Carlo Chatrian: Una película como “La Flor” no habría sido posible hace 20 años

Esta 71. Edición del Festival de Cine de Locarno es la última para Carlo Chatrian como director artístico. A partir de 2019, dirigirá la Berlinale. En entrevista con DW entrega su visión del cine de hoy.

DW: La comedia francesa "Les Beaux Ésprits" ("Team Spirit") abrió el festival este miércoles (01.08 2018), junto con una cinta de Laurel y Hardy, de 1929. ¿Es el humor el lema de la 71. edición del Festival de Locarno?

Carlo Chatrian: Intentamos no seguir una sola línea temática; tenemos varias. Pero, sí, un leitmotiv es lo que definiría como "ligereza”. No se trata solo de lo cómico, sino de observar las cosas con ligereza. Eso no significa, sin embargo, dejar de lado el mundo en que vivimos, con todos sus conflictos, contrastes y tensiones.

Se podría decir que el mundo está en un estado inquietante. Y, precisamente en este año, usted optó por muchas películas con historias personales. ¿Por qué?

Las películas siempre son potentes y desarrollan una fuerza especial cuando relatan algo desde un punto de vista bien definido. Tiene que ver simplemente con el lenguaje de las imágenes. Las imágenes son siempre concretas, muestran algo determinado, no son abstractas.

Cultura | 14.05.2018

A partir de esa determinada historia, se puede transmitir una imagen del todo. Se puede llevar al espectador a hacerse una imagen del mundo.

Este año incluyó en el programa la película argentina "La Flor", de Mariano Llinás, de 14 horas de duración. ¿Distingue a Locarno el hecho de que se pueda mostrar obras cinematográficas de ese calibre y que el público sepa también apreciarlas?”

Tengo suerte, porque en Locarno tenemos un público con mucha curiosidad. No tiene miedo de ver una película larga o exigente. "La Flor" es en verdad muy larga, pero al mismo tiempo es como una serie de televisión muy extensa, llena de historias. Tiene episodios de distintas duraciones; hay algunos de 20 minutos y uno de cinco horas.

¿Son las plataformas digitales algo positivo para este tipo de películas, porque permiten que la gente la vea en segmentos, a su ritmo?

Pienso que la forma de producir películas ha cambiado por completo con el paso de lo analógico a lo digital. Con los aparatos que tenemos ahora, el concepto del tiempo ha cambiado totalmente.

Estoy convencido de que, hoy en día, la gente tiene una relación diferente con las imágenes en movimiento. Puede ver un corto en el celular o pasarse toda la anoche ante la pantalla viendo una serie.

Algunas de las películas que seleccionamos este año son en cierto modo nuestra reacción a esa modificada relación con las imágenes en movimiento. En mi opinión, "La Flor” es una película que no habría sido posible hace 20 años.

Los críticos cinematográficos siempre mencionan la dicotomía entre el cine-arte de vanguardia y las películas taquilleras, que en sus seis años como director del Festival de Locarno usted superó con mucho éxito. ¿Es una visión programática con la que se identifica?

Pienso que es algo muy especial de Locarno. Tiene que ver también con el lugar en el que exhibimos las películas. En Locarno tenemos esa increíble Piazza Grande, donde podemos mostrar películas populares. No tengo ningún problema con las cintas taquilleras. Creo que son parte del cine y me gusta verlas.

Al mismo tiempo, utilizo esa fantástica Piazza, en la que caben miles de personas, para presentar también a otros cineastas que aún no son conocidos. Para mí no hay contradicción en ello.

Vivimos en un mundo en el que todo está categorizado. En las plataformas de streaming, un algoritmo le dice qué película le viene bien. Un festival debería hacer justo lo contrario: mostrar  los espectadores algo que no esperan.

La Piazza Grande de Locarno.

¿Mantendrá esa línea como futuro director de la Berlinale?

El programa depende siempre del festival, del lugar en que tiene lugar. Cada festival tiene su historia. Berlín y Locarno son muy diferentes. Un festival tiene lugar en invierno, el otro en verano. En Locarno, toda la ciudad se convierte en festival; Berlín es una urbe con un público muy diferente.

Críticos sostiene que usted ha demostrado valentía con sus programas en Locarno. ¿Cree que necesitará valor ahora, con miras a Berlín?

Se requiere valor para dirigir un festival de las dimensiones de Locarno, y naturalmente se necesita aún más valor para dirigir un festival que es aún más grande y prestigioso, como la Berlinale. Pero, al mismo tiempo, un festival no es trabajo de una persona, es obra de un equipo.

Pero es interesante que mencione la valentía, porque ese es uno de nuestros temas de este año, en que celebramos el septuagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hablamos con representantes de la ONU sobre la valentía que en ese entonces fue necesaria para redactar este maravilloso documento. ¡Esa gente tenía valor!

Hoy en día tenemos miedo al futuro y nos preocupamos de muchas cosas que suceden en el mundo. Pero si miramos al pasado y vemos la evolución desde 1948, cuando fue proclamada la Declaración de los Derechos Humanos, creo que hay buenas razones para ser optimistas.

Sabine Peschel (ER/CP)

Deutsche Welle es la emisora internacional de Alemania y produce periodismo independiente en 30 idiomas. Síganos en Facebook | Twitter | YouTube |

Doce dramas que se convirtieron en películas

Hollywood mira a Tailandia

El rescate estaba en curso cuando apareció la primera compañía cinematográfica estadounidense. "Veo esto como una gran película con estrellas clase A", dijo el CEO de Pure Flix, Michael Scott. Los mineros rescatados en Chile en 2010, cuya historia fue filmada, advirtieron a los chicos tailandeses que les será imposible lidiar con el celuloide. "Nosotros no pudimos, y somos adultos", dijeron.

Doce dramas que se convirtieron en películas

San Francisco (1936), una ciudad destruida

Los desastres y dramas siempre han interesado a Hollywood. La película San Francisco, de 1936, protagonizada por Clark Gable, Jeanette MacDonald y Spencer Tracy, sentó las bases para futuros filmes. Esta película está basada en el enorme sismo que afectó a esta ciudad estadounidense en 1906 y en los incendios causados por los conductos de gas reventados. Fue sumamente realista para la época.

Doce dramas que se convirtieron en películas

Hindenburg (1975), un zeppelin en llamas

Esta legendaria aeronave ofrecía a sus pasajeros lujo en su estado más puro. El Hindenburg ya había cruzado el Atlántico varias veces hacia Estados Unidos y Brasil. El 6 de mayo de 1937, 35 personas murieron cuando un tanque de hidrógeno se incendió. Solo 65 personas sobrevivieron al infierno, algunos de ellos con graves quemaduras. El drama fue reproducido por el director Robert Wise en 1975.

Doce dramas que se convirtieron en películas

Apolo 13 (1995), emergencia en el espacio

"Houston, tenemos un problema". Esta legendaria frase se refiere a un tanque de oxígeno que había estallado a bordo del Apolo 13 durante un viaje a la Luna en 1970. Lo que pudo ser un desastre fue llevado al cine en 1995, con Tom Hanks en el papel estelar. Los astronautas de la misión original trabajaron como consultores durante la grabación.

Doce dramas que se convirtieron en películas

Titanic (1997), condenados a hundirse

El Titanic fue puesto en operaciones en 1912 con el calificativo de "insumergible". Las cabinas tuvieron una alta demanda en su primer viaje, y se convirtieron en una condena. Cuando el barco chocó con un iceberg, 1.541 de sus 2.200 pasajeros murieron porque no había suficientes botes salvavidas. El desastre ha sido llevado al cine varias veces, la más reciente en 1997 de la mano de James Cameron.

Doce dramas que se convirtieron en películas

El milagro de Lengede (2003), drama alemán

En 1963, 11 mineros fueron rescatados tras pasar dos semanas en la más completa oscuridad en una mina de hierro que colapsó en Lengede, cerca de Hannover. A lo largo de su terrible pesadilla, tuvieron que soportar rocas que caían de la parte superior de la mina. En 2003, su historia fue llevada a la pantalla por la televisión alemana y obtuvo una audiencia de 11 millones de personas.

Doce dramas que se convirtieron en películas

World Trade Center (2006), la tragedia desde adentro

En las últimas décadas nada ha golpeado tanto la autoimagen de Estados Unidos como el ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. La película de Oliver Stone muestra los hechos desde la perspectiva de algunos de los bomberos (Nicholas Cage es uno de ellos, en la foto) que, mientras buscan salvar a las personas heridas entre los escombros, terminan enterrados.

Doce dramas que se convirtieron en películas

3.096 (2013), la verdadera historia de Natascha Kampusch

En 1998, una joven austríaca fue secuestrada cuando iba a la escuela. Estuvo 8 años en las manos de su captor, logrando escapar recién cuando tenía 18 años. Su historia se convirtió en foco de atención de la prensa. "En su codicia sensacionalista, los reporteros estaban lejos de acertar en algo", dijo ella una vez. En 2010 publicó un libro con su historia, que 3 años después fue llevada al cine.

Doce dramas que se convirtieron en películas

Los 33 (2015), el legendario rescate minero

En 2010, 33 mineros chilenos estuvieron 69 días atrapados en una mina, luchando por sobrevivir, hasta que fueron rescatados gracias a una cápsula, la Fénix. Estre drama fue llevado al cine en 2015 con Antonio Banderas en el papel protagónico. Muchos de los mineros sufrieron con la fama. "Al comienzo todos hablan de ti, estás en la televisión y en las portadas de la prensa. Y luego, nada".

Doce dramas que se convirtieron en películas

Sully (2016), milagro en el río Hudson

En 2009, poco después de despegar del aeropuerto La Guardia, en Nueva York, los dos motores de un Airbus fallaron debido a un impacto con aves. El piloto Chesley "Sully" Sullenberger tomó la decisión de amarizar en el río Hudson. Todos los pasajeros y la tripulación sobrevivieron. Tom Hanks (foto) interpretó a "Sully" en esta película de 2016, dirigida por Clint Eastwood.

Doce dramas que se convirtieron en películas

Watu Wote (2017), la solidaridad prevalece

La directora alemana Katja Benrath cuenta la historia real de un ataque de radicales islamistas a un bus en Kenia. El líder de los terroristas los obligó a salir a todos. "Musulmanes y cristianos, separados", gritó. Algunos de los pasajeros fueron asesinados en el lugar, pero eso no rompió la solidaridad entre los sobrevivientes. En 2017, Watu Wote ganó el Premio de la Academia de Estudiantes.

Doce dramas que se convirtieron en películas

Siete Días en Entebbe (2018), rescate de rehenes

En 1976, terroristas secuestraron un avión de Air France que hacía la ruta Tel Aviv-París con 250 pasajeros a bordo. Exigían la liberación de palestinos prisioneros en Israel, así como de miembros de la Facción del Ejército Rojo (RAF). El director Jose Padilha habló con algunos de los rehenes para la filmación. Para muchos de ellos, este drama sigue estando muy presente en sus vidas.

Síganos