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Nace una estrella

Daniel Martínez21 de agosto de 2008

Marko Marin: así se llama el joven de 19 años que se encamina a convertirse en gran ídolo del fútbol alemán. Ayer marcó un gran gol en la victoria de Alemania contra Bélgica.

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Marko Marin festeja su gol ante Bélgica.Imagen: AP

El pequeño volante (mide apenas 169 cms) en las filas del Borussia Mönchengladbach, ingresó ayer al terreno de juego en el estadio de Núremberg en el minuto 70 del partido amistoso entre Alemania - Bélgica y en apenas 7 minutos le puso cifras concretas al marcador entregándole la victoria (2-0) al subcampeón de Europa.

El gol mágico

Marin sustituyó a Thomas Hitzlsperger en un momento en el que a pesar de la ventaja alemana (1-0) el encuentro estaba muy complicado por la muralla que plantó la defensa belga. Faltando apenas 20 minutos de juego no era tarea fácil conectarse con el juego colectivo de su equipo, sin embargo el volante mostró rápidamente las cualidades que llenan de entusiasmo a la afición alemana cuando se menciona su nombre.

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Marko Marin se abre paso entre dos jugadores de Belarús, en un amistoso contra Alemania en mayo de 2008.Imagen: AP

En el minuto 77 el defensor lateral Philipp Lahm y Marin, los de menor estatura en el campo, se juntaron de una manera que la prensa local hoy celebra como "un momento mágico" y en la transmisión televisiva del partido fue comentada con un sonoro "gracias por este maravilloso regalo de buen fútbol".

Lahm le entregó el balón a Marin pegado a la raya y éste, driblando a un contrario, se lo devolvió desplazándose al interior del terreno de juego donde volvió a recibir el pase de Lahm dribló a otro rival enviándole nuevamente a Lahm la pelota mientras corría buscando el área libre de marca, allí otra vez consiguió hacerse al balón de frente a un defensor belga al que engañó con una gambeta moviendo su cuerpo hacia la izquierda mientras con el pie derecho enganchaba la pelota y sacaba un fuerte zapatazo que se anidó en la red.

Para Marin fue el primer gol con la camiseta del seleccionado alemán en su segundo partido oficial, exactamente en el minuto 51 de un total de 64 en los que ha estado en el terreno de juego.

El diferente

El volante nacido en la antigua Yugoslavia es un jugador atípico en Alemania, no por su corta estatura, más bien por su manera de jugar al fútbol.

Al que el entrenador del seleccionado nacional, Joachim Löw, califica como "fresco y atrevido", no es otra cosa que un jugador amigo de la finta, de la gambeta, de enfrentar al rival con la intención de superarlo elegantemente con una genialidad, con un rápido movimiento de su cuerpo, con el balón pegado a sus botines, siempre encarando el arco contrario y llevando peligro al área enemiga.

Marin no es el prototipo del futbolista alemán, sus actuaciones recuerdan mucho más a jugadores suramericanos como Pelé, Maradona o en la actualidad Lionel Messi; a aquellos que con una genialidad son capaces de sacudir por completo al equipo rival sacándolos de balance. Esta es la razón por la cual Alemania está entusiasmada con su nuevo descubrimiento.

Su futuro

El talentoso mediocampista juega esta temporada por primera vez en la primera división del fútbol alemán luego de que su club, el Borussia Mönchengladbach, consiguiera ascender a la Bundesliga. Todos los ojos están puestos en él y las defensas están advertidas de sus cualidades, para Marin este año se constituirá en la prueba de fuego de su carrera.

En el equipo nacional alemán las perspectivas son aún limitadas pese al maravilloso gol de anoche. El entrenador Joachim Löw no ahorra elogios, pero tampoco se decide a apostarle todo su capital al nuevo valor, por encima suyos están aún un par de "viejos zorros" con experiencia en grandes torneos internacionales a nivel de clubes y selecciones.

Por lo pronto lo único cierto es que tras la anotación contra Bélgica Löw no va a volver a cometer el mismo error en el que cayó en antesala a la Eurocopa, cuando convocó a Marin a la selección para luego, de manera precavida, dejarlo en casa optando por llevar al torneo a un jugador como David Odonkor, al que conocía desde mucho antes pero que al final no le aportó nada al equipo.

En el caso de Marin lo que ha nacido es una estrella, lo que viene es su crecimiento.