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Europa y China: más en común de lo que parece

1 de junio de 2017

Tras la decepcionante visita de Trump, ahora se esperan progresos en la XIX Cumbre UE-China. Pero todavía hay diferencias pendientes entre ambas partes.

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Deutschland China PK Angela Merkel und Li Keqiang
Imagen: Getty Images/S. Gallup

DW: Después de la gélida visita de Trump, parece que con la visita de Li Keqiang llega el sol de Oriente a Bruselas. ¿Será posible un acercamiento entre UE y China tras la visita de Trump?

Jan gaspers: Actualmente, Europa y China tienen más áreas políticas comunes que la alianza transatlántica. Estas similitudes son evidentes en el comercio y en el cambio climático global, aunque todavía hay mucho por hacer en cuanto a la retórica. No obstante, el intercambio entre políticos europeos y chinos es más intenso y productivo, algo que también se debe a la impredecible política exterior de Washington. Tanto en las capitales europeas como en Pekín, la política exterior de Estados Unidos se percibe como algo poco fiable y de estrechas miras.

China puso en escena hace poco su gran iniciativa del "Cinturón y Ruta de la Seda”. La UE se mostró crítica y alegó algunos principios para este ambicioso proyecto de unir China y Europa. ¿Supondrá esa postura un problema para las relaciones entre la UE y China?

No hay problema en que Europa vea esa iniciativa de la Ruta de la Seda con un escepticismo constructivo. En este proyecto no es oro todo lo que reluce. Muchos proyectos planificados en el marco de esa Ruta de la Seda conllevan inmensos riesgos económicos y de seguridad para Pekín, pero también para los países por los que pasa. Algunos riesgos parecen inevitables, como la caída de los créditos concedidos por China en el marco del proyecto, la inestabilidad fiscal o el avance de conflictos regionales.    

China Europa Ankunft Güterzug in Yiwu
13.000 km de vía entre España a China por Asia Central. Imagen: picture-alliance/dpa/L. Bin

Aún así, la iniciativa tiene un enorme potencial para abrir nuevas áreas económicas e impulsar el desarrollo, especialmente en la región euroasiática. Algo que también interesa a Europa. La Cumbre de la Ruta de la Seda demostró de nuevo que los grandes países europeos tienen sus propios intereses en esa iniciativa.  Además, muchos de los proyectos de esta nueva  Ruta de la Seda requieren conocimientos técnicos específicos que están en manos de empresas europeas. Por ejemplo, los necesarios para la reforma y la integración de la red energética centroasiática. Además, las empresas europeas podrán también contribuir con mecanismos de control para los proyectos. Y la industria automovilística alemana ya se está beneficiando enormemente de las conexiones ferroviarias de mercancías que se desarrollarán próximamente en esa Ruta de la Seda.

Por ultimo, a Pekín también le interesa ganarse el reconocimiento político y el apoyo a la iniciativa por parte de Europa. Por lo tanto, en un futuro, Pekín exigirá ese apoyo como condición para cualquier concesión a los intereses europeos. Seguro que lo podremos ver en la cumbre de esta semana.

En los "Elementos para una nueva estrategia de China y la UE" de la Comisión Europea de junio de 2016 se habla de que "un acuerdo de inversión global es prioridad inmediata de la UE con el fin de profundizar las relaciones con China”. ¿Cuál es el estado en los acuerdos de inversión de entre China y la UE? ¿Hay demasiadas expectativas por parte de las empresas europeas para conseguir ese "acceso justo” al mercado chino? ¿ Se ha avanzado en ese sentido?

Sobre ese tema hubo ya trece rondas de negociación entre la UE y China. Aunque haya mejorado el clima político, no hay progresos significativos. Desde la perspectiva europea, China todavía no se ha movido lo suficiente en los temas centrales. La comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, pidió recientemente a Pekín que el Partido Comunista redujese su intrusión en la economía para permitir una competencia real en China. También se criticó el hecho de que las empresas europeas estén sometidas a reglamentos poco transparentes y a dudosos controles y auditorias.

En la cumbre de esta semana podría haber avances en las negociaciones sobre el acuerdo de inversión si Pekín mantiene las posturas que reconoció recientemente sobre el libre mercado. Últimamente China dio señales de que abriría mercados a la inversión extranjera, pero faltan hechos concretos.

Desde mediados del año pasado, las relaciones entre China y la UE se centraron en la disputa sobre el acero y el deseo de China de recibir el estatus de economía de mercado. ¿Se han relajado estas tensiones?

No se puede decir que la UE haya concedido el estatus de economía de mercado a China. Por el contrario, Europa se ha tenido que emancipar un poco más sobre este debate. El Consejo Europeo acordó una amplia modernización de los instrumentos dirigidos a la protección comercial de la unión. Eso sirve para que la UE ya no distinga entre economías de mercado y economías "no de mercado”. En el futuro, la UE investigará las distorsiones de mercado en terceros países como China y aplicará en su caso los aranceles correspondientes.

Sin embargo, para China esto no es suficiente y Pekín continúa aspirando a un reconocimiento formal como economía de mercado, relacionando esta concesión con otros temas como la posible rebaja de las cuotas de automóviles eléctricos que tanto afectarían a los fabricantes alemanes.

 La UE se ve a sí misma como un bloque económico y una comunidad de valores. ¿En qué medida puede influir la UE sobre Pekín en temas como política de seguridad o derechos humanos?

El margen de actuación en estas áreas se ha reducido en los últimos años. También por la actitud frívola de Estados Unidos como aliado y porque Europa estaba ocupada con sus propias crisis. Por eso, Europa no está actualmente en posición de reflexionar acerca de cómo influir eficazmente en la política china. En lugar de eso, Europa debería pensar en cómo integrar los intereses europeos en otras áreas en China. Por ejemplo, en la preservación del acuerdo del clima de París, el respeto a la legislación mundial de comercio o las negociaciones sobre el problema nuclear de Corea del Norte.

Jan Gaspers es responsable de Política Europea-China en el instituto de investigación de China MERICS de Berlín.

 

Autor: Hao Gui