Europa

Opinión: Callar no ayuda a España

España y Cataluña son como dos toros testarudos que se enfrentan. La UE debería intentar hacer algo, aun cuando el asunto parece legalmente bastante claro, opina Bernd Riegert.

Europa auf dem Stier (picture-alliance/dpa)

¿De verdad es posible que en medio de la Unión Europea, en pleno siglo XXI, un conflicto generado por un movimiento independentista derive en una crisis estatal, en un intento de Golpe de Estado, quizás en un conflicto violento? ¿Quién es capaz y está dispuesto a intervenir para detener toda esta locura? Hasta ahora, el Estado español ha fracasado. Los catalanes que aprobaron la independencia y el gobierno regional siguen adelante con sus planes. El rey español intervino, y aun así la tensión sigue aumentando. La declaración unilateral de independencia de la región de Cataluña es inminente. ¿Es legal? ¿Ilegal? Al presidente catalán ese tema no le preocupa mayormente.

La Constitución española no se les puede aplicar, argumentan los catalanes, porque ellos quieren salirse de España. La Constitución española se puede cambiar, pero solo por medio de la voluntad de todo el pueblo español, no solo por el voto de una pequeña mayoría, dicen del otro lado. Por ello el Estado de Derecho está en peligro en España, porque no se cumple en Cataluña. No, no está en peligro, porque el Gobierno español actúa fuera del marco de la ley, responden.

Bernd Riegert.

Bernd Riegert.

La Comisión Europea ha actuado correctamente. No puede actuar como intermediario porque debe respetar la independencia y la Constitución de los Estados miembros. Los tratados europeos no otorgan un papel mediador, al menos no en estos casos. En Polonia y Hungría la Comisión debió actuar porque allí los gobiernos estaban socavando el estado de derecho y la independencia del Poder Judicial. En Polonia y Hungría la Comisión no actuó como intermediaria entre una mayoría y una minoría, sino como guardiana de los tratados.

Legal, pero imprudente políticamente

Las reticencias de la Unión Europea también son comprensibles en términos legales, pero ¿son también políticamente prudentes? No, la Comisión Europea, o también su presidente, Donald Tusk, no deberían sentarse a simplemente ver cómo escala la crisis en Cataluña. Sería de mucha ayuda ofrecer una ventana al diálogo entre Madrid y Barcelona. En realidad una mediación real no es posible porque las partes no la quieren. Los representantes catalanes en el Parlamento Europeo esperan que la UE llame al orden a España. Eso no va a pasar. El Gobierno español, representado por diplomáticos en Estrasburgo, rechaza una mediación y también un diálogo con el presidente catalán. En Cataluña hay un golpe de Estado, dice el Gobierno en Madrid. No hay nada de qué hablar.

Pese a todo, la Unión Europea debería al menos ofrecerse como facilitadora del diálogo. Debe mostrar a los ciudadanos europeos que se preocupa y que no ignora así como así la crisis. El vicepresidente de la UE, Frans Timmermans, responsable por el estado de Derecho, ha indicado que, por supuesto, está preocupado de la situación en España. Para él, sin embargo, el verdadero problema son los separatistas catalanes. Pero si la Unión Europea siempre asegura que el suyo es un proyecto de paz exitoso, entonces debe mostrar que, cuando se da el caso, se preocupa de resolver pacíficamente los conflictos que sufren sus miembros.

La Comisión Europea también debería tener urgentemente un plan b, para el caso de que los catalanes den el irracional paso de independizarse unilateralmente de España. Ni la Unión Europea ni ninguno de sus estados miembro deberían reconocer un acto así. ¿Pero cómo se va a tratar con los representantes del Gobierno catalán, viajeros, bienes y eventuales solicitudes de ingreso a la UE? ¿Qué va a hacer la UE si España abandona el estatuto regional, llama a nuevas elecciones y acaba con las autonomías, algo que legalmente podría ocurrir? Hasta ahora la UE  ha mirado hacia el costado con esta crisis que desde hace años se gesta en España, pero eso ya no es más posible.

Y eso además no se puede hacer, porque los defensores del "brexit", los populistas de derecha y los nacionalistas de toda la Unión Europea podrían hacer de lo que sucede en Cataluña un mito, donde se "demuestra" que la UE aplasta la libertad de las minorías y los pueblos. Esto es ciertamente un disparate, pero este tipo de razonamientos no debe pasarse por alto, sino que debe ser refutado. De lo contrario, la crisis española podría convertirse en una crisis europea.

Autor: Bernd Riegert (DZC/ELM)

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