Medio Oriente: la guerra del fin de semana

La última ola de ataques lanzados desde la Franja de Gaza hacia Israel es atribuible a diversos motivos. Pero también el gobierno israelí ha cometido una falta clave, a juicio de Peter Philipp.

Con la ayuda de Egipto, las Naciones Unidas y Qatar, se logró en la mañana de este lunes (06.05.19) poner fin, por el momento, a la última escalada de violencia entre Israel y la Franja de Gaza. En comparación con otros anteriores, este episodio fue más breve –solo duró el fin de semana- y cobró menos víctimas. No obstante, desencadenó más confusión, inseguridad y temor que hechos similares en el pasado. En el lapso de pocas horas fueron lanzados contra Israel más de 800 misiles desde el territorio controlado por los islamistas de Hamás. Israel, por su parte, bombardeó cientos de presuntos objetivos estratégicos de Hamás y de sus aliados de la Yihad Islámica. Y retomó además la estrategia de los "asesinatos selectivos”, al disparar contra el auto de un funcionario de Hamás que supuestamente fue responsable de que fluyera dinero desde Irán hacia la Franja de Gaza; dinero sin el cual habría sido imposible construir allí tantos misiles.

Promesas incumplidas

No ha transcurrido ni un mes desde las pasadas elecciones israelíes y el primer ministro reelecto, Benjamín Netanyahu, ya parece haber lanzado por la borda aquello que, a fines del año pasado, provocó una crisis en la coalición gubernamental y llevó a renunciar al entonces ministro de Defensa, Avigdor Lieberman. Tras repetidos ataques desde Gaza contra Israel, Lieberman había demandado duras represalias. Netanyahu, sin embargo, vaciló y prefirió acordar rápidamente, con la mediación de Egipto, una tregua informal con Hamás.

"Informal” porque Hamás, que surgió de la Hermandad Musulmana, a lo sumo está dispuesta a una tregua transitoria, que se puede prolongar una y otra vez, pero que no supone un acuerdo formal con Israel, al que no reconoce. Tampoco el gobierno israelí habló de un tratado, porque le acomoda la división entre los palestinos de la Cisjordania –controlada por Fatah- y los de Gaza.

No obstante, el año pasado, Israel había anunciado que si Hamás respetaba la tregua, levantaría o atenuaría varias restricciones impuestas a la Franja de Gaza. Entre otras cosas, se permitiría a los pescadores palestinos el acceso a la zona de 12 millas, se dejaría de impedir el envío de petróleo para calefacción a la Franja de Gaza y se permitiría la llegada allí de la millonaria ayuda qatarí.

Pero casi nada de eso se puso en práctica. Tras el inicio de la nueva tregua, este lunes, algunos comentaristas israelíes admitieron que a todas luces no se había "hecho lo suficiente”.

¿Por qué ahora?

Este fin de semana, muchos se preguntaron qué puede haber inducido a Hamás a subir la tensión en la región justo en estos momentos. Una explicación, aunque carente de pruebas concretas, podría ser que Irán utilzó a la "Yihad Islámica” para provocar una escalada, después de que Hamás cayera en desgracia en Teherán por sus conversaciones con Israel. Otra teoría: se pretendía perturbar la celebración del Día Nacional de Israel. Y una tercera posibilidad: el objetivo habría sido torpedear el festival de la canción de Eurovisión, que tendrá lugar dentro de unas semanas en Tel Aviv. Por lo menos en lo que respecta al festival, Netanyahu se mostró convencido de que los ataques no tendrán ninguna repercusión. No mencionó, en cambio, sus problemas más inmediatos: el primer ministro se encuentra en plenas negociaciones para formar coalición de gobierno, y estas no se verán facilitadas en la actual situación.

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Tierra Prometida, tierra de conflicto

El triunfo de la esperanza

El 14 de mayo de 1948, David Ben Gurión proclamó la instauración del Estado de Israel. La fecha de ese aniversario corresponde ahora al 19 de abril según el calendario hebreo. Ben-Gurión se refirió a la historia del pueblo judío recordando: "Nunca perdió la esperanza", y "nunca se acalló su plegaria por el retorno y la libertad". Los judíos habían regresado por fin a su lugar de origen.

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En la ONU

Un triunfo diplomático: la bandera del nuevo Estado fue izada de inmediato ante el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York. Para los israelíes, el reconocimiento internacional significó un paso más hacia la seguridad y la libertad.

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La hora más negra

La importancia de la fundación del Estado de Israel queda especialmente de manifiesto ante el trasfondo del Holocausto. Durante la II Guerra Mundial, los nazis asesinaron a unos 6 millones de judíos en los campos de concentración y las cámaras de gas. La foto muestra a los prisioneros del campo de concentración de Auschwitz tras su liberación.

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"Nakba" - la catástrofe

Los palestinos recuerdan la fundación del Estado de Israel con el término "nakba": catástrofe. Cerca de 700.000 personas tuvieron que abandonar su tierra para hacer lugar a los ciudadanos del nuevo Estado. La instauración del Estado de Israel marca así el inicio del conflicto del Medio Oriente que, 70 años más tarde, no ha logrado ser superado, pese a numerosos intentos de mediación.

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De cara al futuro

La autopista Nr. 2 no solo conecta a las ciudades de Tel Aviv y Netanya; también refleja el ansia de progreso del joven Estado. La carretera fue inaugurada en 1950 por la primera ministra israelí Golda Meir, quien aplicó una severa política económica y de modernización.

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Los kibutz, un paraíso para los niños

Las granjas colectivas conocidas como kibutz se extendieron por todo Israel, especialmente en los primeros años que siguieron a la instauración del Estado judío. Sobre todo judíos seculares y de tendencia socialista materializaron allí sus visiones de la vida en comunidad.

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Seis días de guerra

Las tensiones con los vecinos árabes no amainaron. En 1967 desembocaron en la Guerra de los Seis Días, en la que Israel derrotó a Egipto, Jordania y Siria y tomó el control de Jerusalén Oriental y la Cisjordania. Fue el capítulo inicial de una serie de enfrentamientos y guerras en la región.

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Asentamientos conflictivos

La política israelí de asentamientos azuzó continuamente el conflicto con los palestinos. La Autoridad Autonómica acusó a Israel de hacer imposible el futuro Estado Palestino, con su sostenida política de construcción de asentamientos. También la ONU ha condenado esas construcciones, sin que Israel haya enmendado el rumbo.

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Ira, odio y piedras

En 1987, los palestinos se rebelaron contra el dominio israelí en los territorios ocupados. La protesta se inició en la ciudad de Gaza y se propagó rápidamente a Jerusalén Oriental y la Cisjordania. El alzamiento se prolongó durante años y terminó con la firma del acuerdo de Oslo en 1993.

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¿Por fin paz?

Con la mediación del entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, el primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, y del jefe de la OLP, Jasser Arafat, emprendieron en 1993 conversaciones de paz que condujeron al Acuerdo de Oslo. En él, ambas partes reconocieron oficialmente a la otra. El asesinato de Rabin, perpetrado dos años después por un joven radical israelí, echó por tierra el acuerdo.

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Acercamiento en la Knesset

El Holocausto marca las relaciones germano-israelíes hasta el día de hoy. En febrero del año 2000, el entonces presidente germanofederal, Johannes Rau, pronunció un discurso ante la Knesset, en alemán. Fue un hito que exigió una superación a ambas partes y un paso más de acercamiento, de gran peso simbólico.

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El muro israelí

La política israelí de asentamientos endureció los frentes del conflicto del Medio Oriente. En 2002 comenzó la construcción de un muro de 107 kilómetros de largo en la Cisjordania. La barrera contuvo en buena medida la violencia, pero no resolvió los problemas políticos.

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