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El Mundial de Fútbol Qatar 2022 no despierta ilusión

Pascal Jochem
12 de agosto de 2022

Faltan solo 100 días para que comience el Mundial de Qatar. Ya no se habla de boicot al campeonato, y pronto el fútbol lo eclipsará todo. Pascal Jochem opina que no se respira ilusión por el evento deportivo.

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Imagen de la copa del mundo y al fondo, rascacielos de Doha.
Panorámica de los rascacielos de Doha, QatarImagen: Ulmer/IMAGO

Una cosa está clara: los nuevos estadios resplandecerán al igual que los rascacielos de Doha. La FIFA también tendrá su espectáculo, y Qatar acaparará la atención que anhela en el gran escenario mundial. El equipo anfitrión jugará el partido inaugural incluso un día antes, el 20 de noviembre de 2022, contra Ecuador, en el horario de mayor audiencia.

Al fin y al cabo, es "el mayor espectáculo del mundo". La FIFA modificó el plan de juego expresamente para Qatar, a solo tres meses y medio antes del comienzo del torneo. Este es un buen momento para calcular el nivel de euforia antes de que empiece el torneo.

¿Ya han visto a hinchas deseando que llegue el evento?¿Habrá muchos niños que correrán a las tiendas para comprar álbumes y rellenarlos con los cromos de Panini del Mundial? Yo tengo mis dudas.

Así es como recuerdo yo los campeonatos mundiales de fútbol de mi infancia, pero este torneo ni causa hormigueo ni ilusión.

Pascal Jochem, redactor de la sección de Deportes de DW.
Pascal Jochem, redactor de la sección de Deportes de DW.Imagen: DW

Escepticismo y críticas

Claro, en el mundo occidental tenemos un perspectiva propia, en parte romántica, del fútbol, y ver los partidos con otros hinchas en un mercado navideño en Europa no encaja con nuestra imagen. Además, el fastidioso debate eurocéntrico sobre la "Copa del Mundo de Invierno" pasa por alto la esencia del problema.

En otras regiones, hay una perspectiva positiva de la Copa del Mundo. Se celebrará, por primera vez, en un país musulmán. En países árabes como Marruecos, Túnez o Egipto, donde el fútbol es un deporte con mucha tradición y muchos hinchas, no sería económicamente posible. Por lo tanto, es lógico que la región del Golfo sea el anfitrión del evento.

Sin embargo, la inauguración sigue estando marcada por el escepticismo. No solo por la corrupción debido a la asignación del Mundial, así como por la estrategia de lavado de la imagen deportiva de Qatar y por la situación de los trabajadores migrantes, que sigue siendo precaria a pesar de las reformas, como denuncia Amnistía Internacional. También por las carencias en la organización de la Copa del Mundo, que son cada vez más visibles.

Pocos hoteles, demasiados seguidores

En la actualidad, hay muchos seguidores con entradas que no saben aún en dónde hospedarse. Según el comité organizador, habrá 100.000 habitaciones, incluidos hoteles, opciones creativas como tiendas de campaña y cruceros. Pero, sobre todo, en la fase inicial de grupos, cuando los aficionados apoyan a sus 32 equipos, se espera que se triplique el número de visitantes. Se está debatiendo la opción de establecer un "puente aéreo": los hinchas volarían a Doha desde los Estados vecinos del Golfo por la mañana y abandonarían la capital por la noche. Con 160 vuelos de enlace diarios, serían 3.520 vuelos más de los que hay ya en realidad.

¿Es sostenible y climáticamente neutral celebrar una Copa del Mundo de corta distancia? El tema del lavado de imagen verde seguirá acompañándonos, también en vista de la crisis energética en Europa, desencadenada por la guerra en Ucrania. Al respecto hay un dato curioso: el consumo energético de un estadio de fútbol totalmente climatizado es, por partido, casi tan alto como el de una ciudad pequeña de unos 5000 a 10.000 habitantes.

¿Qué pasa con las compensaciones económicas a las familias de los trabajadores? ¿Qué pasa con los miedos de la comunidad LGBTQ? En una entrevista con DW, Human Rights Watch criticó recientemente que la FIFA debería haber pedido muchas más reformas en el país. La homosexualidad está prohibida en Qatar.

El boicot no es una opción

Todas estas voces críticas se apagarán en el torrente de reportajes deportivos y cuando la FIFA transmita sus imágenes espectaculares a todo el mundo. Entre tanto, casi nadie es partidario de realizar un boicot. De hecho, hay algunas iniciativas entre los aficionados en Europa, pero hay acuerdo entre las selecciones de fútbol de viajar allí, jugar el torneo hasta el final y mantenerse en contacto.

Las asociaciones europeas han anunciado que quieren evaluar acciones de protesta por los derechos humanos en Qatar. ¿Funcionará cuando la pelota empiece a botar en medio del deslumbrante espectáculo? Aunque no haya ilusión ahora por el campeonato, así y todo valdrá la pena echar un vistazo de cerca a esta Copa del Mundo.

(rmr/ms)