La revolución que se hizo pesadilla

Cuarenta años después de la Revolución Islámica en Irán, el régimen parece asentado gracias, como el propio autor, Jamshid Barzegar, ha vivido en persona, a la violencia y la censura. Pero tal vez no por mucho tiempo.

Hace cuarenta años, cuando la Revolución Islámica logró deponer al Sha, yo tenía apenas siete años. Mi corta edad no me impidió formar parte de las manifestaciones de aquel entonces. Mi familia, más concretamente la parte de la familia que apoyaba la revolución, me llevó a algunas de ellas. La nuestra, como muchas otras familias, se había dividido en dos bandos: una mayoría opuesta al Sha, el último monarca, y una minoría opuesta a la revolución.

En los primeros meses, las discusiones políticas en casa y en la calle todavía eran algo cotidiano. Mientras en la escuela nos hacían formar para gritar consignas en honor al ayatolá Jomeini, en la calle nos podían rodear sus opositores para hacernos cantar eslóganes contra los clérigos que habían llegado al poder. En casa pronto se nos advirtió a los niños que tuviéramos cuidado y que no nos metiéramos en problemas.

La cuestión sobre de qué lado debía uno estar se zanjó cuando nos sacaron de la escuela para que pudiéramos ver cómo morían en la horca los "enemigos de la revolución". Todavía hoy este "título criminal" se le pone a los opositores de la República Islámica y es suficiente para justificar castigos particularmente severos.

Violencia contra los enemigos del sistema

Ejecuciones, encarcelamientos y destierros son los instrumentos favoritos de los líderes de la República Islámica en las disputas políticas. Empezó con las ejecuciones de oficiales del ejército y de los funcionarios del Sha nada más tomar el poder la revolución. En la década de 1980 fueron ejecutados también miles de opositores al Sha que no estaban de acuerdo con Jomeini, la mayoría sin juicio previo. E incluso más tarde, los gobernantes no dudaron en abrir fuego contra los manifestantes que se atrevieran a tomar las calles, como en 2009 y otra vez en 2018.

Jamshid Barzegar dirige la redacción farsi de DW.

Otro hecho que dejó claro que el régimen trataría de mantenerse en el poder por todos los medios fueron los llamados asesinatos en serie, incluidos los de escritores. Fui periodista y miembro del Centro de Escritores Iraníes. En el otoño de 1998, los cuerpos mutilados de Dariush y Parvaneh Forouhar, dos activistas políticos nacionalistas, fueron encontrados en su casa. Dos días después, los de dos amigos, Mohammad Mokhtari y Mohammad Jafar Poyandeh, también de la asociación de escritores, aparecieron en el desierto a las afueras de Teherán.

Poco antes, hubo un intento de despeñar un autobús con más de veinte escritores dentro por un barranco. Si las reuniones de la asociación, llenas de miedo, fueron una nueva experiencia para los miembros jóvenes como yo, los mayores recuerdan también la atmósfera en los primeros años de la revolución; en un tiempo en que un poeta de izquierda fue arrestado en su propia boda y ejecutado poco después por un pelotón de fusilamiento.

Aunque se reveló, ante la insistencia del reformista presidente Khatami, que los empleados del temido departamento de seguridad MOIS fueron los instigadores de los asesinatos y se les condenó, el sistema no se vio afectado. Al contrario, la censura de la prensa se ha reforzado masivamente, con una nueva ola de arrestos de periodistas y escritores reformistas.

Las dificultades de abastecimiento pueden hacer crecer el descontento: cola para comprar carne a precio reducido en noviembre de 2018.

Nuevos frentes políticos

La omnipresente y continua represión ha dado a los opositores poca oportunidad de reorganizarse. Al mismo tiempo, sin embargo, en la víspera del cuadragésimo aniversario de la revolución se atisban cambios en el panorama político que bien podrían conducir a avances políticos reales en el futuro.

Dentro del aparato de poder, la división hasta ahora clara entre los "de línea dura" y los "reformadores", es más difusa que nunca antes. Pero conforme disminuye la esperanza de salir de la crisis económica, los partidarios de un cambio de sistema se distancian tanto de los conservadores de línea dura como de los reformadores.

En otras palabras, ahora hay dos nuevos campos enfrentados, que se vieron las caras por primera vez durante las protestas del cambio de año entre 2017 y 2018: por un lado, los defensores del status quo, por el otro, los partidarios de un cambio profundo que finalmente conduzca a derrocar el sistema de gobierno.

Temas

En los casi veinte años desde que me fui de Irán, a menudo me han preguntado, en entrevistas o entre amigos, qué va a pasar en Irán. Incluso ahora, tengo que decir: no lo sé. Pero la situación actual es similar a la de hace 40 años… y lo que sucedió entonces excedió la capacidad de imaginación de la mayoría.

(lgc/jov)

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Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

Regreso a Teherán

El 1º de febrero de 1979, el Ayatolá Jomeini volvió de su exilio parisino hacia Teherán y fue recibido con júbilo por la gente. Durante años, criticó al sha de Persia y a su élite política debido, según el Ayatolá, a la represión de personas que pensaban diferente, por la fuerte “occidentalización” de Irán y por su estilo de vida lujoso y decadente.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

Esperando al líder religioso

Cerca de cuatro millones de iraníes celebraron la llegada de Jomeini en las calles de Teherán. Las manifestaciones masivas en contra del sha de Persia ya llevaban cerca de un año. Desde agosto de 1978, las huelgas generales de la oposición paralizaban la economía del país.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

El sha abandona Persia

Ya el 16 de enero de 1979, el sha Reza Pahlevi había abandonado Irán. Poco antes, en la conferencia de Guadalupe, había perdido el apoyo de los gobiernos occidentales, que estaban a favor de un diálogo con Jomeini. El presidente estadounidense Jimmy Carter le ofreció al sha permanecer en EE. UU., lo que este aceptó.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

El fracaso del primer ministro

El sha había nombrado a Schapur Bachtiar, uno de los líderes del opositor Frente Nacional (FN), como primer ministro interino para tranquilizar a sus rivales, pero sin éxito. Bachtiar fue excluido de su partido porque aceptó el cargo. Los otros miembros del FN ya habían acordado trabajar solo con Jomeini.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

Discurso en el cementerio

Jomeini dijo a su llegada a Teherán que no reconocía el gobierno de Bachtiar. Desde el aeropuerto viajó al cementerio central de la capital iraní, donde pronunció un discurso ante cientos de miles de personas. Le quitó legitimidad a la monarquía y al Parlamento, y anunció que tomaría el Gobierno de Irán en sus manos.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

Disturbios en todo el país

En Teherán y otras ciudades de Irán se produjeron violentos enfrentamientos entre los revolucionarios y los adeptos al sha de Persia. Los disturbios eran graves y el Ejército declaró un toque de queda, pero casi ningún iraní hizo caso.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

Primer ministro de la transición

El 5 de febrero de 1979, Jomeini nombró a Mehdi Bazargan, del Frente Nacional, como primer ministro de la transición. Parecía que el clero iba a cooperar con la oposición, de corte liberal. Sin embargo, pronto se produjeron conflictos entre ambas partes y Bazargan renunció el 5 de noviembre de 1979 como respuesta a la toma de rehenes en la embajada de EE. UU. en Teherán, tolerada por Jomeini.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

El pueblo iraní festeja

Luego del nombramiento de Barzagan, miles de personas salieron a la calle para apoyar al gobierno de transición. El Ejército anunció que no se inmiscuiría en la lucha por el poder, con lo cual Schapur Bachtiar perdió todo el respaldo. Tuvo que huír de su casa, perseguido por adeptos de Jomeini que estaban armados. En abril de 1979 se exilió en Francia.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

Saludo militar

Una unidad de élite de la Fuerza Aérea iraní saluda al ayatolá Jomeini. La Fuerza Aérea iraní tuvo un rol central en la victoria de la revolución porque dio acceso a los ciudadanos a sus depósitos de armas. El 9 de febrero se produjo un último levantamiento de la Guardia Imperial, que atacó una base del Ejército.

Historia de la Revolución Islámica (02.2018)

Derrocamiento de la monarquía

Las luchas armadas entre la Guardia Imperial y la población iraní aumentaron y el 11 de febrero de 1979 el caos reinaba en todo Irán. Los revolucionarios ocuparon el Parlamento, el Senado, el canal estatal de televisión y otros organismos estatales. Poco después se dio a conocer que la monarquía había sido derrocada. En Irán se festeja el 11 de febrero como el “Día de la Revolución Islámica”.

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