Aquisgrán, "la cuna de Europa"

Aquisgrán tiene una larga tradición, que se remonta a los tiempos de Carlomagno. A un paso de la frontera con Bélgica, la ciudad sigue viviendo su vocación europeísta.


Las tiendas están cerradas, ya se ha puesto la alfombra roja y por todas partes se ven cámaras de televisión y guardaespaldas: llega de visita de un importante político de calado internacional. La multitud le da la bienvenida con una ovación, y él saluda mientras el canciller alemán sonríe satisfecho. A comienzos del verano, Aquisgrán siempre vive una suerte de estado de excepción debido a la entrega del Premio Carlomagno a aquellos hombres y mujeres que hayan hecho méritos por la integración de Europa.

Estos típicos dulces de Navidad llamados "Printen" atraen a turistas de toda Europa hasta Aquisgrán.

La Historia pasó por Aquisgrán

Winston Churchill, Jacques Delors, Vaclav Havel, Helmut Kohl y Konrad Adenauer son algunos de los nombres que engrosan la lista de galardonados, que parece una guía de personalidades de la política europea.

El diploma, la medalla y los cinco mil euros del Premio Carlomagno constituyen una de las distinciones europeas más prestigiosas y además una seña de identidad de la ciudad de Aquisgrán, así como para Múnich lo es la Fiesta de la Cerveza (el Oktoberfest) y para Bayreuth su festival wagneriano.

Para la entrega del Premio Carlomagno, Aquisgrán se convierte por un día en la capital de Europa, tal y como lo era hace 1200 años.

Entonces Carlomagno dominaba el continente. Aquisgrán era la residencia principal del Emperador, el centro de su poder. Algunos la consideran la "cuna de Europa". Su proyecto de unidad europea no tenía mayor consistencia ,pero sí existe un testigo de piedra: la catedral de Aquisgrán, declarada patrimonio histórico de la humanidad, obra maestra del gótico e imán para el turismo.

A su alrededor se trazan las callejuelas del casco antiguo, aunque sin quedarse atrás en el tiempo. La gente de Aquisgrán está tan orgullosa de su historia como de su futuro como centro tecnológico y región modelo en Europa.

Emprendedores sin fronteras

Aken, Aquisgrana, Cáchy, Aix-la-Chapelle - muchos europeos conocen a Aquisgrán, en alemán Aachen, por nombres muy distintos. Los políticos le suelen poner etiquetas como "euroregión" y "ciudad internacional".

El carnaval es una de las fiestas más celebradas en Aquisgrán.

Para los habitantes de Aquisgrán, es normal vivir en Alemania, trabajar en Holanda e ir de compras y a comer a Bélgica. La cotidianeidad en la triple frontera incluye una colorida mezcla de idiomas, escapadas a comprar a Colonia, Düsseldorf, Bruselas y Amsterdam y líneas de autobuses que unen distintos países.

Antes Aquisgrán era considerada una ciudad de provincia, situada en el extremo occidental de Alemania; hoy, lo internacional es lo habitual entre sus 250 mil habitantes. En las praderas y en las antiguas plantas industriales de la región se establecieron jóvenes empresas tecnológicas, producto de una ola de emprendimientos.

La locomotora de este tren renovador no se encuentra en la sede de la Unión Europea, en Bruselas, sino en el centro de Aquisgrán, entre las paredes de cemento y acero de la Universidad Técnica de Renania-Westfalia, en siglas RWTH Aachen. Ninguna otra casa de estudios de Alemania puede jactarse de ser tan grande, tan antigua y tan prestigiosa en el mundo. La universidad es además la pócima de juventud de una ciudad que quiere ser mucho más que un lugar de peregrinación para turistas y personalidades europeas.

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