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Juicio a artista alemán por saludo hitleriano

Ricarda Otte/ CP18 de julio de 2013

El polémico artista alemán Jonathan Meese tuvo que presentarse ante el tribunal de Kassel por haber hecho el saludo hitleriano, prohibido en Alemania.

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Imagen: picture-alliance/dpa

“El arte y la ciencia, la investigación y la docencia son libres”: así comienza el Parágrafo 3 del Artículo 5 de la Constitución Alemana. Pero, ¿hasta dónde puede llegar esa libertad? Eso es lo que este jueves, 18 de julio, se delibera en el juzgado de primera instancia de Kassel. El acusado es el artista Jonathan Meese. La fiscalía lo acusa de haber levantado dos veces el brazo derecho durante un evento público haciendo el saludo hitleriano.

El título del evento era: “El delirio de grandeza en el arte”. El semanario Der Spiegel había invitado el 4 de junio de 2012 a la Universidad de Kassel. En el escenario estaba Jonathan Meese, que sabe de ambas cosas, de delirio de grandeza y de arte. Meese propaga nada menos que una “dictadura del arte”, y es considerado una de las figuras más provocativas de la escena alemana del arte contemporáneo.

El “uso de símbolos de organizaciones anticonstitucionales” –entre ellos, el saludo hitleriano- es, según el derecho penal alemán, un delito, anclado en el Artículo 86ª del Código Penal, que se castiga con multas y con pena de hasta tres años de prisión. Pero con una excepción: tal comportamiento no es punible si se trata de arte.

Ante el tribunal, Meese admitió haber hecho el saludo nazi, aduciendo que formaba parte de una acción artística y no representaba su opinión personal. “No haría el saludo hitleriano en un restaurante; no estoy loco”, explicó Meese, de 43 años.

¿Hasta dónde llega la libertad en el arte?

El juez deberá decidir si la actitud de Meese es un delito o no, es decir, determinará si el derecho penal puede ponerle límites al arte. Meese apela justamente a esa libertad, según publica la edición actual de Der Spiegel. “Por supuesto que soy totalmente inocente. Lo que hago sobre el escenario en nombre del arte está protegido por la libertad artística que describe la Constitución”. Pero, ¿dónde termina el arte y dónde comienza el delito?

Jonathan Meese.
Jonathan Meese.Imagen: picture-alliance/dpa

Una provocación anunciada

Quien invite a Jonathan Meese a una conferencia o evento público, o asista a un evento de ese tipo, tiene que saber que no se encontrará con la persona privada de Meese, sino con un artista sumamente elocuente que considera su aparición como parte de su concepto artístico.

Tampoco era la primera vez que mostraba el saludo hitleriano durante un evento. A la pregunta sobre si se cuadraría delante de una obra de Gerhard Richter y se quedaría quieto, Meese respondió que puede “quedarse quieto delante de muchas cosas atractivas”, y, luego de mostrar dos veces el saludo hitleriano, continuó diciendo que “eso es bueno, abre el cuerpo, no es ese movimiento minúsculo hacia adentro”. Esa conversación de 2012 está documentada en Internet, y todos pueden verla. El video forma parte de las evidencias de la fiscalía.

Ante esto se plantea la cuestión sobre si los artistas pueden hacer uso de gestos y símbolos que pueden ser hirientes y violentos para los demás. Peter Raue es abogado, experto en arte y coleccionista. “Puedo decir con buena razón que lo que hace Meese carece absolutamente de gusto. Pero la falta de gusto nunca fue un límite para la libertad del arte, sino inmanente al arte”, dijo en conversación con Deutsche Welle. La ruptura de un tabú, o el escándalo, son los derechos fundamentales del artista. Para Raue, en el caso de Meese lo decisivo es que el saludo hitleriano no se hizo de manera “afirmativa”, es decir, para reivindicar al nazismo, a Hitler o a los crímenes nazis. Entonces, cabe preguntarse qué hay detrás de esta provocación.

Jonathan Meese en Berlín, en diciembre de 2008.
Jonathan Meese en Berlín, en diciembre de 2008.Imagen: VG Bild-Kunst, Bonn 2009

¿Se puede destabuizar un gesto prohibido?

Explicarlo no es fácil. Sin embargo, Peter Raue lo intenta: “Meese tiene la idea bohemia de que si a alguien se le permite saludar con el brazo derecho alzado, entonces el gesto prohibido se destabuiza”. También el abogado de Meese, Pascal Decker, comunicó, en una cita de su alegato, un argumento similar: “La intervención artística de mi cliente es pasible de interpretación y urge interpretarla. Si Jonathan Meese levanta el brazo derecho mostrando el saludo hitleriano prohibido, está desmitificando experiencias históricas comunes. Lo que intenta es devaluar así un ademán que es considerado importante para desarticularlo en sus componentes. Mi cliente está muy lejos de la Realpolitik y de organizaciones políticas que quieren terminar con esa prohibición".

Esculturas de enanos haciendo el saludo hitleriano, de Ottmar Hörl.
Esculturas de enanos haciendo el saludo hitleriano, de Ottmar Hörl.Imagen: picture-alliance/dpa

Una y otra vez aparecen artistas que elaboran el saludo hitleriano en sus obras. En 2009, Ottmar Hörl provocó un escándalo con sus esculturas de enanos de jardín que elevaban el brazo derecho. En ese momento, la fiscalía desistió de iniciarle una investigación fundamentando que “en la totalidad de la obra queda claro que el autor se define en contra de esa ideología”. El caso de Jonathan Meese, por el contrario, no es tan fácil de juzgar. Después de todo, hay videos que circulan en la red en donde se lo ve en la pose del saludo hitleriano que, sacada de contexto de la performance ya no se pueden interpretar como arte.

Autora: Ricarda Otte/ CP

Editora: Emilia Rojas-Sasse