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Putin y Macron, una relación estrictamente laboral

Barbara Wesel
30 de mayo de 2017

El presidente francés rebajó desde el principio las expectativas ante la visita de Putin. No es más que una reunión de trabajo, dijo Macron, quien será un hueso duro de roer para el jefe del Kremlin, opina Barbara Wesel.

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Frankreich - Paris - Vladimir Putin trifft Emmanuel Macron
Imagen: Reuters/P. Wojazer

En esta primera reunión entre Emmanuel Macron y Vladimir Putin no hubo un duelo de apretón de manos. Los dos presidentes se pararon estoicamente ante las cámaras y luego se trasladaron para hablar de negocios. Macron es muy consciente de que su homólogo ruso hubiera preferido ver a alguien diferente en el Palacio del Elíseo. Así que se mantiene sobrio para sacarle el mejor partido a esta tensa relación.

Merkel como ejemplo

El enfoque político de Macron con Moscú parece reflejar al de Angela Merkel: mantener la comunicación abierta, reunirse y discutir los problemas. Todo sin que tenga que mediar para ello una maravillosa amistad.

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Utilizando el palacio real de Versalles como telón de fondo, la presentación inteligente de Macron de la relación histórica entre Francia y Rusia le permitió involucrar a Putin y mantenerlo en su lugar. Una exposición organizada para conmemorar el tricentenario de la visita del zar Pedro el Grande al rey francés destacó la larga historia entre gobernantes de ambas naciones.

Barbara Wesel Studio Brüssel
Barbara Wesel, corresponsal de DW en BruselasImagen: DW/G. Matthes

Sin tiempo para ofensas

A diferencia del presidente Donald Trump, el joven líder de Francia ha crecido notablemente. Macron no se enfrascó en asuntos tan insignificantes como Putin trabajando contra él en la amarga campaña electoral de Francia.

Durante la campaña, Putin recibió a su oponente de extrema derecha, Marine Le Pen, en el Kremlin. Además, es bien sabido que le dio apoyo financiero a su partido, el frente Nacional. No obstante, la estrategia de desestabilización de Europa a través del apoyo a políticos de extrema derecha, se ha estancado. Austria resistió, Wilders no tuvo éxito en los Países Bajos y Le Pen perdió. A lo sumo, está Trump para ayudar a dañar las relaciones transatlánticas.

Tampoco tuvieron éxito los supuestos intentos de hacking rusos en Francia para crear un escándalo de último minuto con la publicación de correos de la campaña de Macron. Era demasiado tarde para influir en el resultado, además de que no había un verdadero escándalo político.

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La sobriedad es el lema

Macron obvió los poco tolerables juegos de Putin, diciéndole claramente lo que quería de él: una nueva sesión del Cuarteto de Normandía para hacer frente a la crisis en curso en Ucrania y las violaciones del Protocolo de Minsk.

En el frente sirio, Macron indicó que si Bashar al Assad llega nuevamente a utilizar armas químicas, debe contar, en consecuencia, con una rápida respuesta francesa. Y a diferencia de Obama, quien prometió lo mismo, parece que Macron sí hará lo que dice.

Lo mismo se aplica a la exhortación francesa a que el Gobierno ruso garantice los derechos civiles de minorías y de la población en general. Las discusiones de los presidentes fueron descritas como abiertas y francas. Y, al parecer, nadie se contuvo.

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Margen de maniobra

Antes de esta visita, Macron dijo que no estaba impresionado por la lógica de poder ejercitada por Putin, Trump y Erdogan. En contraste, Putin trató de agradar a su anfitrión: hay mucha desconfianza por superar, de ambas partes, anotó.

Macron sabe a qué atenerse con Putin. La reunión fue un nuevo intento por ganar a Rusia como socio para la resolución de conflictos internacionales. Claro está que eso solo puede funcionar en la medida en que responda a los intereses de Putin. Macron es consciente de esa lógica y le dará poco margen de maniobra. En Macron, Merkel encontrará un buen socio en la política hacia Rusia.