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Túnez no entregará a Alemania al guardaespaldas de Bin Laden

14 de julio de 2018

La Justicia del país africano busca indagar los posibles vínculos de Sami A. con grupos radicales afincados en territorio alemán.

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Tunesien Spezialeinheit steht Wache
Imagen: Getty Images/AFP/F. Belaid

La Justicia de Túnez anunció este sábado (14.07.2018) que Sami A., un presunto militante salafista conocido por haber ejercido como guardaespaldas de Osama bin Laden, no será devuelto a las autoridades alemanas. Esto, luego de que A. fuera expulsado del país europeo sin contar con la venia de la Justicia, por lo que se emitió una orden para que se autorizara su regreso a Alemania.

En declaraciones difundidas por la prensa tunecina, un responsable judicial dejó en claro que eso no será tan sencillo y señaló que el sospechoso será "interrogado e investigado bajo el código de Justicia vigente en nuestro país", que tiene una muy restrictiva ley antiterrorista. "Las autoridades alemanas deberán esperar a que concluyan nuestras pesquisas", agregó la fuente, no identificada.

Sami A., de 42 años, fue arrestado por la Policía tunecina en el aeropuerto de Túnez-Cartago, hasta donde llegó en un vuelo chárter procedente de Dusseldorf (Alemania). El portavoz Sofiene Sliti explicó que el hombre "fue puesto bajo custodia siguiendo una decisión judicial de la Fiscalía de Túnez”, que busca indagar presuntos vínculos de A. con extremistas en Alemania. Añadió que la legislación del país permite abrir indagaciones contra sus ciudadanos sospechosos de actos terroristas.

Riesgo de tortura

La deportación del excustodio del jefe de Al Qaeda, sin embargo, había sido cancelada horas antes por un tribunal de la ciudad septentrional alemana de Gelsenkirchen al considerar que el tunecino corría el riesgo de ser torturado en su país. Según la prensa alemana, el fax que impedía la deportación llegó a las autoridades responsables el viernes por la mañana, una vez que el sospechoso ya había sido embarcado y volaba con destino a la capital tunecina.

Sami A. ha vivido en Alemania por más de dos décadas, y se quedó en el país pese a que la solicitud de asilo que presentó en 2005 le fue negada en 2007. La razón por la que no era expulsado, a pesar de que las autoridades germanas lo consideran sumamente peligroso, es que el hombre corre el riesgo de ser torturado en Túnez. A. vive en Bochum de las ayudas del estado alemán, y la ciudad ya había anunciado que apelaría a la decisión de la Justicia si retornaba a Alemania.

DZC (EFE, AFP)

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