China y EE. UU. se muestran los dientes en la guerra de aranceles

El mundo aguanta la respiración mientras las principales potencias económicas del planeta negocian. Entraron en vigor nuevas tarifas arancelarias y los expertos temen consecuencias a nivel mundial.

¿Quién tiene más resistencia en la disputa comercial entre Estados Unidos y China? Desde que este viernes 10 de mayo entraron en vigor los nuevos aranceles impuestos por Donald Trump a los productos chinos –que subieron del 10 al 25 por ciento, equivalentes a 178 mil millones de euros–, esa pregunta atormenta a todos los actores del mercado internacional. Pero más allá de quién ceda al final, las consecuencias para el comercio y la economía mundial son cada vez más evidentes. En Alemania, por ejemplo, las fábricas de maquinaria y el sector automotriz se quejan amargamente de la caída en las ventas.

Frenazo global

Max Zenglein, del think tank MERICS, advierte sobre las consecuencias que tendrá todo esto en el comercio. "Una escalada mayor en la disputa podría interrumpir las cadenas de suministro. Si China y Estados Unidos no se ponen de acuerdo, será malo para Europa en el largo plazo. Al mismo tiempo, existe el riesgo de que un eventual acuerdo entre esas potencias corra a cuenta de las empresas europeas”, estima.

El gobierno chino anunció por medio de su Ministerio de Comercio que lamenta la entrada en vigor de estas nuevas tarifas y que analiza tomar represalias, aunque expresó que mantenía la esperanza de que ambas partes pudieran lograr un acuerdo. Y a través de Twitter, Trump dijo que no veía "ninguna necesidad de apurarse” en alcanzar ese acuerdo, pues la economía estadounidense saldrá fortalecida de todo esto.

Hasta el momento, el aumento de las tarifas no se ha traducido en un incremento de los precios a los consumidores estadounidenses, dice Thomas Jäger, experto de la Universidad de Colonia, a DW. Una buena parte de los costos fueron asumidos por las empresas chinas, explica. Sin embargo, los signos de desaceleración son claros: en el primer trimestre de 2019, las importaciones de bienes de Estados Unidos a China se hundieron casi un 32 por ciento en comparación con el mismo período de 2018, mientras que las exportaciones chinas a EE. UU. cayeron un 8,5 por ciento. En total, el comercio entre ambos países cayó un 15,4 por ciento.

EE.UU. apuesta a doblegar a Pekín

"En principio, el gobierno de Estados Unidos apuesta a que la parte china cederá, porque en China existe una suerte de contrato social: el pueblo acepta el régimen de partido único en la medida en que el Partido Comunista cumpla su promesa de bienestar y seguridad para todos”, dice Jäger. En Washington esperan que el crecimiento chino disminuya como consecuencia del conflicto, lo que haría imposible que el partido pueda permitirse una guerra comercial de largo aliento.

El representante de Comercio de EE. UU., Robert Lighthizer (a la izquierda), con el secretario de Finanzas, Steven Mnuchin.

Entretanto, la lucha por la protección de la propiedad intelectual ha pasado a primer plano. Y esto tiene que ver con la pretensión de los estadounidenses de frenar la transferencia forzosa de tecnología, destaca el experto de Colonia.

Los partidarios de llevar una línea dura en las negociaciones con China, encabezados por el representante de Comercio, Robert Lighthizer y el asesor presidencial Peter Navarro, argumentaron que "si Estados Unidos mantiene el rendimiento que ha mostrado en las últimas décadas, será China quien gane la lucha por las tecnologías de punta y la inteligencia artificial”.

Por ello es tan importante para los estadounidenses que se alcancen acuerdos vinculantes en la protección de la propiedad intelectual y que se tomen medidas contra la transferencia forzosa de tecnología en la legislación china. En principio, China se había comprometido a ello cuando se unió a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Pero cuando el gigante asiático no hizo nada al respecto, creció y creció la decepción entre los socios económicos en Occidente.

¿China o Estados Unidos?

Jörg Wuttke, expresidente de la Cámara de Comercio de la UE en Pekín, sigue pensando que se alcanzará un acuerdo. "Si hablamos de comercio de bienes, sean gas o soja, yo creo que encontraremos soluciones”. Sin embargo, es menos optimista sobre las causas más profundas del conflicto. "Lamentablemente soy pesimista sobre los efectos de la guerra tecnológica, pues Estados Unidos quiere que China no reciba la mejor tecnología, porque piensa que puede tener consecuencias militares”.

Eso tendría efectos para la Unión Europea y Alemania, recalca Wuttke: "Al final del día no debemos olvidar que somos, pese a todos los ‘esfuerzos' de Trump, los principales aliados de Estados Unidos. Y en algún momento va a surgir la pregunta sobre las lealtades. ¿Estamos con China o con Estados Unidos? Y la respuesta es clara”.

(DZ/CP)

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America first! Ahora va en serio

Antes de convertirse en presidente, Donald Trump advirtió que nunca eludiría un conflicto siempre y cuando fuese a favor de los intereses de EE. UU. Después de un año, su lema es: lo prometido es deuda.

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Aranceles a la importación de acero y aluminio

Rodeado de trabajadores del acero, Trump dio a conocer al mundo la primera de sus medidas arancelarias el 8 de marzo de 2018. Impuso aranceles a la importación de aluminio y acero. China fue el país más afectado por dicha medida. La UE y otros socios comerciales obtuvieron entonces una prórroga.

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El conflicto comercial llega a Alemania

Entretanto, la exportación de acero de la UE, como estas láminas de acero de Salzgitter AG, se ve afectada por los aranceles estadounidenses. Las pérdidas para la industria alemana de exportación son, no obstante, razonables. Sin embargo, eso podría cambiar si Trump hace realidad su próxima amenaza: aplicar a las importaciones automotrices de la UE aranceles del 20 por ciento.

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Amenazas a los fabricantes de autos por Twitter

Desde el principio, Donald Trump usó Twitter para presentar su visión de las cosas, para amenazar y plantear ultimátums. Su proyecto central es la reorganización de las relaciones comerciales de EE. UU. con sus principales socios, China, la UE y los países miembros del NAFTA, Canadá y México. Casi todos los días, Trump envía tuits desde la Casa Blanca.

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Los fabricantes alemanes tienen mucho que perder

Coches nuevos de Mercedes-Benz esperando a ser embarcados en Bremerhaven. Cuando amenaza con imponer a un auto de la UE un arancel del 20 por ciento, el presidente de EE. UU. apunta principalmente a Daimler y a otros fabricantes de automóviles alemanes. Sus éxitos de ventas en los EE. UU. son, según Trump, el principal culpable del gigantesco déficit comercial de los Estados Unidos.

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Nuevo acuerdo con Canadá y México

Un nuevo acuerdo con Canadá y México estaba en la lista de tareas de Trump desde el principio. El objetivo del presidente de los Estados Unidos es, ante todo, lograr una mayor protección de las empresas estadounidenses y acabar con la reubicación de la producción, como la fabricación de automóviles en México, donde es más barata.

Un escarabajo de Volkswagen.

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México, víctima de la política comercial de EE.UU.

No solo los fabricantes de automóviles estadounidenses también están construyendo vehículos en México. Volkswagen y otros fabricantes de automóviles también han estado produciendo durante décadas en el país vecino de Estados Unidos. Por la presión de Trump, empresas como Ford han cancelado recientemente sus planes de abrir nuevas plantas de fabricación en México.

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También Canadá nota la política de Trump

Canadá también está experimentando los efectos de la política comercial de EE. UU. Además del acero y el aluminio canadienses, las importaciones de madera del país vecino del norte son particularmente criticadas por Trump. Sin embargo, los aranceles impuestos a la madera blanda canadiense en abril de 2017, han originado el aumento masivo de los precios de las viviendas en EE. UU.

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Pekín responde también con aranceles

Los aranceles impuestos como represalia por el gobierno chino afectan también a productos de la industria alimentaria estadounidense. Como resultado, los frutos secos, la fruta y la carne de EE. UU. se han vuelto considerablemente más caros, como se aprecia en un supermercado especializado en productos estadounidenses en Hong Kong.

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Los todoterreno de EE. UU., también con aranceles

Si dependiese de la voluntad del gobierno de Pekín, los vehículos de los fabricantes de automóviles estadounidenses deberían costar una cuarta parte más en China. En cualquier caso, se aplicarán aranceles adicionales de importación del 25 por ciento en el futuro.

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