1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW

“Marx no se cansó de repetir que no era marxista”

Mirra Banchón5 de mayo de 2008

Con motivo de los 190 años del nacimiento de Karl Marx, un simposio en Tréveris analiza su importancia actual. DW-WORLD conversó con el catedrático alemán Wolfgang Leonhard, uno de los mayores especialistas en el tema.

https://p.dw.com/p/Dtwm
Un proyecto de arte de Chemnitz por los 190 años del nacimiento de MarxImagen: picture-alliance/ dpa

Con motivo de los 190 años del nacimiento de Karl Marx, el 5 de mayo de 1818, un simposio organizado por la Universidad de Tréveris, la ciudad natal del tan famoso como controvertido pensador alemán, pretende analizar su importancia actual para Europa y para el mundo. Con ponentes europeos como de China, Austria o Senegal, se pretende ofrecer una visión amplia de la importancia del creador, junto con Friedrich Engels, del materialismo histórico. DW-WORLD conversó con Wolfgang Leonhard, cuya obra Die Revolution entlässt ihre Kinder, traducida al castellano como Hijo de la revolución, cuenta en 600 páginas la singular relación de este catedrático de Yale, quien estudió en Oxford después de huir del estalinismo.

Cuando en 1989 comenzaron los grandes cambios detrás de la Cortina de Hierro se escribió, para muchos, el acta de defunción del marxismo. A los 190 del nacimiento de Karl Marx, ¿en qué estado está el marxismo?

El marxismo estaba muerto desde antes y está muerto, pero la elaboración, las teorías y las ideas de Karl Marx viven. Diferencio muy claramente entre marxismo –una ideología artificial que Marx y Engels rechazaron e incluso combatieron- y las ideas de Marx y Engels. Sus ideas, sobre todo las Marx, son más valiosas que nunca. Pero se trata de algo muy diferente a la tontería que propagan los adeptos de lo que llaman marxismo.

Marx mismo no se cansó de repetir: “yo mismo no soy marxista”. Y desde los años setenta del siglo XIX, Karl Marx manifestó su preocupación por el dogma que se estaba creando a raíz de su teoría, no siempre ni cabalmente comprendida.

En Cuba y en China vive el marxismo. Diría usted entonces que la doctrina marxista es un camino que lleva directamente hacia las dictaduras.

Sí. Un marxismo que falsificó las ideas de Marx y Engels. Lo que existe en esos países y en otros, es una construcción propagandística creada para imponer fines personales.

Qué elementos de las ideas de Marx identifica usted en el marxismo…

Usted quiere hablar del marxismo y yo quiero hablar de Marx. Marx rechazó el marxismo, él no quería crear una ideología y con horror se dio cuenta de que de sus ideas estaban creando un dogma monopolístico con el cual la gente cubre sus falencias. En su aniversario hay que diferenciar entre sus ideas y las idioteces que fueron luego difundidas por sus adeptos. La figura de Marx no ha sido dañada por sus adversarios, sino por sus adeptos que han falsificado sus ideas para hacer de ellas una ideología grotesca. Y ésta, la ideología, es la que se utiliza para sustentar movimientos dictatoriales y regímenes totalitarios.

Las tesis de Marx son obsoletas y en la sociedad actual son absolutamente inservibles aseveró el líder liberal alemán…

En la sociedad actual, las ideas del marxismo están en oposición directa a las que representan los liberales. Y en ese sentido, el líder liberal tiene razón. Pero si hablamos de las ideas de Karl Marx, que han aparecido en las últimas dos décadas en 43 tomos, uno se sorprende de la importancia y calidad de las teorías que desarrollaron Marx y Engels. Antes de la publicación de las últimas obras, se conoce los análisis de las sociedades europeas, Francia, Inglaterra, Alemania, con Estados Unidos. Sin embargo, Marx –mucho más que cualquier otro pensador europeo- se ocupó de China e India. Tiene análisis detallados de la política colonial británica y predijo la independencia de la India.

Acerca de la China escribió a comienzos de 1850 que se encontraba a las puertas de una revolución que iba a tener efectos en todo el mundo occidental. Es evidente que las ideas de Marx han recobrado reconocimiento. E insisto, al verdadero Marx se lo puede encontrar sólo dando la la espalda a los charlatanes que se llaman marxistas y que propagan un palabrería. Al verdadero Marx se lo conoce leyendo las obras completas de Marx y Engels, algo que es hoy más necesario que nunca.

¿Qué opina usted del espíritu marxista que vuelve a recorrer América Latina?

Estos movimientos, en parte, no se basan en las ideas de Marx, sino que pretenden utilizarlo como idea y persona para imponer tanto objetivos liberadores como intereses de poder. Marx vive menos en ellos, que en los que se enfrentan a sus ideas y toman su método crítico para el análisis.

Es decir, las ideas de Marx no están pensadas para ser herramienta política...

Efectivamente. Marx se hubiese opuesto con manos y pies a cualquiera que quisiese usar sus ideas para sustentar los intereses tanto de un Estado como de un partido. Nunca fue su objetivo, y en vida ya se distanció de los llamados marxistas porque falsificaban y utilizaban sus ideas

El sistema de Marx expone una utopía, dicen muchos que opinan que su análisis es hoy inservible...

Eso es una visión bastante unilateral de las ideas de Marx, pero sin duda es verdad que Marx -partiendo del análisis económico, cultural e intelectual- sacó conclusiones para el futuro enlazándolas con la esperanza de que de allí surgieran fuerzas que lograran un mundo mejor. En este campo, sin duda, se puede hablar de aspectos utópicos, de miradas hacia un futuro indefinido… Marx no es un sólo un analista realista sino un visionario. A mí me parece que eso es un aspecto positivo, creo que los debates realistas actuales –la concentración en los más pequeños detalles- no son un signo de fuerza, sino de debilidad.

Buchcover Karl Marx Das Kapital Erstausgabe
La portada del primer tomo de "Das Kapital" de Karl Marx, Editorial Otto Meissner, Hamburgo, 1876.Imagen: AP

El mundo occidental necesita más que nunca visiones. No sólo es importante cómo organizar los jardines de infancia y las escuelas; la política no puede limitarse a exigir pequeñas mejoras, sino que necesita visiones a largo plazo.

Algo que se puede aprender de Marx es cómo unir análisis sociales con efecto político con visiones a largo plazo. Esto, los objetivos políticos a largo plazo en algo que se echa en falta en casi todos los países europeos actualmente, especialmente en Alemania.

Pero, ¿cómo aceptar los análisis de Marx hoy que la clase obrera –como él la describió- no existe?

Ésa es una opinión bastante generalizada y que en parte es correcta. Cuando Marx y Engels elaboraron sus teorías entre 1850 y 1870, la mayoría de la población eran trabajadores industriales y representaban la mayor fuerza social en los países industrializados. Hoy la clase obrera industrial es menor al 20%, es un importante sector de la población, pero sólo una parte. La estructura social ha cambiado mucho, es verdad. Para poner en práctica las tesis, hay que tener en cuenta la actual estructura social de los países industriales y eso es un problema real a resolver.

¿Cuál es el futuro de las tesis de Karl Marx?

La importancia de Marx para nuestro tiempo es que sus tesis muestran cómo combinar análisis realistas, exactos, económicos, políticos y culturales con objetivos concretos. Marx siempre volvió a intentar la práctica, no fue sólo un teórico sino que en la Primera Internacional desde 1864 hasta 1872 fue su portavoz. Yapoyó e intentó participar en acciones liberadoras.

He sido 21 años profesor en Yale, y a lo largo de varias décadas he podido detectar cuán extendidas están sus ideas de Marx. Es sorprendente con cuánta naturalidad se aplica y reconoce las tesis de Marx y Engels. Pertenecen al bagaje cultural europeo. Que en la Universidad de los Gregorianos en Roma haya una cátedra acerca de Karl Marx es elocuente.

Aquellos que se burlan de Marx hoy, se encuentran en la minoría. Si viviese, Marx hubiese estado sorprendido de que sus ideas hayan encontrado tanto reconocimiento –no sólo entre sus adeptos, que por lo general son los peores- sino en el mundo de los analistas más críticos. Y está claro, él mismo no sería marxista.