Corrupción en El Salvador: avances y retrocesos

El Salvador no cuenta con una misión internacional para combatir la corrupción porque los partidos no apoyan la intervención de una entidad foránea. La contracara es que sus propias instituciones parecen funcionar.

Según el actual índice de la percepción de corrupción que publica la ONG Transparency International cada año, El Salvador se encuentra en el lugar 112 – el peor resultado de los últimos seis años.

A primera vista, parece que la corrupción es cada vez más grave en el país centroamericano, pero los resultados del índice son ambiguos: "Estar bajando en el ranking no es positivo para el país, todo lo contrario”, admite Jessica Estrada de la Fundación para el Desarrollo (FUNDE), el capítulo de Transparency International en El Salvador. "Sin embargo, puede que los cambios en la puntuación se deban a que la corrupión ya no está tan oculta, sino que empieza a salir a la luz.”

En su lucha contra la corrupción, El Salvador ha optado por un camino diferente que los demás países de la región. Mientras que en Guatemala y Honduras se han instalado misiones internacionales como la CICIG y la MACCIH para apoyar la lucha contra la corrupción e impunidad, El Salvador depende de sus propias instituciones.

"Ellas siempre han sido más fuertes que en los otros dos países”, sostiene Luis Membreño, analista y economista salvadoreño. "Por lo tanto, hemos decido que es mejor fortalecer la fiscalía, ya que es la entidad que a largo plazo va a estar combatiendo la corrupción en el país”, añade.

Por su parte, EE. UU., en lugar de presionar por una comisión internacional, apoya a la fiscalía salvadoreña.

Alta política

Los casos de alto perfil como el encarcelamiento del ex presidente Antonio Saca o del ex fiscal general Luis Martínez - ambos por delitos de corrupción - distendieron la tensión en la sociedad salvadoreña al demostrar que hay un respeto al Estado de derecho en el país.

"El fortalecimiento institucional va a ser siempre mucho más importante que una comisión que venga desde fuera”, opina Marco Pérez Navarrete de la Fundación Heinrich Böll en El Salvador. "Es lo ideal, y los partidos políticos lo han planteado así, pero también lo hacen en defensa de sus propios intereses. Así pueden seguir lidiando con sus propios demonios internos bajo un esquema de negociación”, agrega.

Es que los grandes partidos como ARENA, el FMLN o GANA tienen casos propios de corrupción, y no apoyarían la intervención directa de una entidad foránea.

Un caso ejemplar que permite posibles actos de corrupción es la llamada "partida secreta” - fondos reservados que tienen el presidente y su partido a su discreción, sin necesidad de rendir cuentas sobre su uso. Según Pérez Navarrete, "hay un pacto implícito entre los partidos políticos que pueden ostentar la presidencia de la república, para poder usar estos fondos en arreglos de todo tipo, a discreción.”

Ley de libre acceso a la información pública

Un instrumento valioso en la lucha contra la corrupción es la ley de libre acceso a la información pública, algo que ha empoderado a la ciudadanía: "El boom de los casos de enriquecimiento ilícito de diferentes funcionarios surgió a raíz de solicitudes de información pública hechas por ciudadanos”, dice Jessica Estrada de la Fundación para el Desarrollo.

Cuando salieron a la luz los patrimonios del ex presidentes de la República y con ello las acusaciones de enriquecimiento ilícito, "mucha gente comenzó a querer saber la información patrimonial de diversos funcionarios”, dice Estrada. Y reflexiona: "Antes a la gente le daba igual, pero ahora ya tomó consciencia”

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El Salvador: de expandilleros a panaderos

Un cambio profundo

Estas manos solían contrabandear drogas y armas para la temida banda criminal "18th Street Gang", ahora amasan harina de pan en El Salvador. La panadería de la iglesia Eben-Ezer, en la capital salvadoreña, es dirigida por un exmilitante. En la foto, Wilfredo Gómez hornea pan junto con otros diez antiguos integrantes de la banda criminal. Esta es la base con la que comienzan una nueva vida.

El Salvador: de expandilleros a panaderos

Grandes costos

Llevar las cuentas y otro tipo de papeleos es su nuevo oficio. El joven se unió a la pandilla "18th Street Gang" cuando era todavía un adolescente. La banda presenta estructuras parecidas a las de las mafias y es una de las más conocidas de las llamadas Maras. Gómez dice que fue atraído por las armas, las mujeres y el sentimiento de pertenencia a un grupo.

El Salvador: de expandilleros a panaderos

Con la ayuda del Señor

El exmilitante Julio Marroquín renunció a su pasado en bandas criminales y ayuda en el servicio de la iglesia de Eben-Ezer. Para desertores como él, la iglesia en Dina, un barrio de San Salvador, es un lugar de refugio. Para los exintegrantes de estas bandas criminales no es fácil encontrar un trabajo o un lugar para vivir. La iglesia le provee a Julio un lugar para dormir y comida.

El Salvador: de expandilleros a panaderos

Marcados de por vida

Roberto Renderos también salió de la banda criminal. Sus llamativos tatuajes hacen que su pasado salte a la vista y también despierte sospechas frente a las autoridades policiales. En octubre la policía arrestó a los panaderos expandilleros porque sospechaba que habían formado una asociación ilegal. La razón: sus tatuajes. Sin embargo, los sospechosos salieron libres sin cargos en su contra.

El Salvador: de expandilleros a panaderos

Borrar el pasado

En la banda, Raúl Valladares era conocido bajo el apodo de "La Sombra". Para él, su nombre al igual que sus tatuajes de "18th Street Gang" en su cara hacen parte del pasado. Ahora sus tatuajes son removidos con un láser, a pesar de que la banda criminal amenaza de muerte a quien se quite los tatuajes.

El Salvador: de expandilleros a panaderos

La panadería de los sueños

"Yo perdí mi casa, mi mujer, mi hijo y los mejores años de mi vida persiguiendo una ideología sin sentido", manifestó Wilfredo Gómez acerca de su tiempo como pandillero. A los otros desertores les pasó lo mismo. En la panadería no solo se prepara pan, sino también se fabrican nuevos sueños. "Algún día vamos a tener nuestro propio negocio y vamos a competir con las pizzerías", dice.

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