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"Primavera" en Buenos Aires

Astrid Prange De Oliveira (LGC/ER) 23 de marzo de 2016

Los buitres ya no vuelan en círculos sobre Buenos Aires. Tras el acuerdo con los fondos especulativos, la visita de Obama proporciona al presidente argentino Mauricio Macri respaldo político.

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Argentinien Flaggen auf dem Plaza de Mayo in Buenos Aires
Imagen: picture-alliance/dpa/EPA/D. Fernandez

"Macri vive un momento dorado", escribió el columnista Carlos Cué en la edición para América Latina del diario español 'El País'. "No sólo acaba de demostrar que, pese a estar en minoría, puede aprobar cómodamente en el Congreso un pacto tan delicado como el del pago de la deuda con los fondos buitre, sino que está a punto de recibir la visita de Barack Obama en Buenos Aires", decía.

Argentina está de vuelta en el escenario internacional. Tras años de cerrazón en política exterior bajo los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner (2003 a 2015), el país se vuelve de nuevo hacia sus antiguos aliados. Ya en febrero de este año, el presidente francés, Francois Hollande, y el primer ministro italiano, Matteo Renzi, fueron a presentar sus respetos al jefe de Estado resultante de las elecciones del 22 de noviembre.

¿Libre comercio?, ¡no gracias!

Y ahora también Obama. Para el presidente estadounidense, Argentina no es terreno fácil. La última visita desde la Casa Blanca a Buenos Aires data de hace once años. En la Cumbre de las Américas de 2005, fue rechazado el plan de George Bush para establecer una zona de libre comercio de Alaska hasta la Patagonia (Alca).

Tampoco la visita de Barack Obama está exenta de polémica, pues Obama aterrizó exactamente 24 horas antes de cumplirse los 40 años del golpe militar de Argentina (03/24/1978). El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel le dice en una carta abierta a Obama que no es bienvenido este día, porque "la potencia mundial que representas ha estado y está detrás de todos los intentos de desestabilización de gobiernos populares en nuestro continente".

Argentinien Besuch Präsident Francois Hollande bei Mauricio Macri
El presidente francés Hollande viajó en febrero para encontrarse con Macri en Buenos Aires.Imagen: Reuters/M. Brindicci

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, debe ser de otra opinión. Para él, el espaldarazo de Obama llega en el momento adecuado. Quiere poner punto final a la crisis de deuda en el país, para lo que presentó en febrero una oferta a los acreedores, que incluye el pago de un 75 por ciento de lo adeudado.

Insolvencia traumática

La crisis de la deuda se remonta a la bancarrota del Estado de finales de 2001. En ese momento, el 93 por ciento de los acreedores aceptó renunciar a más de dos tercios del valor de sus bonos en la reestructuración de una deuda de cien mil millones de dólares. Sólo un siete por ciento se negó a aceptar las condiciones y acudió a los tribunales.

Entre estos, llamados "holdouts", se contaban los hedgefonds estadounidenses NML y Aurelius, que habían comprado bonos argentinos a muy bajo precio. La crisis llegó a un punto crítico cuando, en 2012, el juez Thomas Griesa dictaminó desde Nueva York que Argentina debía pagar a los hedgefonds antes de hacer los pagos a los acreedores que habían aceptado renegociar la deuda.

La expresidente de Argentina, Cristina Kirchner, lanzó duros contraataques verbales. Uno no se puede dejar chantajear por "fondos buitre" y "terroristas financieros", fue el argumento. La confrontación llevó a un impago técnico, a un 'default'. Desde agosto de 2014 tiene Argentina bloqueado el acceso a los mercados financieros internacionales y, por tanto, al crédito.

Pero ahora se levanta ese bloqueo. Los fondos han aceptado el acuerdo. La Cámara de Diputados argentina lo aprobó el 15 de marzo, y eso que el gobierno no tenía la mayoría necesaria. Tras ese éxito político, el presidente Macri tiene por segura la pendiente aprobación del Senado a finales de mes.

Argentinien Pleite Staatspleite
La disputa con los fondos estadounidenses Argentina anunció su insolvencia técnica en 2014.Imagen: Reuters

Sin embargo, el precio del retorno argentino al escenario internacional es alto. Para cumplir todas sus obligaciones financieras, el gobierno tiene que pedir un préstamo de unos 12.500 millones de dólares, lo que supondría el mayor endeudamiento del país desde 1996.

El ex ministro de Economía de Argentina Axel Kicillof atisba ya de nuevo los buitres volando en círculo sobre Buenos Aires. "¿Tenemos que humillarnos así?", se pregunta en la prensa local. "La deuda externa ha traído a nuestro país más pobreza y ha diezmado nuestra industria".

Su sucesor, Alfonso Prat-Gay, no está de acuerdo: "Por primera vez en 15 años, Argentina se ve verdaderamente liberada de la insolvencia", explicó. "El acuerdo con los acreedores ha inundado la economía de expectativas".