Elecciones europeas: derecha populista con más del 10 por ciento de los votos

La campaña electoral está en marcha en la UE. Los partidos políticos tratan de conquistar tantos votos como sea posible. Esto funciona bien con los partidos populistas de derecha, según la Fundación Bertelsmann.

Cada vez menos votantes se identifican positivamente con los partidos políticos. En el pasado, las fuerzas políticas contaban con electores fieles, a menudo generaciones de familias. Sin embargo, en la actualidad unos pocos ciudadanos votarán "de todas maneras" por un partido ya sea en las generales de su país o en las europeas. Esta tendencia se puede observar no solo en Alemania, sino en toda Europa.

Más votantes en contra que a favor

Lo que definitivamente está aumentando es el rechazo explícito a las fuerzas políticas. Así lo sugiere una encuesta de la Fundación Bertelsmann que se llevó a cabo en los doce países más grandes de la UE. Dicho estudio confirma la creciente actitud antieuropea. "Muchos ciudadanos no se deciden por un determinado partido, sino que votan en contra de los partidos que más rechazan", dijo Robert Vehrkamp, coautor e investigador de esa institución.

Solo seis de cada 100 votantes (6,3 por ciento) se siente positivamente identificado con una fuerza política. Por otro lado, alrededor del 49 por ciento tiene una imagen negativa de ciertos partidos, es decir, los rechazan en parte o por completo.

La derecha populista tiene el 10% de votantes fijos

Un aspecto interesante de los partidos populistas son los valores de rechazo y aceptación por parte del electorado. Por un lado, los partidos extremistas y populistas son los más rechazados (alrededor del 52 por ciento). Al mismo tiempo, los populistas tienen niveles relativamente altos de aceptación. El 10,3 por ciento de los votantes en los doce países europeos encuestados se siente positivamente identificado con un partido populista de derecha o de extrema derecha.

Otro estudio de la Fundación Friedrich Ebert analiza el grado de arraigo de la actitud populista de derecha y antidemocrática en la población alemana. Cada dos años, el llamado "Mitte-Studie” evalúa la postura de los alemanes hacia la democracia y las minorías como los solicitantes de asilo, inmigrantes, judíos, gitanos y homosexuales. Según dicho estudio, la actitud populista de derecha ha echado raíces en la sociedad.

Las duras posturas de extrema derecha solo son compartidas por una minoría en Alemania (por el 2,4 por ciento de los encuestados). Sin embargo y como en años anteriores, está muy extendida la actitud xenófoba e islamófoba, también presente en los partidos populistas de derecha.

Carteles electorales en Berlín para las elecciones europeas.

Populistas polarizan la UE

"Los partidos populistas han logrado en un tiempo relativamente corto crear una base estable de votantes", dijo el investigador sobre democracia Vehrkamp. Al mismo tiempo, los partidos populistas son rechazados por muchos ciudadanos. El experto recomienda que los partidos proeuropeos deberían adoptar y utilizar este sentimiento antipopulista para movilizar más a sus potenciales votantes.

Para el estudio de Bertelsmann, "Europa tiene la opción: posturas populistas e intenciones de voto en las elecciones europeas de 2019", se entrevistó a casi 24.000 votantes en Alemania, Francia, Grecia, Gran Bretaña, Italia, Países Bajos, Austria, Polonia, Suecia, Dinamarca, España y Hungría. El 68 por ciento de los encuestados dijo que quería votar en los próximos comicios europeos. Por lo tanto, la participación, que fue de solo del 42,6 por ciento en las últimas elecciones europeas en 2014, podría aumentar significativamente en 2019. De los encuestados alemanes, incluso el 73 por ciento afirmó que votaría.

Movilizar más a los posibles votantes

"El nivel de participación será crucial para los resultados de las elecciones y el futuro de Europa", dijo Aart de Geus, presidente de la Fundación Bertelsmann. Según el estudio, los seguidores de los partidos euroescépticos se han movilizado hasta ahora más que el resto. Europa necesita mayorías capaces de actuar en el nuevo Parlamento Europeo, advierte de Geus: "La movilización de la sociedad proeuropea es un requisito relevante para lograrlo”.

De acuerdo al estudio, si las personas no se sienten bien representadas con respecto a la diversidad de sus intereses y actitudes, esto desencadenaría insatisfacción y críticas contra la democracia. Por lo tanto, los partidos tienen que esforzarse más para defender las diversas posturas. Solo de esta manera se podría contrarrestar una mayor propagación de las posturas populistas en las democracias representativas.

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¿Un país europeo modelo?

¿Un país europeo modelo?

Holanda, miembro fundador de la Comunidad Económica Europea -hoy convertida en la UE-, es un país próspero: tiene un estable crecimiento económico y un presupuesto equilibrado. Tiene también una baja tasa de desempleo y es conocido por su buen clima social. Pero justamente aquí, los populistas tienen buenas posibiliaddes de ganar las elecciones. ¿Por qué?

¿Un país europeo modelo?

El gran simplista

En un mundo globalizado, los problemas económicos y políticos son complejos. Mucha gente se siente desbordada. Es la oportunidad para los populistas. En los Países Bajos, Geert Wilders, con su “Partido por la Libertad” (PVV), podría convencer los votantes con sus respuestas simplistas a cuestiones difíciles.

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Promesas rotas

El jefe de gobierno, Mark Rutte, llegó al poder con la promesa de velar por la recuperación económica y un aumento del bienestar. Y lo ha llevado acabo: los datos económicos son positivos. Pero el problema es que muchos neerlandeses de la clase media y baja no lo perciben. Hoy en día, su situación no es mejor que hace cinco años.

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Pérdida de confianza

Por ejemplo, Rutte prometiió que no gastaría más dinero para aliviar las deudas de otros paises. Pero poco después de asumir el mando, el gobierno aprobó el paquete de ayuda para Grecia. Y la pérdida de confianza comenzó a manifestarse. Sucesivamente el gobierno aumentó la edad de jubilación y redujo las prestaciones sociales.

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¿Quién se beneficia del “boom”? ¡Nosotros, no! (4)

Al poco tiempo, los holandeses se dieron cuenta de que eran ellos mismos los que pagaban por la recuperación económica. Tuvieron que aceptar reducciones del subsidio de desempleo y ahorrar en el sector de la previsión de salud. Aunque la cifra de desempleo bajó, muchos neerlandeses ya no ganan suficiente para mantener su nivel de vida.

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"El bote está lleno"

En estas circunstancias, surgen tendencias nacionalistas recurren – también en Holanda, aunque es conocido por ser uno de los países más liberales. También los neerlandeses reaccionan contra la acogida de refugiados. Estos aspectos le facilitan el trabajo al populista Geert Wilders.

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Miedo a los extranjeros

Geert Wilders fija la atención en los extranjeros, sobre todo en los musulmanes. Casi no hay ocasión en que no advierta de una “islamización” del país. Al igual que Donald Trump responsabiliza de los males de Estados Unidos a los mexicanos, Geert Wilders culpa de todo a los marroquíes.

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"¡No aquí!"

Hay mucha gente que ya no quiere ver mezquitas en Europa. Otra reacción que Wilders utiliza a su favor. Reclama una prohibición de las mezquitas en todo el país. Él polemiza contra la "ideología islámica", critica el euro y pone a la EU en duda. Además promete a los votantes una mejora en el cuidado de los ancianos y un aumento de las pensiones.

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"¡Tenemos que protegernos!"

Por lo visto, Wilders puede ganar puntos a causa del descontento y la inseguridad. Pero, hasta ahora los partidos extremistas rara vez han podido traducir sus buenos resultados de las encuestas en votos en Holanda.

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