Venezuela y la resistencia académica

Las universidades autónomas de Venezuela contribuyen a arrojar luz sobre la realidad social del país cuando el régimen chavista se esmera en ocultarla. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato si éstas se quedan sin oxígeno?

Antes de aceptar la ayuda humanitaria ofrecida por la Cruz Roja y el Gobierno de China, la élite chavista de Venezuela pasó años negando vehementemente que su país necesitara auxilio externo. “¿Crisis? ¿Cuál crisis?”, fue el lema del presidente en funciones, Nicolás Maduro, hasta que la emigración masiva de sus compatriotas y los reportes de instancias locales independientes –incluidas las casas de estudios superiores– evidenciaron el grado de deterioro de la calidad de vida en el petroestado con las más grandes reservas de “oro negro”.

Gracias a proyectos como la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) –coordinada anualmente por la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en respuesta al silencio oficial sobre la realidad social–, hoy se sabe que las estrecheces que padecen los venezolanos anteceden a las sanciones que la Casa Blanca les ha impuesto a Maduro y a sus allegados. Pero, ¿quién le seguirá poniendo el cascabel al gato si estas instituciones se quedan sin oxígeno?

En entrevista con DW, José Virtuoso, rector de la UCAB, asegura que varias universidades están siendo “secuestradas” por simpatizantes de la Revolución Bolivariana con miras a despojarlas de su autonomía. El sacerdote jesuita pone como ejemplo la toma del rectorado de la Universidad de Oriente. “También el rectorado de la Universidad de Los Andes vive asediado por grupos chavistas”, sostiene Virtuoso, antes de abordar los otros factores que ponen a prueba la capacidad de resistencia de esos centros de enseñanza.

Virtuoso: “Cada vez más jóvenes tienen dificultades para financiar sus estudios”.

Situaciones desesperadas

“La UCAB, que es una universidad privada, debe invertir permanentemente en infraestructura, equipos y personal. Esos costos se cubren con las matrículas de los estudiantes. Sin embargo, cada vez más jóvenes tienen dificultades para financiar sus estudios. Ese fenómeno comenzó a acentuarse en 2016”, explica Virtuoso, agradecido con la red de egresados de la UCAB que ayuda económicamente a tres mil alumnos –un treinta por ciento del estudiantado– y dota de recursos a su alma máter para que mantenga su nivel de excelencia.

Aprender alemán | 02.04.2019

“Pese a todo, las universidades privadas están en una situación menos desesperada que la de las públicas; las últimas están siendo asfixiadas con presupuestos que, aparte de ser deficitarios, siempre llegan con retraso”, comenta Virtuoso. Esa diferencia se manifiesta también en el número de docentes que las unas y las otras han perdido. Según Virtuoso, sólo un 10 por ciento de los profesores e investigadores con contratos de trabajo a tiempo completo han abandonado la UCAB para jubilarse, buscar oficios mejor remunerados o emigrar.

Enrique Planchart, rector de la USB, recuerda que esa universidad pública contaba con 838 profesores en 2014 y perdió 552 a lo largo del último lustro. Hoy, tras contratar a 327 profesores nuevos, la USB tiene apenas 613. En la UCV se ha registrado una desbandada similar. “Muchos de mis colegas se han ido, no sólo huyendo de la precariedad económica, sino también buscando continuar su trayectoria intelectual y científica”, esgrime la escritora Gisela Kozak, exprofesora titular de la Escuela de Letras y de varias maestrías en la UCV.

Kozak: “Muchos de mis colegas se han ido de Venezuela; no sólo huyendo de la precariedad económica”.

Más allá del factor económico

“En Venezuela no están dadas las condiciones para desarrollar una carrera docente o de investigación a plenitud. No hay fondos bibliográficos actualizados, no hay tecnologías de información y comunicación funcionales. Los alumnos no llegan a las aulas debido a la falta de transporte, de dinero para pagarlo, de alimentos y de asistencia médica para mantenerse saludables. Y, cuando llegan a las aulas, o no hay luz o no hay agua o ninguna de las dos cosas”, acota Kozak, quien se radicó en Ciudad de México en 2017.

El testimonio de Planchart, rector de la USB, coincide con el de Kozak: “Las circunstancias en las que se encuentra nuestra universidad son críticas. Desde 2011 no recibe recursos suficientes ni para planificar sus actividades ni para garantizar su funcionamiento. El Estado paga sus salarios y una porción de las providencias estudiantiles –comedores y becas–, pero no invierte en su biblioteca ni en sus laboratorios”, dice. Con sueldos que no superan los 17 dólares mensuales, sus profesores viven por debajo del nivel de pobreza crítica, añade.

“¿Cómo no van a emigrar cuando les ofrecen 5.000 dólares mensuales, como lo ha hecho Ecuador a través de su Programa Prometeo?”, pregunta Planchart. Mientras tanto, quienes han optado por quedarse están teniendo problemas hasta para llegar a la universidad, ubicada en las afueras de Caracas. “A los docentes les cuesta mucho reparar sus automóviles y conseguir gasolina. Y el Gobierno no paga la deuda que la USB tiene con la empresa de autobuses que transporta a profesores y estudiantes. Todo está muy cuesta arriba”, protesta Planchart.

(cp)

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Una década de apagones en Venezuela

2007: nacionalización del sector eléctrico

El entonces presidente socialista Hugo Chávez, fallecido en 2013, nacionalizó el sector eléctrico en 2007. En ese marco creó la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC), que fusionó las compañías regionales encargadas de la generación y transmisión de energía.

Una década de apagones en Venezuela

2010: crisis energética y sequía

Venezuela enfrentó en 2010 una grave crisis energética por una sequía que hizo descender a niveles críticos el agua de la represa de Guri (estado Bolívar, al sureste), fuente de 70 por ciento de la electricidad del país.

Una década de apagones en Venezuela

2011: racionamiento y varios estados a oscuras

Ante la crisis, Chávez declaró una "emergencia eléctrica" y aplicó un plan de racionamiento. Pero las fallas continuaron. Un apagón afectó a toda Venezuela en abril de 2011, tras la caída de dos de las líneas. Aquel corte solo duró unos 15 minutos en Caracas, pero se prolongó por horas en estados como Aragua, Carabobo o Zulia. Un mes más tarde, otro fallo dejó a oscuras a una decena de estados.

Una década de apagones en Venezuela

2013: a Maduro se le van las luces

En abril de 2013, cuando Maduro llevaba un mes en el poder, se produjeron más cortes y, en septiembre, otro apagón dejó a un 70 por ciento del país (Caracas y 14 estados) sin luz por al menos cuatro horas. En diciembre, otra falla afectó a medio país. Maduro habló de "sabotajes", mientras expertos denunciaban falta de inversión, pobre mantenimiento y multimillonarios casos de corrupción.

Una década de apagones en Venezuela

2014: incendios y nuevos cortes en casi todo Venezuela

En marzo de 2014, dos incendios en el cerro Ávila, que rodea Caracas, dejaron sin electricidad a sectores del centro de la capital y, en junio, un corte de energía afectó durante horas a vastos sectores de la ciudad y unos diez estados.

Una década de apagones en Venezuela

2016: menos energía, menos trabajo

Nuevos planes de racionamiento se aplicaron en 2016, por cortes que el gobierno de Maduro vinculó con una nueva sequía. Esas medidas implicaban la reducción de la jornada laboral del sector público en un 40 por ciento y afectaban a centros comerciales y hoteles, a los que se obligó a instalar plantas eléctricas propias.

Una década de apagones en Venezuela

2016: sin luz en la Asamblea Nacional

El 19 de octubre de 2016, el edificio del Parlamento, de mayoría opositora, se quedó sin luz mientras los diputados debatían un proyecto de ley para el sector eléctrico.

Una década de apagones en Venezuela

2017: estrella de Belén apagada en Maracaibo

Los apagones se incrementaron a lo largo de 2017 y, en octubre, una falla dejó sin energía durante ocho horas a la ciudad de Maracaibo y otras zonas del estado Zulia, el más castigado por los apagones. En Navidad, el 24 y 25 de diciembre, también se registraron fallas en varias regiones. Pandillas aprovechan los apagones para asaltar tiendas, como aquí en este centro comercial de Maracaibo.

Una década de apagones en Venezuela

2018: el año arrancó a oscuras

Nada más empezar 2018, el 2 de enero, sectores de cinco estados y de la capital quedaron sin energía durante varias horas, sumándose a permanentes racionamientos de agua. Dos apagones en enero afectaron a Caracas y distintas regiones. El 17 de febrero, seis recién nacidos que recibían respiración asistida murieron tras un apagón en un hospital del sureste del país.

Una década de apagones en Venezuela

2018: sin energía en Caracas ni en la isla de la luz

A finales de agosto otros dos cortes de gran alcance se registraron en Caracas y en los estados Miranda y Vargas. En Zulia algunos sectores se quedaron sin suministro hasta cuatro días. En octubre se volvió a repetir un apagón de más de 24 horas en gran parte del país. En noviembre los cortes llegaron a la turística isla de Margarita (norte), y a los pocos días otro apagón golpeó de nuevo a Zulia.

Una década de apagones en Venezuela

2019: el peor de los peores

2019 abrió con un apagón que provocó el desalojo de más de un centenar de personas de uno de los mayores hospitales del país. Este suceso dejó dos muertos. El 7 de marzo, en tanto, se registró el peor de los apagones, que paralizó Venezuela durante una semana, con denuncias de más de una decena de muertos en hospitales. Este 25 de marzo al menos 15 estados y Caracas volvieron a quedarse a oscuras.

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