Harry y Meghan: torta nupcial con sabor primaveral y revolucionario

Todos los aspectos de esta boda real están marcados por la tradición. Pero la torta nupcial de saúco y limón de Harry y Meghan es toda una novedad. Aquí le contamos cómo es el sabor del cambio en la realeza británica.

Antes de la boda real del príncipe Enrique y Meghan Markle mañana sábado (19.05.2018) se han dado a conocer los detalles de esta cita tan relevante para los británicos y los amantes de las casas reales. A principios de semana, nos despertamos con la noticia de que el padre de la novia, Thomas Markle, no asistirá al enlace por problemas de salud. Ahora se ha dado a conocer la torta nupcial y sus ingredientes: limón y flor de sauco, decorada con flores reales, con olor a primavera y orgánica. La pastelera, la californiana Claire Ptak, es propietaria de la pastelería Violet Bakery en el este londinense, y Markle la había entrevistado hace tiempo para su página web "The Tig”.

Una torta de boda es algo más que un postre, porque el corte del pastel, por parte de los recién casados, es uno de los momentos más entrañables. Desde el enlace de la reina Victoria con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha en 1840, las tartas nupciales decoradas artísticamente tienen un propósito religioso: se conservan hasta el bautizo del primer hijo de la pareja.

Meghan Markle ha roto ya con algunas de las convenciones de la casa real británica: divorciada, actriz e hija de afroamericana. Con la elección de la tarta nupcial también parece mostrar que no está dispuesta a inclinarse ante las preferencias de su familia real.

Meghan Markle, fiel a sí misma

Apostar por el sauco, un aroma tradicional victoriano, no parece ser en principio una opción muy atrevida, pero sí es una muestra de querer dotar al evento de su nota personal.

Ha dejado atrás la carrera de actriz, sus comunidades online y perfiles en las redes sociales para cumplir con las normas protocolarias. Sin embargo, la elección de la pastelera californiana muestra que no tiene la intención de renunciar a su identidad original.

Así fue la tarta nupcial de los duques de Cambridge, el príncipe Guillermo y Catalina Middelton. Fiona Cairns fue la pastelera encargada de realizar la tarta en 2011.

Guillermo y Catalina subastaron su torta

En 2011, los duques de Cambridge encargaron dos tortas: una de galletas, la preferida del príncipe Guillermo en su infancia y que se sirvió el día de la boda. La otra fue un pastel de frutas de ocho pisos con cientos de flores azucaradas. Esta última estuvo expuesta días después del enlace y se vendió casi toda por trozos para una buena causa. La parte superior se congeló durante casi tres años y se convirtió en la tarta bautismal del príncipe Jorge de Cambridge.

Al casarse con la monarquía británica, Markle se desprende de parte de su independencia, pero seguirá conservando su compromiso social. Recientemente apoyó la campaña #MeToo. A la edad de 11 años, escribió una carta a la entonces primera dama estadounidense, Hillary Clinton, protestando por un anuncio publicitario machista, que sugería que el lugar de la mujer estaba en la cocina. Gracias a su queja, se cambió el anuncio de lavavajillas.

Meghan Markel: ¿la mujer que revolucionará a su manera la monarquía británica?

Desafiante y alegre

Internet tampoco olvida: Markle animó a sus casi dos millones de seguidores en Instagram a leer la obra del famoso investigador y lingüista Noam Chomsky, quien defiende teorías anarquistas. Chomsky, al igual que mucha gente, siente curiosidad por la futura pertenencia de Meghan Markle a una de las instituciones más privilegiadas del mundo. Este dijo en una entrevista al diario "The Guardian” a fines de 2017 que "parece que ella y, por muchos motivos, podría hacer temblar a la familia real”.

La tarta orgánica de limón y flor de sauco también podría ser el reflejo de una dieta alimenticia sana y contemporánea, pero el hecho de que los invitados puedan probarla y no se conserve o subaste por motivos religiosos o como recuerdo del espectáculo nupcial, encaja con la calidez humana y la actitud de desafío desenfadado de Markle, cualidades con las que se ha ganado el cariño de la gente. 

Rosalie Delaney (RMR/CP)

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Los vestidos de novia de la realeza

La seda del "cupón"

Cuando la princesa Isabel se casó con el Príncipe Felipe en 1947, el racionamiento de guerra seguía vigente. Isabel usó los cupones de racionamiento, algunos donados por mujeres de todo el país, para comprar la seda para su vestido de Norman Hartnell. El vestido estaba adornado con cristales y más de 10.000 perlas blancas importadas desde los Estados Unidos. La cola tenía de 4 metros de largo.

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Un trono por una boda

Gran escándalo causó la decisión del rey Eduardo VII de abdicar del trono, para poder casarse con Wallis Simpson, mujer de la alta sociedad, divorciada dos veces, en 1937. Simpson contactó al diseñador estadounidense Mainbocher para hacer su vestido de boda de color azul claro. El vestido fue uno de los más copiados de la época y posteriormente donado al Museo Metropolitano de Nueva York.

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Trayendo de vuelta el estilo Tudor

Para su boda con el Capitán Mark Phillips, en 1973, la hija de la reina Isabel, la princesa Anne, eligió un vestido de estilo "Tudor" con mangas mediavales, diseñado por Maureen Baker. El vestido siguió las tendencias de la moda contemporánea, en una pausa de los estilos más tradicionales en las nupcias reales. Anne fue también la primera princesa inglesa en involucrase en el proceso de diseño.

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El vestido de boda más famoso del mundo

El vestido que usó Diana Spencer en su boda con el Príncipe Carlos en 1981 es, quizás, el más conocido de la historia. Las mangas abombadas y la falda larga influyeron los estilos nupciales durante los siguientes años. El vestido de David y Elizabeth Emmanuel costó 9.000 libras y tuvo una cola de 7,62 metros. La larga cola provocó que Diana tuviera dificultades para entrar en su carruaje de bodas.

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Heredera al trono

La princesa Victoria de Suecia rompió la tradición en 2010 cuando se casó con un plebeyo, su antiguo entrenador personal Daniel Westling. Seleccionó un diseñador sueco, Pär Engsheden, para crear un vestido minimalista de seda. En su cabeza, la futura reina llevó la famosa diadema de los Siete Camafeos, que Napoleón Bonaparte había regalado a Josefina en el día de su boda.

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De Tasmania a Copenhague

Mary Donaldson, nacida en Australia, se unió a la que quizás es una de las familias reales más populares en Europa cuando se casó con Frederik, el príncipe heredero de Dinamarca, en 2004. El vestido, creado por el diseñador danés Uffe Frank, incluyó un encaje irlandés centenario que había pertenecido a la bisabuela de Frederick.

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La boda más vista de la historia

36,7 millones de personas en el Reino Unido y más de 72 millones alrededor del mundo sintonizaron la boda de Kate Middleton con el príncipe Guillermo en 2011. Diseñado por Sarah Burton, de la casa de moda Alexander McQueen, el vestido de Middleton combinó la tradición y la modernidad. Mientras que el corpiño fue diseñado al estilo del siglo XIX, la falda se creó para imitar una flor abriéndose.


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