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La larga despedida de Hitzfeld

Daniel Martínez7 de enero de 2008

El gerente y el entrenador del Bayern Múnich, Uli Hoeneß y Ottmar Hitzfeld, inauguraron conjuntamente el año 2008 ofreciendo una rueda de prensa que asemejó la audiencia pública de un divorcio.

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Hitzfeld y Hoeneß, en pleno proceso de separación.Imagen: AP

En la primera aparición conjunta de Hoeneß y Hitzfeld desde que se conoció –tras una infidencia del primero ante un periodista en la alegre noche de San Silvestre- la definitiva separación, que ocurrirá al final de esta temporada cuando el entrenador abandone Múnich, las dos partes se esforzaron por trasmitir un clima de cordialidad, amistad e increíble respeto y admiración mutua.

Los halagos que iban y venían no lograron esconder la visible tensión corporal de Hitzfeld y Hoeneß; tampoco las sonrisas y el sonoro agradecimiento que uno y otro intercambiaron a lo largo de la cita con la prensa.

Para el director técnico del Bayern lo único que cuenta es que durante los meses que aún le quedan al frente del equipo su despedida venga acompañada de éxitos. Para el gerente la prioridad es encontrar un remplazo en poco tiempo.

Culpa de la prensa

“Ya antes de marcharse de vacaciones, Hitzfeld nos había comunicado su decisión de despedirse al término del actual campeonato y entre nosotros acordamos manejar la información con discreción”, reveló Hoeneß.

Sin embargo, durante las vacaciones, el mismo Hoeneß fue el encargado dedivulgar , indiscretamente, lo que se pretendía guardar en secreto al entregarle la noticia a un periodista del diario Bild en la noche del 31 de diciembre, lo cual el gerente del Bayern calificó como “un abuso de confianza”.

“Yo conozco a ese reportero hace 30 años y le conté en medio de un brindis de feliz año algo en estricta confidencialidad que al otro día apareció publicado en el diario”, recalcó el gerente del Bayern asumiendo la posición de quien se siente traicionado.

A su lado, escuchándolo atentamente, Hitzfeld le lanzaba una fría y silenciosa mirada interrogante. Al fin y al cabo, él fue la única victima verdadera de esa infidencia. El entrenador contaba con el silencio absoluto de parte del club para poder adelantar su trabajo en calma hasta el final de su contrato.

¿Y ahora?

Las principales preguntas de los reporteros se centraron en dos temas: ¿cómo va a funcionar el equipo con un entrenador que se está despidiendo? Y: ¿Quién será el nuevo técnico del Bayern y cuándo será presentado?

Hitzfeld anunció que hasta el último día de su contrato trabajará en procura de los títulos que se trazaron como objetivos para el 2008 (Copa UEFA, Copa DFB y Bundesliga) y que los jugadores están motivados y ha tomado con serenidad su partida.

“Yo llegué a Munich a contribuir en la formación de un nuevo equipo, esa parte de la tarea ya la cumplí, ahora sólo me resta cerrar con la consecución de los trofeos que nos propusimos obtener”, sostuvo Hitzfeld en un tono carente de emoción, con la voz de un mal actor leyendo un libreto aprendido de memoria.

Hoeneß, por su parte, mucho más metido en su papel, contó que el Bayern no tiene afán por conseguir un nuevo técnico: “mientras Ottmar este aquí, estamos en buenas manos. Además tenemos tiempo, dos, tres meses, para encontrar al sucesor indicado y su nombre lo daremos a conocer oportunamente. ¡Entretanto les pido no divulgar informaciones que no se ajustan a la verdad!” le advirtió a los medios de comunicación.

Entrenador y gerente abandonaron juntos la sala de prensa, pero antes de que la puerta se cerrara tras ellos fue inevitable ver como, sin despedirse, el uno tomó hacia la izquierda y el otro hacia la derecha. El mejor resumen de una separación que tiene por delante aún una larga despedida.