¿Son los populistas de derecha una amenaza para la política climática de Europa?

Los populistas de derecha están ganando terreno en toda Europa y muchos de ellos niegan los peligros del cambio climático. ¿Qué significa esto para la futura política climática en el continente?

Desde Greta Thunberg hasta el Foro Económico Mundial: la lucha contra el cambio climático viene tomando cada vez más importancia en el debate público. Los partidos populistas de derecha en Europa también están descubriendo el cambio climático por sí mismos. Y eso podría poner en peligro la protección del clima.

Naturaleza y medio ambiente | 13.05.2019

"Seríamos estúpidos si dejáramos el tema", dijo el líder del partido AfD, Jörg Meuthen, en declaraciones al semanario alemán "Spiegel": "Como políticos, hay que tomar en cuenta los temas que ocupan a la gente".

La mayoría de la población está preocupada por el calentamiento global. Este fue el resultado de una encuesta realizada por el barómetro político de la televisora pública alemana ZDF a mediados de abril. La "protección del clima y del medio ambiente" fue el segundo tema más importante para los entrevistados, después de "los extranjeros y la integración", el tema central de los populistas de derecha.

Las dudas de los populistas de derecha

Según una encuesta realizada en 11 países sobre las elecciones europeas de 2019, el 77 por ciento de la población desea que los partidos políticos hagan de la lucha contra el cambio climático una prioridad.

Pero la mayoría de los partidos populistas de derecha en Europa consideran innecesaria la lucha contra el cambio climático o dudan de que exista un cambio climático provocado por el hombre.

"Rechazamos la transformación del sistema energético que se está llevando a cabo en Alemania", dijo el miembro de la AfD del Bundestag Marc Bernhard en una entrevista con DW, refiriéndose entre otras cosas a las altas emisiones de otros países, que en su opinión hacen que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en Alemania no tenga sentido.

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DW noticias | 14.05.2019

Merkel trata de salvar sus compromisos con el clima

Además de la AfD en Alemania, el UKIP británico y el FPÖ (Partido Liberal Austríaco), miembro del gobierno austríaco, son los más críticos de la política climática. Al igual que otros acuerdos internacionales, rechazan, por ejemplo, el Acuerdo de Protección del Clima de París acordado en 2015.

¿Un peligro para la protección del clima?

Los escépticos del cambio climático en Europa no tienen actualmente una mayoría en la población, pero los partidos populistas de derecha podrían influir cada vez más en la política climática en el futuro, ya que en los últimos años han ganado una popularidad creciente en casi todos los países europeos. Están representados en muchos parlamentos nacionales, y en algunos países, como Italia, Austria, Polonia y Hungría, tienen voz dentro del gobierno o incluso son la primera fuerza.

"Los populistas de derecha disponen de más tiempo de uso de la palabra en el Parlamento Europeo, pueden entrar en comisiones, asumir presidencias, presentar mociones y, en general, crear recursos parlamentarios", afirma Stella Schaller, del thinktank Adelphi y coautora de un estudio sobre el populismo de derecha y el cambio climático en Europa. La mayoría de los eurodiputados populistas de derecha del Parlamento de la UE han rechazado todas las propuestas de protección del clima en los últimos años, incluido un impuesto europeo sobre el CO2.

"Si ahora consideramos ahora que a nivel nacional cada vez más populistas de derecha entran en los parlamentos federales y locales, esto significa que hay un fuerte viento en contra para una política climática ambiciosa", dice Schaller.

Matthew Lockwood, profesor titular de Política Energética de la Universidad de Sussex, también ve este peligro: "Pero también puede ocurrir indirectamente, por el efecto que el ascenso de estos partidos tiene en las posiciones políticas de los partidos de centro-derecha", subraya.

Este fenómeno ya se podía observar en el tema de la migración, cuando, como resultado de la crisis de los refugiados en Europa, los votantes de partidos establecidos, especialmente en el campo conservador, emigraron a partidos populistas de derecha que exigían un mayor aislamiento de Europa frente a los refugiados. Como resultado, las actitudes de muchos de los partidos establecidos y las políticas de muchos gobiernos se volvieron más restrictivas. Lockwood cree que un desarrollo similar es concebible en el área de la protección del clima.

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DW noticias | 14.05.2019

Diálogo sobre cambio climático en Berlín

¿Niveles del mar o precios de la electricidad?

"Creo que los políticos que trabajan por el clima y del medio ambiente tienen prepararse muy bien para tratar con estos partidos de una manera más técnica, y eso requiere reflexión: quiénes son estos realmente", dice Alexander Carius de Adelphi y coautor de Stella Schaller.

Mientras que los científicos y activistas del clima, como el movimiento Fridays for Future, advierten sobre las catastróficas consecuencias que podrían tener las medidas poco alentadoras de protección climática, como la amenaza de la elevación del nivel del mar y el aumento de las sequías, la mayoría de los partidos populistas de derecha se centran en otros aspectos del debate sobre el clima. Demonizan, por ejemplo, las prohibiciones locales de diesel y el aumento de los precios de la electricidad, y evocan el miedo en la "gente de a pie" por sus puestos de trabajo.

"La base de los nuevos partidos populistas incluye a los trabajadores de las fábricas que han perdido sus empleos o salarios, o ambos", dice Lockwood. "Estas personas, especialmente las de las industrias energéticas, ven los planes climáticos como una de las causas. Imaginan que la política climática les perjudicará".

Estos temores deben ser contrarrestados por los partidos establecidos con buenos argumentos y amortiguados sociopolíticamente, según Carius. Si no es posible transmitir una visión positiva del futuro y de las ventajas de las medidas de protección climática, "entonces tendremos un giro a la derecha, entonces tendremos un retroceso en la política climática y energética, y creo que eso es peligroso".

(ct/cp)

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Cambio climático: maravillas que hay que visitar antes que desaparezcan

Tesoro con fecha de caducidad

Dos millones de personas visitan anualmente la Gran Barrera de Coral. Una encuesta realizada en 2016 descubrió que el 69% de ellos quería ver este patrimonio mundial de la Unesco "antes que fuera demasiado tarde". Y no debe sorprendernos. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático dijo que si no se limita el calentamiento global, el 99 por ciento de los corales desaparecerá.

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Por ver a los osos

¿Pero no resulta desastroso volar en avión para visitar estos lugares? Un estudio de 2010 descubrió que los safaris para ver osos polares en Churchill, Canadá, dejan una huella de carbono de 20 megatones. La mayoría de los turistas llega en avión, y si bien el 88% asume que los humanos somos responsables del cambio climático, solo el 69% está de acuerdo en que viajar en avión daña el planeta.

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Arte apocalíptico

Junto con el oso polar, los icebergs esculpidos por el aumento de la temperatura son imágenes icónicas del cambio climático. Deslizarse entre los gigantes que se derriten en un crucero es una experiencia inolvidable por la que los turistas están dispuestos a pagar fuertes sumas. A principios de los 90, solo 5.000 personas visitaban la Antártida cada año. En 2018 fueron 46.000.

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Temporada alta

No hay que visitar los polos para ver cómo se derriten los hielos. La nevada cima del Kilimanjaro es una de las postales más impresionantes que se ven en la sabana ecuatorial, donde los negocios relacionados con el turismo generan anualmente 44 millones de euros. Muchos visitantes suben al glaciar Furtwängler, que en el último siglo ha perdido el 85 por ciento de su hielo.

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Rey sin corona

El Parque Nacional de los Glaciares tenía más de 100 de esos glaciares en 1910. Ahora hay poco más de dos docenas. Tan dramático es este retroceso que el parque se ha convertido en un centro para la investigación climatológica. Unas 3 millones de personas visitan anualmente la "corona del continente" para observar los últimos restos de una gloria que estuvo cubierta de hielo.

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Paraíso perdido

Las Maldivas son un paraíso turístico. 1.200 islas de coral con playas de arenas blancas que se encuentran apenas a 2,5 metros sobre el nivel de las aguas. En 2017, el presidente decidió construir nuevos aeropuertos y resorts para recibir siete veces más turistas y usar los ingresos en la construcción de nuevas islas y reubicar comunidades. Luego fue expulsado del cargo y acusado de corrupción.

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Pantanos de agua salada

No solo las islas quedarán sumergidas ante el crecimiento del nivel de los océanos. Humedales como los Everglades de Florida también están desapareciendo. En el último siglo, cerca de la mitad fue drenada para ser utilizada como terreno agrícola. Ahora, el agua salada se está filtrando, haciendo que éste sea el único patrimonio mundial de Estados Unidos que se halla en peligro.

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Perturbando la paz

Charles Darwin notó que la fauna única de las Galápagos respondía a generaciones de vida aislada. Hoy, las islas son invadidas y asediadas por los turistas y el cambio climático, que está ocurriendo demasiado rápido, impidiendo que las especies se adapten a estas transformaciones. El calentamiento global ha dejado a criaturas únicas, como la iguana marina, al borde de la desaparición por hambre.

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