política incluyente, como la que Chávez desarrolló, nunca van a ganar elecciones.

El petróleo dio a Chávez la fuerza política incluso para ponerse de “tú a tú” con Washington. Sin embargo, algunos medios advierten que Venezuela se encuentra en una situación económica difícil. ¿Es así?

Es propaganda alarmista. El problema en Venezuela es la inflación. Eso tiene que ver con muchos factores y esa inflación hay que combatirla, por eso pienso que la tarea más importante y posiblemente más difícil del próximo gobierno es hacer reformas estructurales económicas. La inflación tiene distintas raíces, una de ellas son las estructuras monopólicas que impiden que haya producción de eficiencia.  A través del ingreso petrolero y la alta capacidad de endeudamiento externo por los recursos naturales, a través de China, por ejemplo, Venezuela ha podido aumentar sus empréstitos con relativa facilidad. La pregunta es a dónde han ido a parar esos recursos. Gran parte ha sido destinado al subsidio de alimentos. Además, la gasolina en Venezuela tradicionalmente es una “vaca sagrada” y todo intento por aumentar su precio ha provocado disturbios. El “Caracazo”, por ejemplo, se derivó de un aumento del precio de la gasolina. De tal manera que ni Hugo Chávez con su popularidad ha podido cambiarlo, pese a que es un subsidio que desangra al Estado. Un último factor es que la burguesía venezolana no es productiva sino esencialmente parasitaria. No es una clase innovadora como la japonesa, la estadounidense o la colombiana, que es mil veces más emprendedora. 

Venezuela está muy presente en el departamento de Heinz Dieterich.
Venezuela está muy presente en el departamento de Heinz Dieterich, en México.Imagen: DW

¿Tendrá la capacidad Nicolás Maduro de continuar con el proyecto iniciado por Chávez?

 Maduro no tiene las capacidades de Hugo Chávez ni un bloque de poder considerable, ni dentro del partido ni dentro del Estado. En Venezuela hay dos bloques de poder decisivos. Uno es el aparato del Partido Socialista Unificado de Venezuela que controla Diosdado Cabello, que es un poder real. El segundo son los gobernadores ex militares, que son más de la mitad, entre ellos cuatro ex ministros de defensa. Si esos once o doce gobernadores ex militares hacen un bloque de poder con los generales en servicio activo, tienes el poder decisivo del país. En las grandes iniciativas del Estado, Maduro va a tener que consensuar con esos dos bloques y por supuesto con el pueblo que está muy concientizado. 

¿Qué país en América Latina asumirá el liderazgo en el proceso de integración que impulsó Chávez?

No hay nadie que lo pueda sustituir. La única burguesía con conciencia de clase es la brasileña. También es la única que tiene poder económico real. El único estado latinoamericano que tiene una visión geopolítica adecuada al siglo XXI es el Estado brasileño a través de su Ministerio de Asuntos Estratégicos y la Escuela Superior de Guerra. Brasil por su “Poder de Facto” va a ser el voto decisivo en las discusiones de la Celac, por ejemplo.  Habrá una competencia entre los presidentes latinoamericanos y los intereses externos para llenar el vacío que ha dejado Hugo Chávez. Estados Unidos obviamente quiere que ese lugar lo ocupe Juan Manuel Santos de Colombia, que es un político sin escrúpulos, pero talentoso. Él es un serio contendiente a encabezar el bloque antibolivariano. Por otra parte, Rafael Correa es el único presidente latinoamericano que tiene el potencial subjetivo que tenía Hugo Chávez.  De temperamento caribeño, porque él es de Guayaquil, tiene una inteligencia muy rápida. Es el mejor economista entre los presidentes latinoamericanos. Es valiente, no tiene miedo a decir las cosas. Entonces él tiene todos los elementos para ser el segundo Hugo Chávez.  Mi pronóstico es que la integración va a seguir adelante. Brasil va a tener la última palabra y la integración va a avanzar sobre su núcleo que es el Mercosur y todas las demás naciones van a jugar un segundo papel.

Autora: Eva Usi
Editora: Emilia Rojas