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Las primeras deportaciones nazis

18 de octubre de 2016

Hace 75 años comenzaron las deportaciones de judíos a campos de exterminio nazis. Desde el andén 17 de Berlín-Grunewald salieron miles de personas hacia la muerte. Un testigo del horror recuerda los viajes.

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Berlin
Vía 17 de la estación berlinesa de Grunewald.Imagen: picture alliance/dpa/Arco Images/Schoenig

Horst Selbiger ha preparado bien el discurso que dará el 19 de octubre ante los asistentes al aniversario de las primeras deportaciones. Entre ellos se cuentan numerosas celebridades, como el presidente del Bundestag, Norbert Lammert. Selbiger, de 88 años de edad, conoció personalmente a muchas de las personas que salieron del andén 17 de Berlín-Grunewald camino a la muerte. Entre ellas había amigos íntimos y varios familiares. Él y sus padres tuvieron suerte. No fueron deportados, y sobrevivieron.

Desde la vía 17

Para preparar el aniversario de las deportaciones, Selbiger viajó desde Berlín hasta la estación de destino de los primeros conocidos como "Osttransports” (Transportes hacia el este): el Gueto de Łódź (Litzmannstadt en alemán), en Polonia. "Ahí volví a sentir de nuevo todas las emociones”, cuenta Selbiger en su pequeño y ordenado apartamento. "Es increíble la brutalidad con la que los nazis trataron y gasearon a personas completamente inocentes”.

La sistemática deportación de judíos desde Alemania hacia el este de Europa comenzó a mediados de octubre de 1941, meses antes de la conferencia de Wannsee en la que se planeó meticulosamente el asesinato sistemático de los judíos.

Documento de identidad de Horst Selbiger.
Documento de identidad de Horst Selbiger.Imagen: DW/V. Witting

El "reasentamiento” de los nazis

En los documentos oficiales del régimen nazi sobre las deportaciones se utilizan, entre otros, los eufemismos "reubicación” y "evacuación”. En realidad, todas estas personas fueron transportadas por la Deutsche Reichsbahn (compañía estatal de ferrocarriles) a la muerte, los guetos y los campos de trabajo y de concentración nazis. Iban montados en vagones de transporte ya en desuso; posteriormente lo hicieron hacinados en transportes de ganado.

El primer tren salió desde el andén 17 de la estación de Berlín-Grunewald el 18 de octubre de 1941. El destino de 1089 niños, mujeres y hombres era el Gueto de Łódź. Cuando terminó la guerra, más de 50.000 judíos berlineses habían perdido la vida, víctimas del terror nazi.

Hoy en día, el monumento a dicho andén está situado a las afueras de la capital alemana. Ahí pronunciará su discurso Horst Selbiger. "El andén 17 es para mi el lugar de donde emanaba el sufrimiento. Los niños éramos más inteligentes que los adultos. En 1941 ya sabíamos que los judíos iban a ser exterminados como insectos”. Aunque los adultos vivían engañados, Selbiger y sus compañeros de colegio llevaban tiempo observando la deportación masiva de judíos.

Horst Selbiger nació en Berlín en el año 1928. Su madre no era judía, pero por deseo de su padre, que era judío, fue criado religiosamente. Asistió a una escuela judía hasta que fue cerrada. A partir de 1942 tuvo que realizar trabajos forzados. En 1943 fue detenido y por poco –al igual que sus padres- no fue deportado a Auschwitz.

Horst Selbiger en su apartamento de Berlín.
Horst Selbiger en su apartamento de Berlín.Imagen: DW/V. Witting

Después llegaron los años de la RDA. Una época en la que Selbiger participó activamente en la sociedad alemana. Más tarde, cuando le prohibieron trabajar y lo expulsaron del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED, por sus siglas en alemán) emigró a Alemania occidental.

Con cicatrices en el cuerpo y en el alma, Selbiger se prejubiló cuando todavía no había cumplido los 50, consumido por todo lo que había sufrido en su vida.

Autor: Volker Witting.