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Opinión: campaña electoral y la inseguridad nacional

Volker Wagener
13 de enero de 2017

Los partidos políticos alemanes van calentando motores con vistas a las elecciones al Parlamento alemán. Se trata de la campaña electoral más dura desde hace décadas.

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Deutschland Generaldebatte im Bundestag zum Haushalts-Etat 2017 Merkel und Gabriel
Imagen: Reuters/F. Bensch

Hablemos primero de los que esperan ansiosos la llegada del día de las elecciones: los liberales. Son los únicos que en la actualidad están relajados. Tienen sus motivos: no tienen literalmente nada que perder, porque están fuera de juego. Desde hace cuatro años ya no están en el Bundestag, pero se les sigue teniendo en cuenta. Por lo menos a una persona, a Christian Lindner. Él personifica al FDP, los otros pasan desapercibidos. Con Lindner, 38 años recién cumplidos, el FDP se reinventa. El partido dejó atrás la época en la que actuaba de forma estridente, usando colores llamativos. En su lugar, se comportan con humildad, escarmentados, tranquilos y objetivos. Así pueden conseguir alcanzar más del 5% de los votos. Sobre todo, porque desde el principio no estuvieron a favor de la afluencia descontrolada de refugiados.

Merkel: contagiar optimismo en la defensiva

Volker Wagener.
Volker Wageneer.Imagen: DW

El punto de partida de Angela Merkel y su CDU es bastante diferente. Se le agotó el bono de la simpatía y su lema, "Lo conseguiremos”, ha perdido crédito. No podrá sobrevivir políticamente la noche electoral y por sí misma en septiembre. Necesita a su partido, que durante diez años le cedió todo el protagonismo. En vez de un breve periodo de la cultura de bienvenida, ha llegado desde hace tiempo la era de la seguridad nacional.

Muchas de las certidumbres de la época de antes de los refugiados se han evaporado: la confianza en la función protectora del Estado, la fe en Europa, y en vez de todo esto, se ha incrustado el miedo al terror. Hay de nuevo demanda de políticos que pongan en práctica la ley y el orden. Y esto en un momento en el que el populismo desgraciadamente echa ramas. La Alternativa para Alemania (AfD) no tiene que hacer casi nada, pero en las encuestas sigue avanzando semana tras semana. La cuestión decisiva es: ¿Cuántos votos perderá el partido de Merkel a favor de este nuevo partido de los furiosos con recetas simples? Así y todo, la canciller tiene muchas posibilidades de ganar las elecciones, de salir políticamente desplumada, pero confirmada tras una buena reprimenda. ¿Por qué? Porque ella representa el símbolo de la estabilidad. Y esto es lo que valoran los alemanes, en todos los partidos.

Gabriel: no es el preferido de los electores

Podría darse el caso de que Merkel forme una cuarta coalición con los socialdemócratas. No es que sea una opción muy popular, pero según los cálculos, la más probable. A no ser que el SPD se siga marginando. Ya no es un partido del pueblo, solo por autopercepción, pero no por definición. Seguro que consigue rascar el 20% de los votos. Y lo peor de todo es que Sigmar Gabriel, el cabeza del partido, con toda seguridad, no tiene madera de líder. Reconocido como político profesional, pero carece de simpatía. ¿Por qué votaría alguien al SPD si incluso los miembros del partido solo lo apoyan el 75%? Y en cuanto al contenido de su programa, tampoco corren buenos tiempos para el partido. La seguridad nacional nunca fue uno de sus asuntos centrales. Y precisamente este será el tema destacado de esta campaña electoral.

La Izquierda y Los Verdes y la seguridad nacional

Los Verdes y La Izquierda tienen otras propuestas antes que garantizar la seguridad. Pero en tiempos de terrorismo, populismo y crisis de la Unión Europea, muchos mensajes políticos son en realidad de menor importancia. Como si a una salchicha vegana se le pudiera llamar salchicha, aunque no tenga carne. Esto es folclore político ajeno a la realidad política actual y al mismo tiempo el Estado sufre de pérdida de control. Será una campaña electoral que vibrará ante un nuevo marco social. Será más dura que nunca y, más aún, si el terrorismo vuelve a hacer acto de presencia en Alemania.