La universalidad de las víctimas como antídoto contra la impunidad

En 2019 se cumplen 80 años del fin de la guerra civil y el inicio del exilio español. Los juristas Baltazar Garzón y Wolfgang Kaleck se dieron cita en Berlín para hablar de la jurisdicción universal y la impunidad.

La iniciativa berlinesa "Sobre las fosas” que convoca a cineastas y defensores de derechos humanos de España y Alemania busca romper con el silencio en la reconstrucción de la memoria histórica en España y presentar estos ejercicios como fenómeno paneuropeo. Los juristas Baltazar Garzón y Wolfgang Kaleck se dieron cita en Berlín para hablar del alcance de la jurisdicción universal para corregir la impunidad.

Historia | 15.04.2018

A diferencia de lo ocurrido con el nacionalsocialismo alemán o con el fascismo italiano que fueron proscritos en sus países, en España el franquismo es parte activa y visible de las estructuras sociales y políticas en nombre de la reconciliación social. Pero el decreto que modifica la ley de Memoria Histórica y permite la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco divide a la sociedad española. La discusión revive el alcance de la impunidad de los 143.353 desaparecidos, 150.000 asesinatos extrajudiciales, 30.000 bebés robados y la existencia de más de 2.000 fosas comunes, cobijada bajo la Ley de Amnistía de 1977.

El mito de la reconciliación

Para los defensores de Derechos Humanos Baltazar Garzón y Wolfgang Kaleck, tanto esta ley como la de Memoria Histórica de 2006 desconocen que la reconciliación es un acto personalísimo, que no se puede imponer por la fuerza de los decretos. En entrevista con DW aseguraron que la reconciliación tiene un carácter individual que "no implica que el Estado se sustraiga a la hora de activar mecanismos de protección a las víctimas”. Durante el encuentro en Berlín, en el marco de la iniciativa "Sobre las fosas”, Garzón describió el proceso social de su país como "el mundo al revés. En España han sido las víctimas quienes han tenido que pedir perdón a sus victimarios”, dijo, y acusó asimismo al poder judicial de ‘vergonzosa inhibición' frente a la búsqueda de la verdad para las víctimas.

Baltasar Garzón y Wolfgang Kaleck.

Impunidad del ayer como columna del poder actual

Garzón y Kaleck fueron enfáticos frente al peligro que representa la reconciliación impuesta por el Estado, porque en nombre de la convivencia presente, acalla los delitos del pasado. "Así edulcoramos la historia cuando nos hace daño” recordó Garzón. El exmagistrado señaló a DW que  la negación de acceso a la verdad es una manera de re victimizar a las víctimas. Por su parte, Kaleck asegura que el España suspendió sus obligaciones de investigar y enfrentar los crímenes. Y destacó el trabajo de la sociedad civil en su insistencia por buscar qué pasó y donde están los restos de sus seres queridos. En entrevista a DW, Kaleck comentó que el problema para llegar a conocer la verdad consiste en que "no nos movemos en terreno neutro”, y en la presencia de poderes autoritarios en la justicia española "porque esa impunidad de los crímenes del pasado es una columna de su poder de hoy”.

"No hay excusa para la pasividad”

Para ambos juristas, la aplicación de la legislación internacional o "jurisdicción universal" es la alterativa para lograr justicia en los crímenes de lesa humanidad, ante la incapacidad de los estados soberanos. De ahí que Garzón y Kaleck insistan en el carácter "universal" de las víctimas. Un ejemplo de esto es la "querella argentina” de 2010. Se trata del proceso abierto en Argentina por la jueza María Romilda Servini contra los responsables de los crímenes en el régimen franquista en España. Justamente la cesión de soberanía de los estados, al ratificar los convenios internacionales, brinda herramientas para que las víctimas sean reparadas, incluso en un asunto cerrado como lo es el español, en un lugar distinto a donde ocurrieron los crímenes, en este caso Argentina. Kaleck aseguró a DW que pese al tiempo, "el Estado español continúa en la obligación de investigar lo que ha pasado, y también  de reparar financieramente, reformar la educación y crear alguna política de memoria. Son elementos bien establecidos por la Corte Europea de Derechos Humanos y por la Corte Interamericana de Derechos Humanos”. Para Kaleck es claro que ni los cientos de miles asesinados o desaparecidos ni los miles de niños robados se pueden reparar en España. Y añade que "el sistema no es ideal. Nada lo es. Pero eso no quiere decir que no podemos enfrentarlo".

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Las huellas del franquismo en Madrid

El Cuartel de la Montaña

La rebelión militar en Madrid se limitó al conocido como Cuartel de la Montaña, donde hoy se encuentra el Templo de Debod. El pueblo armado lo asaltó matando a todos los sublevados concentrados allí. Una gran escultura de Vaquero Turcios, situada en 1972 en la escalinata de acceso al montículo recuerda a los caídos. La inscripción en el suelo así lo indica, aunque pocos visitantes recaen en ello.

Las huellas del franquismo en Madrid

La monarquía

Franco restauró la Monarquía en España, dando continuidad a su régimen en la persona del rey Don Juan Carlos I. El Rey inició unas reformas dirigidas por Adolfo Suárez que, sin quebrantar la legalidad establecida, instauraron la democracia, dejando la monarquía como una institución arbitral no partidista. La extrema derecha lo consideró por ello un traidor.

Las huellas del franquismo en Madrid

El balcón de los discursos

Desde el balcón del Palacio Real dirigió Franco algunos de sus más importantes discursos. Eso convirtió la Plaza de Oriente en uno de los símbolos del régimen. Hoy día es uno de los grandes atractivos turísticos de la capital, aunque la plaza fue remodelada. Sin embargo, Franco eligió desde el principio como residencia el Palacio de El Pardo, en una zona boscosa del noroeste de la capital.

Las huellas del franquismo en Madrid

Ministerio del Aire

Fue construido por Franco siguiendo el estilo de Juan de Herrera, el arquitecto de Felipe II. El mero hecho de que el Ejército del Aire, un cuerpo militar, se constituyera como Ministerio, así como los demás cuerpos, indica ya el importante papel que en la política tenían los militares. Si de la Prusia alemana se decía que era un Ejército con un Estado, y no al revés, lo mismo se podía decir aquí.

Las huellas del franquismo en Madrid

Espacio reciclado

Cerca de allí se empezó a proyectar en 1949 una construcción monumental "a los caídos por Dios y por España" en la batalla por Madrid. El edificio, que incluye una plazoleta circular cubierta por una cúpula, paso por diversos problemas en su construcción, quedando inacabado. Actualmente alberga la Junta de Distrito de Moncloa. Es decir, oficinas del actual Ayuntamiento.

Las huellas del franquismo en Madrid

Arco de la Victoria

Erigido para homenajear la victoria de Franco, está en una de las entradas por las que llegaron sus tropas a la ciudad y donde se libraron algunos de los más duros combates. Tiene 49 metros de altura. Detrás, el actual Ayuntamiento de Distrito y el edificio Galaxia, en cuya cafetería se gestó un intento de golpe de Estado en 1978 por Antonio Tejero, que volvería a intentarlo tres años después.

Las huellas del franquismo en Madrid

Línea del frente

La actual Ciudad Universitaria fue la línea del frente cuando las tropas franquistas cercaron la capital. La artillería y la aviación bombardearon esa entrada a la ciudad. Pocas huellas son ya visibles de aquellos enfrentamientos, como un rudimentario mirador construido en semicírculo sobre el hueco de una explosión, o este agujero, que los vecinos identifican como el cráter dejado por un obús.

Las huellas del franquismo en Madrid

Búnker restaurado

En los alrededores de Madrid quedan búnkeres de la contienda, algunos restaurados. Sobre todo en la zona sureste, escenario de la Batalla del Jarama, o la noroeste, como este de la Dehesa de Navalcarbón. Cerca de allí se libró la Batalla de Brunete, en la que murió la fotógrafa alemana Gerda Taro, autora junto a su socio y pareja Robert Capa de algunas de las más famosas instantáneas de la guerra.

Las huellas del franquismo en Madrid

Calles sin nombre

A Gerda Taro está previsto dedicarle una calle en la capital. Una comisión de expertos ha señalado más de cincuenta calles por vulnerar la Ley de Memoria Histórica. Sus nombres deberán ser cambiados, aunque la medida ha sido recurrida por la Fundación Franco. La de Juan Vigón (en la imagen) debe su nombre al general que Franco envió en su nombre al cumpleaños de Hitler y que llegó a ministro.

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Fundación Nacional Francisco Franco

En un austero edificio de viviendas sociales precisamente construidas por Franco se encuentra, sin distintivos exteriores, la Fundación Nacional Francisco Franco. Se trata de una entidad privada sustentada por las cuotas de sus afiliados y cuyo principal activo historiográfico era el archivo personal del dictador, digitalizado gracias a una subvención del gobierno de Aznar en el año 2000.

Las huellas del franquismo en Madrid

Pisos militares y viviendas sociales

Franco construyó en España más de cuatro millones de viviendas sociales, muchas de ellas en Madrid. También edificó barrios enteros de pisos para alojar a militares y sus familias. En muchos casos, no eran mucho mejores que las viviendas sociales. Pero, en otros, se construían para albergar a militares de alta graduación y estaban ubicadas en zonas caras de la capital. Como estos en Moncloa.

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Nuevos Ministerios

Otro de los grandes complejos ministeriales construidos por Franco fue el de Nuevos Ministerios, que actualmente alberga al Ministerio de Fomento, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Desde estos edificios se dirigieron los esfuerzos modernizadores del régimen franquista.

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Estatua de Franco

En uno de los flancos de ese gran complejo se levantó el mayor monumento que había a la persona de Franco en la capital: una estatua ecuestre de bronce que fue retirada en 2005, antes incluso de la aprobación de la Ley de Memoria Histórica. Una sentencia declaró en 2009 nula la retirada de la escultura, pero rehusó volver a colocarla en virtud de esa nueva ley aprobada con posterioridad.

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El Alcázar de Toledo

La columna que dirigía Franco contra Madrid se detuvo en Toledo para socorrer a los sublevados en la ciudad, sitiados en el Alcázar. Estratégicamente, hubiera sido innecesario, según autores como Jorge M. Reverte, para quien fue una estrategia de Franco para alargar la guerra y erigirse como líder de los generales sublevados convirtiéndola, al mismo tiempo, en una guerra de aniquilación.

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Museo del Ejército

El Alcázar alberga hoy día el Museo del Ejército. Pero allí se encontraba la Academia de Infantería, en la que Franco ingresó al Ejército. Además, la ciudad es famosa desde la Edad Media por sus espadas, fabricadas con la técnica del acero templado. Junto al Alcázar, como se ve en este escaparate, proliferan las tiendas en las que hasta hace poco se podían comprar también estatuillas de Franco.

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Valle de los Caídos

A unos cuarenta kilómetros de Madrid, cerca de El Escorial, se encuentra el Valle de los Caídos, donde está enterrado Franco. Fue un mausoleo monumental excavado en la montaña y coronado por una gran cruz, construido para honrar a los caídos del bando franquista. Allí se enterró inicialmente al líder de Falange, Primo de Rivera. Y a miles de presos republicanos usados como trabajadores forzosos.

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