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¿Qué tanto peligro corre nuestra democracia?

Wolfgang Dick (JOV / EL)24 de febrero de 2015

Solo una revolución puede cambiar las cosas en Alemania, creen muchos de los encuestados por un estudio de la Universidad Libre de Berlín. La democracia alemana aún es débil, dice Klaus Schröder, uno de sus autores.

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Manifestación "antifascista" en Magdeburg (17.01.2015)
Manifestación "antifascista" en Magdeburg (17.01.2015)Imagen: picture-alliance/dpa/H.Schmidt

DW: ¿Qué fue lo que más le sorprendió de las respuestas de las 1.400 personas entrevistadas?

Klaus Schröder: El que una de dos personas rechazara el monopolio del poder estatal. Lo que quiere decir que si tuviéramos una democracia débil, como en algunos países, aquí estallaría el caos. Algunas personas aún no aceptan la acción de la policía como institución que hace cumplir las leyes.

Algunos de los encuestados dejan entrever cierta simpatía por una revolución. ¿Cómo se explica eso?

No tiene por qué ser una revolución de izquierda, también una de derecha podría deducirse de las respuestas. La pregunta que les hicimos fue si sin una revolución las condiciones de vida mejorarían. Y una de cada cinco personas cree que solo una revolución mejoraría las cosas.

¿Cree que con ello se está poniendo en entredicho la democracia multipartidista?

Por lo menos se le ve con escepticismo. Más del 60% cree que en nuestra democracia no decide el elector sino la economía. Es más, si el 30% de los izquierdistas escépticos afirma que una verdadera democracia solo es posible sin capitalismo, están relacionando el sistema de gobierno con el orden económico.

¿Cuál grupo predomina en Alemania, la extrema izquierda o la extrema derecha?

Las posturas de extrema izquierda están más difundidas. Los extremistas de izquierda sacan provecho de que la lucha por la “justicia” es una buena cosa, mientras toda persona inteligente sabe que las ideas racistas y nacionalistas de los ultraderechistas son abominables. Además, la violencia de ultraderecha es más condenada que la de la ultraizquierda.

¿Qué conduce a los jóvenes al radicalismo de izquierda?

La falta de educación, la aventura y el medio en el que crecen. Pero muchos se retiran de ese medio cuando se casan o emprenden un oficio. Lo que más les atrae es la provocación.

¿Qué tanto peligro corre nuestra democracia?

La democracia alemana es estable. Pero solo el continuo mejoramiento, el continuo debate y el diálogo la pueden conservar.

¿Otras conclusiones del estudio?

Que los políticos, los medios, las élites tienen que tomar más en serio los miedos y los prejuicios reinantes en la población. Hay que ofrecer respuestas y aclarar malentendidos. Nadie puede evadir el diálogo, ni con la gente de “Pegida” ni con los extremistas de izquierda. Solo el debate interno y el intercambio de ideas puede mantener un sistema estable, este es el concepto de la “democracia fortificada”, capaz de defenderse. Las ideas extremistas tienen que combatirse, no importa su proveniencia. Y esa lucha solo se puede ganar con buenos argumentos.