¿Cómo ve la Casa Blanca de Trump a Alemania?

Del superávit comercial alemán a una supuesta “crisis demográfica”, pasando por el típico Glühwein o el gran número de zoológicos que tiene Alemania. Así describen el país los asesores de Trump.

El Informe Económico Diario elaborado por el Consejo de Asesores Económicos del presidente estadounidense, Donald Trump, el día antes de que recibiera a la canciller alemana, Angela Merkel, el pasado mes de abril muestra a una Alemania bastante parecida a la negativa idea del país que el mandatario aparenta tener.

"Alemania tiene el mayor superávit en la balanza de cuenta corriente del mundo y su población es la segunda más envejecida del planeta, además de una de las tasas de desempleo más bajas de la Unión Europea”, señala el título, subrayado y en mayúsculas, de este documento de dos páginas al que ha tenido acceso DW y que data del 26 de abril de 2018.

Una relación no precisamente fluida

El día siguiente, Trump y Merkel tuvieron una reunión de trabajo relativamente cordial. El encuentro, si bien fue más amigable que otros, no sirvió para solucionar los profundos desacuerdos entre ambos líderes, particularmente en asuntos económicos y comerciales.

El presidente Trump ha atacado verbalmente una y otra vez el gran superávit comercial que mantiene Alemania en relación con Estados Unidos, el cual ha vinculado con el a su juicio exiguo gasto en defensa alemán, que se sitúa por debajo del objetivo de la OTAN del 2% del producto interno bruto (PIB).

Luego de su reunión con Merkel, el estadounidense reiteró que "todos los Estados miembros tienen que honrar su compromiso del 2%”.

El documento también aborda la política de inmigración alemana, otro de los grandes puntos de fricción entre ambos mandatarios desde el inicio de la campaña presidencial del magnate neoyorquino.

"Crisis demográfica”

"La edad de la población de Alemania augura una crisis demográfica en el contexto de un crecimiento de la inmigración”, defiende el texto.

A medida que la población envejece, continúa el informe, "las mujeres alemanas no están teniendo suficientes hijos para sostener un aumento de la población, o al menos mantenerla constante. E 2017 la tasa de natalidad era de 8,6 nacimientos por cada 1.000 residentes, muy por debajo del índice de mortalidad de 11,7 muertes por cada 1.000 residentes. En 2016, 18,6 millones de residentes en Alemania tenían un trasfondo migratorio –un récord para el país–, lo cual se debe principalmente a la llegada de refugiados. Si bien algunos inmigrantes proceden del medio Oriente y África, la mayor parte de la población inmigrante es originaria de otros países europeos”.

El foco del documento en los desafíos demográficos de Alemania y su énfasis en el gran número de inmigrantes que llegaron a este país como resultado de la decisión del Ejecutivo de Merkel de suspender las normas europeas para permitir la entrada de refugiados de la guerra civil siria en 2015 parece apoyar la arraigada convicción de Trump de que la inmigración es perjudicial para Alemania.

"Glühwein y zoológicos

Con un toco más ligero –quizás pensada para un presidente que no es precisamente famoso por su devoción por los libros y la cultura–, en una sección titulada "Apuntes interesantes sobre Alemania”, los economistas de la Casa Blanca enumeran una serie de detalles que consideran curiosos sobre el país.

La lista incluye aspectos como que Alemania fue el primer país en instituir el horario de verano, que quedarse sin gasolina en las famosas "Autobahnen” (autopistas) alemanas es ilegal, que el "Glühwein” (vino tinto caliente) es una de las bebidas más populares o que el territorio germano no solo acoge más de 2.100 castillo, sino que tiene más zoos –más de 400– que cualquier otra nación del mundo.

Consultados por su opinión sobre este informe, varios expertos estadounidenses en Alemania y en relaciones transatlánticas dijeron que si bien el documento es a grandes rasgos correcto, en lo que a los datos se refiere construye una imagen sesgada de los vínculos entre Washington y Berlín.

"Visión extraña”

El texto expresa "una visión más bien extraña de la economía alemana”, señaló Jeffrey Anderson, director del Centro de Estudios Alemanes y Europeos de la Universidad de Georgetown. "Creo que es justo decir que el informe se pliega a las preocupaciones y a los prejuicios de Trump respecto a Alemania”.

"El énfasis parece estar en las vulnerabilidades, tanto políticas –el descontento con el superávit comercial– como estructurales –las tendencias demográficas, que no es nada nuevo y tampoco exclusivo de Alemania”.

Además, Anderson subrayó que esta "imagen parcial” presentada en el informe también se aplica a las cuestiones comerciales, "en el sentido de que no menciona la inversión directa extranjera alemana en EE. UU., cuyo valor, en cantidad de dólares agregados y en creación de empleo, eclipsa el déficit en la balanza de cuenta corriente que EE. UU. tiene en la actualidad con este país”.

"Gracioso e irrelevante”

Por decirlo de otra forma, apunta Anderson, EE. UU. no es, como podría entenderse del texto, "un perdedor en esta relación, sino que en realidad se beneficia enormemente de nuestros socios económicos alemanes”.

Para Mark Hallerberg, decano de investigación y claustro de la Hertie School of Governance de Berlín, el informe no refleja con exactitud los amplios vínculos económicos entre Alemania y EE. UU.

En su opinión, el comercio está ausente, "pero además esperaría algo sobre la inversión extranjera directa en ambos países”. Los fabricantes de coches alemanes tienen una fuerte presencia al otro lado del Atlántico, pero también "el sector tecnológico de EE. UU. tiene intereses en Alemania”.

Dicho eso, añade Hallerberg, "los comentarios sobre el Glühwein, los zoos o las autopistas son bastante graciosos y enormemente irrelevantes, dado que Trump no bebe”.

La Casa Blanca no respondió cuando DW les contactó para obtener su visión.

Preguntado por este asunto, una portavoz del Gobierno alemán dijo que "nosotros por lo general no nos pronunciamos sobre los informes de otros países”.

(EAL/DG)

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Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

No traiga comida

La Oktoberfest comienza el 22 de septiembre. Seis millones de personas lo disfrutan durante 17 días. Mucho está permitido; no todo es deseado. Aquí, una guía de etiqueta para los visitantes de esta fiesta legendaria. Importante es que, como las carpas de la Oktoberfest no son jardines de cerveza al aire libre, no se puede llevar comida propia.

Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

Bailar: ¡sí, por favor!

En la Oktoberfest, la gente se deja llevar por la música y la diversión. Se toman de los brazos y se balancean al compás de la música. Sin embargo, las reglas son claras: eso se hace sentados en los bancos y no de pie sobre las mesas. Los alemanes llaman a esa manera de moverse "schunkeln". También se practica a menudo en los carnavales.

Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

Medio pollo frito: el "Hendl"

El las carpas gigantescas de la Oktoberfest no solo se toma cerveza. Le recomendamos un "Hendl": medio pollo, crujiente, grasoso y fácil de comer con los dedos. Y para que la jarra de cerveza no se le escape de las manos después, también se incluyen los paños de limpieza.

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Despegar a tiempo

Konga, Skyfall o Tobbago: así se llaman algunas de las atracciones en la Oktoberfest. Pero es mejor planear el orden de las actividades. Por ejemplo: primero, la montaña rusa, luego el pollo frito, y, al final, la cerveza. De lo contrario, las fuerzas centrífugas tendrán un efecto devastador sobre su estómago.

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Al flirtear, fíjese en el lazo de la cintura

El vestido bávaro es muy funcional y capaz de dar mensajes inequívocos. El lazo en la cintura, atado a la derecha significa "Ya tengo novio". Atado a la izquierda significa: "Me gustaría conocer a alguien".

Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

Beba correctamente

Beber cerveza en la Oktoberfest es un deporte. Especialmente para la parte superior del brazo. Se trata de levantar nada menos que un litro de cerveza. Pero hágalo bien: solo se agarra el mango, no toda la jarra. Algunos en la foto todavía tienen que practicar.

Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

No beba demasiado

Estar un poco achispado es parte de la experiencia de la Oktoberfest. Pero emborrachare hasta caer en un coma es simplemente desagradable. La gente que vacía el contenido de su estómago entre la multitud, arruina la diversión de la fiesta para sí y para los demás. Regla empírica: solo beba de modo tal que todavía pueda recordar la fiesta al día siguiente.

Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

Las necesidades en su sito

La cerveza que entra, tiene que salir en algún momento. Desanimados por las largas colas frente a los baños públicos, muchos toman un atajo y orinan detrás de las carpas. Algo que no haría en su casa, ¿verdad? La multa para hacerlo en la Oktoberfest es de hasta 100 euros. Es mejor ir a los aseos en la Oktoberfest, que son gratuitos.

Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

No robe la jarra de cerveza

Sí claro, es un recuerdo muy preciado. Cada año desaparecen miles de jarras de cerveza. Pero llevarse una jarra es robo y se castiga con una multa. Así que, mejor es comprar. Las jarras adquiridas honestamente llevan una placa de colores.

Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

No intente reservar el sitio

Las mesas en las carpas de cerveza son muy solicitadas. Las carpas limitan la entrada habitualmente, sobre todo en los fines de semana. Nunca intente reservar sitio para sus amigos. Los camareros y el servicio de seguridad se ocuparán de redistribuir rápidamente las plazas libres.

Qué hacer y qué no hacer en la Oktoberfest

Cuidado con fotografiar

Tomar fotos a mujeres con ánimos de festejo está bien. Pero por favor, no tome fotos de mujeres que espontáneamente se libran de partes de su vestimento. Sí, es algo que suele pasar a horas avanzadas de la noche en la Oktoberfest. Pero lo que pasa en la carpa, debe quedar dentro de la carpa.

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