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Discurso navideño

24 de diciembre de 2011

En su discurso navideño, el presidente alemán instó a sus compatriotas a mostrar apertura hacia los extranjeros, un llamado que viene determinado por el descubrimiento de asesinatos xenófobos cometidos durante años.

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“Nunca pensamos que eso fuera posible”, dijo Wulff, aludiendo a los crímenes de odio más prominentes del año.Imagen: picture-alliance/dpa

Cuando el presidente federal de Alemania, Christian Wulff, le deseó felices pascuas a los espectadores de su tradicional discurso navideño, lo hizo con un semblante tan serio como los temas abordados en su alocución. El jefe de Estado no evadió el tópico de la violencia racista y xenófoba en el país. Al contrario.

La puesta en escena de su discurso, grabado en el castillo Bellevue, deja claro que el llamado de Wulff para que sus compatriotas muestren mayor apertura de cara a los extranjeros no fue improvisado. Las cámaras lo capturaron rodeado por ciudadanos alemanes e inmigrantes que él elogió por contribuir a la cohesión social.

Esa cohesión social seguirá siendo, a sus ojos, un factor decisivo para la vida nacional. Sobre todo ahora, subrayó Wulff, cuando la crisis financiera en la zona euro inquieta a la población, preocupada por el futuro de las siguientes generaciones y la fortaleza de los nexos que mantienen unido al bloque comunitario.

“Nosotros nunca pensamos que eso fuera posible”

“Europa es nuestra patria, el legado que compartimos todos. Ella representa los grandiosos valores de la libertad, los derechos humanos y la seguridad social”, enfatizó el presidente alemán, antes de comentar los homicidios perpetrados por neonazis en la década pasada, pero recién descubiertos por las autoridades.

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Una puesta en escena acorde con el discurso presidencial en contra del racismo.Imagen: picture-alliance/dpa

“Es por eso que nos quedamos atónitos cuando nos percatamos de que delincuentes cegados por el propio racismo habían planeado y consumado el asesinato de personas con raíces extranjeras durante años. Nosotros nunca pensamos que eso fuera posible”, dijo Wulff, aludiendo a los crímenes de odio más prominentes del año.

El presidente admitió que sus conversaciones con los familiares de los empresarios asesinados lo conmovieron. Muchos de ellos no solamente perdieron a un ser querido, sino que terminaron siendo señalados como sospechosos, objeto de prejuicios arraigados en las instituciones del Estado y en los medios de comunicación.

La mano amiga de los alemanes

“En nuestro país no hay lugar para la xenofobia, la violencia ni el extremismo político”, sostuvo Wulff en su discurso navideño, a emitirse la noche del 24 de diciembre. El político democristiano hizo hincapié en que cada quien es responsable del ambiente que impera en su entorno para luego hablar sobre lo que ocurre en otras partes del mundo.

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Uno de los soldados alemanes que pasan la Navidad de 2011 en Afganistán.Imagen: picture-alliance/dpa

“Hoy pensamos también en nuestros soldados, mujeres y hombres que, muy lejos de sus hogares, se dedican a luchar por la paz, la seguridad y condiciones de vida dignas”, comentó el jefe de Estado, sin olvidar a los ciudadanos que, desde Alemania, se muestran deseosos de extender una mano amiga a otros pueblos.

Los alemanes, aseguró Wulff, tienen buena fama en el mundo, entre otras razones porque en casi ningún otro país es tan evidente la disposición a ofrecer ayuda cuando otras naciones padecen catástrofes o cuando las organizaciones humanitarias llaman a cooperar.

Ni una alusión al escándalo que lo rodea

“Muchos en el extranjero me agradecen por el auxilio prestado. Y ese agradecimiento quiero hacérselo llegar ahora a quienes lo merecen. Podemos estar orgullosos de nuestro país”, dijo Wulff, sin hacer referencia alguna a las sospechas de tráfico de influencias que pesan sobre él y los empresarios con quienes sostiene relaciones de amistad.

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El jefe de Estado alemán, durante la rueda de prensa con que esperaba disipar el escándalo a su alrededor.Imagen: dapd

Ante la inminencia de su discurso navideño y debido a la presión de la opinión pública alemana, el presidente Wulff ofreció una rueda de prensa el 22 de diciembre, en la que aseguró no haber garantizado nunca “ventajas o beneficios inmerecidos a nadie” a cambio de favores o apoyo económico.

Autores: Peter Stützle / Evan Romero-Castillo
Editor: Enrique López