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La Navidad es cada vez más chillona, colorida y ruidosa

Jefferson Chase/ VC17 de diciembre de 2012

Jefferson Chase, reportero de DW, salió en busca del mercado navideño más bonito de Berlín. Pero antes que nada, encontró el espíritu de la capital, que es, sobre todo, polifacético.

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Mercado de Navidad en Berlín
Mercado de Navidad en BerlínImagen: AFP/Getty Images

Cada año, la Navidad es más chillona, colorida y ruidosa. Basta con visitar el Alexanderplatz en época de adviento para quedar convencido. En el antiguo centro de Berlín del Este, desde noviembre se pueden visitar todos los días tres mercados navideños diferentes. Si se quiere descubrir el espíritu navideño de la ciudad, no queda más remedio que darse una vuelta por allá.

Empiezo por el lado Este, frente a la Fuente de Neptuno. Sin lugar a dudas, la noria y la pista de hielo artificial producen una atmósfera agradable y los puestos de comida ofrecen platillos regionales y caseros. Pero la muchedumbre me empuja más y más hacia el lado occidental del mercado, y al mismo tiempo el ambiente va cambiando hasta convertirse en un reality show.

Claro, esto puede ser divertido, pero yo voy en busca de otra cosa. Berlín no tendrá fama de ser un paraíso navideño, pero, con más de 70 mercados de adviento, bate records. Por suerte, conozco a dos damas dispuestas a apoyar mi búsqueda por el mercado indicado. Le hablo por teléfono a una amiga y le pido que me preste a sus dos hijas durante un par de horas.

Alces y granadas

Un paraíso infantil romántico: el mercado de Lucía.
Un paraíso infantil romántico: el mercado de Lucía.Imagen: Jochen Loch

Un poco más tarde y tres estaciones de metro más al norte, en el mercado de Lucía, en Prenzlauer Berg, Lilly (6) y Philippa (4) primero quieren subirse al carrusel y saltar en el castillo inflable: un paraíso infantil. Mientras como una salchicha de alce, empiezo a escuchar el bramido melancólico de este animal en el fondo.

Los sonidos resultan ser música navideña tradicional de Escandinavia. Como Lucía, la diosa nórdica de la luz, es la epónima del pequeño mercado, éste pretende evocar el ambiente navideño de los países del norte. Las currywurst se buscan en vano, en cambio, se puede practicar el tiro con ballesta, vestir abrigos de piel precalentados en un horno de madera o sentarse en una tienda de campaña, al estilo de los nómadas mongoles, a tomar un vaso de ponche.

¿Jesús o Santa Claus?

¿Jesús o Santa Claus?: ésa es la pregunta. Quizás en Nochebuena la gente tenga tiempo para recibir al verdadero espíritu navideño, pero, por lo demás, la Navidad solo representa una oportunidad para ir de shopping.

Lo último en moda para perros de la "Mafia de la Moda".
Lo último en moda para perros de la "Mafia de la Moda".Imagen: Jefferson Chase

Ya sin la compañía de las niñas, prosigo mi viaje hacia la “Mafia de la Moda”, como se llama el pequeño mercado de diseño en el primer piso de una vieja casa de la RDA, en Berlín-Mitte. Durante los fines de semana de adviento, aquí se puede comprar una mezcla de moda con cachivaches a un precio accesible.

Compro una bufanda multiusos, que también sirve como faja para calentar los riñones. La diseñadora húngara de esta prenda de vestir es una de los muchos creadores que se pueden descubrir en la época navideña. En las semanas previas a la Navidad, tienen lugar varios mercados de moda alternativa bajo lemas como “Holy Shit Shopping” o “Rodeo navideño”.

Histórico y de producción artesanal

Berlín no posee una historia navideña como Núremberg, pero tiene sus propias tradiciones. Con un nacimiento viviente, un patio de carrozas y una herrería, el mercado histórico Alt-Rixdorf, en Neukölln, es uno de los momentos familiares estelares de la temporada.

Regalos individuales del mercado navideño artesanal.
Regalos individuales del mercado navideño artesanal.Imagen: Jefferson Chase

Al final de mi recorrido, brindo con una cerveza casera en el supermercado artesanal del mercado IX, en Kreuzberg. Este mercado navideño, que ofrece regalos que no son de producción en masa, es muy concurrido. ¿Por qué? “Porque no tocan música navideña”, dice Helmut, un visitante. Para mí esto es otra prueba de que, en la época de adviento, en Berlín todo se puede encontrar… hasta un poco de tranquilidad.

Autor: Jefferson Chase/ VC

Editor: Diego Zúñiga