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Lo que queda de la oposición venezolana

9 de agosto de 2018

Perseguida por el hombre fuerte de Caracas, Nicolás Maduro, y víctima de sus propias pugnas internas, la oposición venezolana se ha disgregado hasta el punto de volverse invisible e inaudible. ¿Qué ha sido de ella?

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Symbolbild venezolanische Protestierende
Imagen: Reuters/I. Alvarado

El tiempo parece haberse detenido en Venezuela. Aunque la pobreza y la anomia prevalentes se acentúan cada día, la situación político-institucional que las propicia no parece cambiar un ápice. Y eso se debe, en eso coinciden varios conocedores del acontecer latinoamericano, al progresivo enmudecimiento de la oposición local. ¿Qué ha sido de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la mayor alianza de partidos adversos a la “Revolución Bolivariana”? Ese bloque se adhirió al Frente Amplio Venezuela Libre a principios de 2018 con miras a acercarse a los representantes de la sociedad civil y recuperar la confianza de quienes le reprocharon sus afanes exclusivamente electoralistas; pero, para entonces, ya muchos daban a la MUD por sepultada.

La penúltima estocada se la dio la formación socialdemócrata Acción Democrática (AD) el pasado 5 de julio al abandonar sus filas oficialmente. El presidente de AD, Henry Ramos Allup –a quien se le atribuyen vínculos con el chavismo desde hace varios años–, fue acusado en las redes sociales de “matar a la MUD” a petición del oficialismo. Consultado por DW, Daniel Lara Farías, quien fue representante de AD en el núcleo de la MUD del estado norte-central de Vargas hasta hace un lustro, corrobora esa imputación: “Dos hijos de Ramos Allup trabajan en una empresa que ha sido demandada por el Estado venezolano. Ellos podrían ser encarcelados en cualquier momento si se los somete a uno de esos juicios extraños que tienen lugar en Venezuela”, asegura.

En su cuenta de Twitter y en su programa Y así nos va, transmitido por Radio Caracas Radio, Lara Farías señaló que los hijos de Ramos Allup pueden ser procesados por traficar con información confidencial de la petrolera estatal PDVSA obtenida mediante el hackeo de su sistema. De ahí que describa al presidente de AD como un “rehén de la corrupción de su familia”, temeroso por el destino de su prole. “No es de extrañar que Ramos Allup haya contribuido a que la coalición opositora se desmoronara”, subraya Lara Farías, quien alega haber sido objeto de violencia política en tres ocasiones distintas y responsabiliza a Ramos Allup de al menos una de las agresiones en su contra. Lara Farías reside en la ciudad alemana de Leipzig desde comienzos de 2018.

Por su parte, el aludido niega cultivar nexos con el régimen chavista o haber sido blanco de sus extorsiones; según Ramos Allup, AD rompió con la MUD debido a diferencias programáticas con los otros integrantes de la misma.

La imposibilidad de ponerse de acuerdo para elegir a un secretario ejecutivo o a un candidato presidencial unitario, la precariedad de las tácticas comunicacionales y la indisposición de la dirigencia política de la alianza a salir de la capital para hacer proselitismo en el resto del país fueron algunos de los argumentos esgrimidos por AD para separarse del bloque. Henrique Capriles Radonski, otro líder prominente de esa coalición, la enterró finalmente el pasado 29 de julio al declarar que ésta ya había culminado su ciclo. “No hay que hablar más de la MUD. Al final, la MUD fue una mera plataforma electoral”, dijo Capriles Radonski en una entrevista con la televisora Televen. En su lugar sólo quedan escombros; la MUD vino del polvo y en polvo se convirtió.

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En la imagen, la MUD celebra su victoria en los comicios parlamentarios de 2015.Imagen: Reuters/C. Garcia Rawlins

Breve y exitosa alianza

La popularidad del mandatario venezolano Hugo Chávez (1999-2013) y el éxito relativo de sus programas sociales –efímero pero medible durante la bonanza petrolera de principios de siglo– facilitaron su triunfo en una elección tras otra sin necesidad alguna de amaño. Sus contendores, disímiles y dispersos, tardaron años en organizarse para darle la pelea en las urnas. En 2008 surgió la MUD, cuyo candidato presidencial, Henrique Capriles Radonski, terminó pisándole los talones tanto a Chávez, en 2012, como a su sucesor, Nicolás Maduro, en 2013. La mayor victoria de la MUD data de 2015, cuando le arrebató al oficialismo la mayoría de los escaños en el Parlamento. De allí en adelante, su buena fortuna se vino a menos; la alianza perdió ligazón.

Por un lado, el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) recurrió a todo tipo de tretas para despojar a los diputados antichavistas de sus facultades legislativas. Por otra parte, el debate interno de la MUD en torno a la mejor estrategia para revocar el mandato de Maduro y reinstaurar el Estado de derecho en el país –por los votos o por la fuerza– llegó al punto de enemistar a unos opositores con otros. La MUD, que originalmente estuvo compuesta por una treintena de formaciones políticas, quedó reducida a cuatro mal avenidas: Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo y AD, el partido presidido por Ramos Allup. ¿Pueden los antagonistas de Maduro resurgir unidos de sus cenizas? Eso está por verse.

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Parlamentarios desprotegidos repelen una agresión de grupos de choque chavistas.Imagen: Reuters/A. Martinez

Las oposiciones venezolanas

“Pese al deslinde anunciado por Ramos Allup, tengo entendido que él ha seguido reuniéndose en nombre de Acción Democrática con los dirigentes de Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo. Ellos están sopesando la posibilidad de resucitar a la MUD o de articular otra propuesta unitaria; pero es demasiado temprano para saber qué saldrá de esas conversaciones”, comenta el politólogo Ricardo Sucre, uno de los especialistas incluidos en el libro Desarmando el sistema, un análisis multidisciplinario del sistema político chavista publicado en 2017 bajo el patrocinio de la Universidad Católica Andrés Bello, el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro y la Fundación Konrad Adenauer, cercana al partido alemán Unión Demócrata Cristiana (CDU).

Mientras tanto, explica Sucre, cabe decir que la oposición venezolana está dividida en cinco unidades más o menos cohesionadas. Acción Democrática tomó su propio camino. Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo son miembros de la MUD y también del Frente Amplio Venezuela Libre, donde confluyen con chavistas disidentes como Nicmer Evans, por ejemplo. Las formaciones Vente Venezuela, de María Corina Machado, y Alianza Bravo Pueblo, de Antonio Ledezma, fundaron un movimiento civil más extenso conocido como Soy Venezuela. El partido Avanzada Progresista, del excandidato presidencial Henri Falcón, hizo lo mismo al crear el proyecto Concertación para el Cambio.

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Venezolanos en el exilio se movilizan para llamar la atención hacia la situación de su país.Imagen: Evan Romero

Desde el exilio

Los opositores en el exilio constituyen un caso especial, advierte el experto.“Fuera de Venezuela hay varias oposiciones. Sin embargo, los muros que las separan son porosos. Por un lado tenemos a quienes ocuparon cargos estatales y se vieron obligados a abandonar el país debido a la persecución política; esos son los alcaldes, los diputados y los otros funcionarios que se organizaron para crear el movimiento Gran Acuerdo Venezuela a principios de 2018”, dice Sucre. Aunque Luisa Ortega Díaz, otrora fiscal general de la República, y los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia en el exilio son difíciles de clasificar para el politólogo, Sucre los percibe como satélites de Gran Acuerdo Venezuela. “Por otro lado tenemos a quienes están convencidos de que la crisis venezolana sólo se puede resolver por la vía de la violencia”, alerta.

“A mis ojos, el adormecimiento de la MUD, el vacío que dejó en el ámbito político, invocó a extremistas como los que ahora se arrogan la autoría del atentado denunciado el 4 de agosto por el Ejecutivo de Maduro. Es posible que algunos de ellos operen en Venezuela, pero creo que el financiamiento de sus actividades sólo puede venir de fuera”, añade Sucre. A juicio de Ivo Hernández, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Münster, los opositores gravitan fundamentalmente hacia dos posturas, independientemente de sus filiaciones partidistas: “En una esquina están los que todavía creen posible dialogar con Maduro y sueñan con el acompañamiento de las Naciones Unidas en la mesa de negociaciones”, arguye el catedrático.

“En la otra esquina están quienes denuncian la existencia de una emergencia en Venezuela que requiere una intervención humanitaria inmediata y la presencia de fuerzas militares internacionales en territorio venezolano para evitar que la tiranía se quede con los alimentos y medicamentos destinados a la población que los necesita. Eso es todo”, resume Hernández. En este instante, los emigrantes venezolanos interesados en el restablecimiento del orden democrático en su país no tienen mucho que aportar para impulsar ese cambio, lamenta el docente de Münster. “Los opositores de la diáspora está tan atomizados como los opositores que se quedaron en Venezuela; además, ellos ya tienen mucho en sus manos tratando de sobrevivir afuera”, observa.

*Este artículo fue actualizado el 10 de agosto de 2018 para incluir los motivos que, según su testimonio, llevaron al internacionalista, comunicador y exfuncionario del partido venezolano Acción Democrática Daniel Lara Farías a radicarse en la ciudad alemana de Leipzig.

Evan Romero-Castillo (ER)

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