Remozando el federalismo alemán

Producto de las fuerzas aliadas, el sistema federal alemán fue, alguna vez, motivo de orgullo de la nación. Bajo el gobierno de gran coalición podría emitirse su acta de defunción.

Según la jefa del grupo parlamentario verde, Renate Künast, la descentralización absoluta de la educación llevará a una falta de planificación y a una competencia feroz entre los estados federados, en vez de ayudar a mejorar el nivel educativo y la formación universitaria, algo que el país necesita con suma urgencia. Aunque también el Partido Liberal manifestó reservas al proyecto en su versión actual, parece improbable que la oposición pueda obstaculizar el acelerado paso que lleva en este momento la reforma al federalismo, pues sólo uno de los 16 jefes de gobierno se abstuvo de votar y sólo uno se opuso. Fue el primer ministro de Schleswig-Holstein, el cristianodemócrata Peter Harry Carstensen, quien señaló que su voto en el Bundesrat dependerá de en qué medidas se tengan en cuenta los problemas de los estados federados económicamente más débiles, como el suyo.

La mayor reforma constitucional de la historia de la República Federal de Alemania se ha abierto camino y será debatida a partir del viernes en una de las dos cámaras legislativas, el Bundestag. La llamada reforma del federalismo ocupa al legislativo alemán desde el gobierno anterior, en donde fracasó, básicamente, porque tenía al Bundesrat, la cámara alta en donde están representados los Länder o Estados federados, en su contra.

Y en adelante, entre otras cosas, se trata principalmente de evitar ese mecanismo de bloqueo, propio del sistema federal alemán que fue diseñado por las fuerzas aliadas después de la Segunda Guerra Mundial con el fin de evitar centralizaciones del poder. Este modelo que por mucho tiempo fue un producto de orgullo y exportación made in Germany se ha convertido en un peso a la hora de avanzar políticamente. Si en los primeros años de la república alemana sólo un 10% de las leyes requería de la aprobación de ambas cámaras, para los tiempos que corren se trata de un 60% de ellas. La reforma actual propone que, en el futuro, sólo entre un 35 y un 40% de ellas tenga que ser aprobado por ambas cámaras. A cambio se otorga a los Länder la competencia total en cuanto a sistema educativo, medio ambiente y sistema penal.

"Necesitamos poder tomar decisiones rápidas", recalcó la canciller Merkel. Eso por un lado. Por otro, en un futuro cercano -la reforma constitucional podría estar lista para el verano y entrar en vigor a comienzos de 2007- los requisitos de admisión a la universidad podrían variar según la región. También los sueldos de los profesores. Los Länder más ricos, así los críticos de la reforma del federalismo, podrían atraer a mejor personal. La reforma, como está planteada, tendría como consecuencia que "cada uno haga lo que le venga en gana, un aumento de burocracia y una política educativa aún más complicada", critica por su parte el diario Leipziger Volkszeitung.

Sólo una gran coalición pudo haberlo hecho

La reorganización de las competencias entre el Estado central y los Estados federados era incómodo pendiente en la agenda gubernamental alemana. Por ello, una canciller Merkel muy satisfecha anunció que el de ayer fue "un día importante para el orden federal. Sólo la gran coalición de cristianodemócratas y socialdemócratas ha sido capaz de sacar adelante el proyecto". Aludía con ello al fracaso que sufrió la reforma durante el gobierno anterior, en donde el pan se quemó a la puerta del horno.

Quién se opone y por qué

Según la jefa del grupo parlamentario verde, Renate Künast, la descentralización absoluta de la educación llevará a una falta de planificación y a una competencia feroz entre los estados federados, en vez de ayudar a mejorar el nivel educativo y la formación universitaria, algo que el país necesita con suma urgencia. Aunque también el Partido Liberal manifestó reservas al proyecto en su versión actual, parece improbable que la oposición pueda obstaculizar el acelerado paso que lleva en este momento la reforma al federalismo, pues sólo uno de los 16 jefes de gobierno se abstuvo de votar y sólo uno se opuso. Fue el primer ministro de Schleswig-Holstein, el cristianodemócrata Peter Harry Carstensen, quien señaló que su voto en el Bundesrat dependerá de en qué medidas se tengan en cuenta los problemas de los estados federados económicamente más débiles, como el suyo.

Sólo una gran coalición pudo haberlo hecho

La reorganización de las competencias entre el Estado central y los Estados federados era incómodo pendiente en la agenda gubernamental alemana. Por ello, una canciller Merkel muy satisfecha anunció que el de ayer fue "un día importante para el orden federal. Sólo la gran coalición de cristianodemócratas y socialdemócratas ha sido capaz de sacar adelante el proyecto". Aludía con ello al fracaso que sufrió la reforma durante el gobierno anterior, en donde el pan se quemó a la puerta del horno.

Quién se opone y por qué

Según la jefa del grupo parlamentario verde, Renate Künast, la descentralización absoluta de la educación llevará a una falta de planificación y a una competencia feroz entre los estados federados, en vez de ayudar a mejorar el nivel educativo y la formación universitaria, algo que el país necesita con suma urgencia. Aunque también el Partido Liberal manifestó reservas al proyecto en su versión actual, parece improbable que la oposición pueda obstaculizar el acelerado paso que lleva en este momento la reforma al federalismo, pues sólo uno de los 16 jefes de gobierno se abstuvo de votar y sólo uno se opuso. Fue el primer ministro de Schleswig-Holstein, el cristianodemócrata Peter Harry Carstensen, quien señaló que su voto en el Bundesrat dependerá de en qué medidas se tengan en cuenta los problemas de los estados federados económicamente más débiles, como el suyo.

La mayor reforma constitucional de la historia de la República Federal de Alemania se ha abierto camino y será debatida a partir del viernes en una de las dos cámaras legislativas, el Bundestag. La llamada reforma del federalismo ocupa al legislativo alemán desde el gobierno anterior, en donde fracasó, básicamente, porque tenía al Bundesrat, la cámara alta en donde están representados los Länder o Estados federados, en su contra.

Y en adelante, entre otras cosas, se trata principalmente de evitar ese mecanismo de bloqueo, propio del sistema federal alemán que fue diseñado por las fuerzas aliadas después de la Segunda Guerra Mundial con el fin de evitar centralizaciones del poder. Este modelo que por mucho tiempo fue un producto de orgullo y exportación made in Germany se ha convertido en un peso a la hora de avanzar políticamente. Si en los primeros años de la república alemana sólo un 10% de las leyes requería de la aprobación de ambas cámaras, para los tiempos que corren se trata de un 60% de ellas. La reforma actual propone que, en el futuro, sólo entre un 35 y un 40% de ellas tenga que ser aprobado por ambas cámaras. A cambio se otorga a los Länder la competencia total en cuanto a sistema educativo, medio ambiente y sistema penal.

"Necesitamos poder tomar decisiones rápidas", recalcó la canciller Merkel. Eso por un lado. Por otro, en un futuro cercano -la reforma constitucional podría estar lista para el verano y entrar en vigor a comienzos de 2007- los requisitos de admisión a la universidad podrían variar según la región. También los sueldos de los profesores. Los Länder más ricos, así los críticos de la reforma del federalismo, podrían atraer a mejor personal. La reforma, como está planteada, tendría como consecuencia que "cada uno haga lo que le venga en gana, un aumento de burocracia y una política educativa aún más complicada", critica por su parte el diario Leipziger Volkszeitung.

Sólo una gran coalición pudo haberlo hecho

La reorganización de las competencias entre el Estado central y los Estados federados era incómodo pendiente en la agenda gubernamental alemana. Por ello, una canciller Merkel muy satisfecha anunció que el de ayer fue "un día importante para el orden federal. Sólo la gran coalición de cristianodemócratas y socialdemócratas ha sido capaz de sacar adelante el proyecto". Aludía con ello al fracaso que sufrió la reforma durante el gobierno anterior, en donde el pan se quemó a la puerta del horno.

Quién se opone y por qué

Según la jefa del grupo parlamentario verde, Renate Künast, la descentralización absoluta de la educación llevará a una falta de planificación y a una competencia feroz entre los estados federados, en vez de ayudar a mejorar el nivel educativo y la formación universitaria, algo que el país necesita con suma urgencia. Aunque también el Partido Liberal manifestó reservas al proyecto en su versión actual, parece improbable que la oposición pueda obstaculizar el acelerado paso que lleva en este momento la reforma al federalismo, pues sólo uno de los 16 jefes de gobierno se abstuvo de votar y sólo uno se opuso. Fue el primer ministro de Schleswig-Holstein, el cristianodemócrata Peter Harry Carstensen, quien señaló que su voto en el Bundesrat dependerá de en qué medidas se tengan en cuenta los problemas de los estados federados económicamente más débiles, como el suyo.

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