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¿Populismo a la alemana?

Pablo Kummetz22 de abril de 2008

No sólo en América Latina se escuchan acusaciones de populismo por doquier. En Alemania, un político democristiano acaba de presentar una propuesta que ha levantado polvareda.

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Jubilados al sol: ¿más justicia redistributiva?Imagen: picture-alliance / dpa

Jürgen Rüttgers se llama el político y es actualmente jefe de gobierno del Estado de Renania del Norte-Westfalia. Su propuesta es aumentar los montos de las jubilaciones muy bajas, independientemente de los aportes realizados a las cajas respectivas.

Rüttgers dice que no puede ser que una persona que ha aportado 35 años a una caja de jubilación, reciba en el otoño de su vida una pensión que apenas si supera el mínimo de la seguridad social. La propuesta, a primera vista sensata, ha desatado no obstante una gran discusión.

La canciller federal, Angela Merkel, y el jefe del grupo parlamentario social-democristiano en el Bundestag (Parlamento Federal), Volker Kauder, rechazaron de inmediato la idea. También el secretario general del Partido Democristiano Alemán (CDU), Ronald Pofalla, se manifestó escéptico.

Quien más aporta, más cobra

“No es aconsejable modificar el principio de que cada euro cotizado en las cajas de jubilaciones deba ser tratado de la misma forma, independientemente de si se trata de ingresos pequeños, medianos o grandes”, dijo Pofalla.

En vista de la reciente tendencia registrada en Alemania a una masiva proliferación de empleos de bajos ingresos, ello podría suponer para el futuro una perpetuación de las diferencias de ingresos: quien gana muy poco durante la vida activa, también recibe una jubilación muy reducida.

Pofalla, al igual que otros políticos democristianos, reconoce la existencia de esa problemática básica y, como alternativa, aboga por pagar a los jubilados con muy bajos ingresos un suplemento a cargo del Estado.

El Ministro Federal de Trabajo, el socialdemócrata Olaf Scholz, acusó a Rüttgers de sólo “hacer olas”. “El Sr. Rüttgers, como es su costumbre, no ha realizado una propuesta, sino sólo un intento de llamar la atención”, dijo terminante Scholz. Agregó que “Rüttgers no presentará propuesta legislativa alguna, porque de lo contrario no sólo tendría que decir quién recibe el dinero, sino a quién hay que quitárselo. De ello se olvidó.”

¿Quién paga la cuenta?

Efectivamente, para llevar a la práctica la propuesta de Rüttgers, el Estado tendría que recurrir a los ingresos impositivos, es decir, que lo pagaría toda la población. Pero también son pensables modelos alternativos. En Suiza, por ejemplo, existe un tope para las jubilaciones mayores. El dinero que excede ese tope se destina a financiar las jubilaciones muy pequeñas.

Expertos estiman que la situación de ingresos de la tercera edad en Alemania de cualquier forma no es tan mala como a veces se la pinta. “Los ingresos de las personas de más edad son en promedio mayores que el de la población en general”, dice por ejemplo Markus Grabka, especialista del instituto de investigaciones económicos DIW.

El experto en finanzas públicas Bernd Raffelhüschen, de la Universidad de Friburgo, agrega que la pobreza de la tercera edad “es uno los fenómenos actuales más sobreestimados”. Desde el punto de vista estadístico, “la posibilidad de hallar un niño pobre es cinco veces mayor que la de hallar un jubilado pobre”, resalta.

Un panorama confiable de la distribución de los ingresos y el patrimonio en Alemania proporciona desde hace más de dos décadas el Panel Socioeconómico (Soep), basado en una muestra de 12.000 hogares.

Según el más reciente Panel, de 2003, las parejas de jubilados disponen de más de 20.000 euros por persona y por año. Con ello superan en un 4,5 % el promedio de ingreso disponible de toda la población. Los padres jóvenes con un niño menor de tres años, por el contrario, disponen de un 16,4 % menos que el promedio. Madres o padres que educan solos a sus hijos tienen incluso hasta un 33 % menos que el promedio.

El tema tiene por lo tanto numerosos aspectos. La justicia social es uno de ellos. Pero también entran en consideración cuestiones de financiación, electorales (con una población que envejece en promedio es importante ganarse las simpatías de los mayores), culturales y de filosofía política. La problemática es por lo tanto compleja. Lo único seguro es, como en todos lados, que al final alguien tiene que pagar la cuenta. Ésa es la cuestión.