Xi Jinping defiende las Rutas de la Seda chinas en cumbre en Pekín

El presidente de China, Xi Jinping, destacó la necesidad de reforzar la "transparencia" y el "aspecto verde" del megaproyecto de inversiones y conectividad de la Franja y la Ruta.

El presidente chino, Xi Jinping, intentó responder este viernes (26.04.2019) a las críticas contra su iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda proponiendo proyectos "verdes", financieramente viables y sin corrupción, en la apertura de una cumbre en Pekín.

Frente a Vladimir Putin y cuatro decenas de mandatarios mundiales más que asistieron al encuentro, el presidente chino, que se encuentra sumido en una guerra comercial con Estados Unidos, se posicionó en contra del proteccionismo, aunque en la sala no había ningún representante de Washington para escucharlo.

"Ruta de honestidad"

"Debemos insistir en los conceptos de apertura, desarrollo verde e integridad moral" de la iniciativa, dijo Xi, quien garantizó "transparencia", "combatir la corrupción con tolerancia cero" e "instar a todas las empresas participantes a que cumplan con los estándares internacionales".

Xi quiso así rebajar las dudas que ha creado la iniciativa por la ausencia de estudios de impacto medioambiental o los problemas encontrados hasta ahora como la incapacidad de ciertos países a la hora de hacer frente al pago de los créditos que concede el gigante asiático para construir grandes obras de infraestructura.

"Hemos lanzado la Iniciativa de Pekín sobre la Ruta de la Seda Limpia para construir una Ruta de honestidad", anunció Xi y aseguró que, "con el verde como color de fondo", se harán "prevalecer criterios ecológicos en la construcción de infraestructuras, inversión y financiación".

Segunda cumbre dedicada a las Nuevas Rutas de la Seda

El jefe de la segunda economía mundial celebró por segunda vez una cumbre dedicada a las Nuevas Rutas de la Seda, una iniciativa dirigida a construir infraestructuras en países en desarrollo que las necesitan con urgencia en Asia, Europa y África.

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Economía | 12.04.2019

La UE ve con preocupación inversiones chinas

El objetivo es apuntalar las relaciones entre el gigante asiático y sus principales socios comerciales, a los que necesita para asegurarse tanto sus suministros como sus mercados.

Críticos: "una trampa para la deuda"

Pero los críticos le reprochan que favorece antes de nada a las empresas chinas y que los proyectos representan "una trampa para la deuda" de las naciones beneficiarias de los préstamos concedidos por los bancos chinos.

Un ejemplo de manual es el de Sri Lanka que, al no poder cumplir con los reembolsos, tuvo que ceder a Pekín el control de un puerto en aguas profundas durante 99 años.

Desde el lanzamiento del programa, en 2013, China invirtió en total 80.000 millones de euros (89.000 millones de dólares) en diversos proyectos y los bancos prestaron entre 175.000 y 265.000 millones (195.000 y 295.00 millones de dólares), según Pekín.

Como ya hizo en varias ocasiones desde la llegada al poder de Donald Trump, Xi instó también "claramente" a decir "no" al proteccionismo, un llamamiento del que se hizo eco el presidente ruso, que habló después de Xi.

Occidente se resiste

Los países occidentales se resisten a sumarse al proyecto chino, cuyo nombre oficial es "Iniciativa Cinturón y Ruta" –un cinturón terrestre a través de Eurasia y una ruta marítima. Entre ellos, la excepción es Italia, el primer país del G7 que se unió a la iniciativa, el mes pasado. Su primer ministro, Giuseppe Conte, era el único dirigente de un gran país occidental presente en Pekín este viernes, junto al presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi; el primer ministro griego, Alexis Tsipras; y el presidente suizo, Ueli Maurer.

Las Nuevas Rutas de la Seda "no son un club" reservado a unos cuantos, destacó Xi Jinping.  El máximo mandatario chino esgrimió, asimismo, que el gran objetivo de la iniciativa no es otro que "ofrecer oportunidades de desarrollo", "el beneficio mutuo" y también "abrir nuevos horizontes para la reforma y apertura de China".

FEW (AFP, EFE)

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China y Taiwán: ¿Los mejores enemigos?

Recaptura vs. liberación

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el Partido Comunista liderado por Mao Zedong emprendió una dura guerra contra su archirrival Chiang Kai-shek, jefe del Kuomintang (KMT). Chiang se refugió con sus fuerzas en la isla de Taiwán. Por algún tiempo, Taiwán fue el centro de la propaganda. El Partido Comnunista quería "liberar" la isla, mientras el Kuomintang buscaba "recapturar el continente".

China y Taiwán: ¿Los mejores enemigos?

Cartas a los "compatriotas"

En los años 50, el Partido Comunista publicó cuatro "Mensajes a los compatriotas chinos" en Taiwán, que son considerados la base de la política de Pekín hacia Taiwán. En esos textos, China advierte a Taiwán de la inconveniencia de colaborar con los "imperialistas" de EE.UU. Choques militares, básicamente ataques de artillería, todavía se registraban en estos años.

China y Taiwán: ¿Los mejores enemigos?

Pekín reemplaza a Taiwán en la ONU

En 1971, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró que la República Popular China era la única representante legal de China. Con esta decisión, la República de China (Taiwán) fue removida de todas las instancias de la ONU. La frustración del ministro de Exteriores taiwanés, Chow Shu-kai (derecha) y su embajador, Liu Chieh, es fácil de distinguir en esta imagen.

China y Taiwán: ¿Los mejores enemigos?

Nueva política taiwanesa

El quinto y último "mensaje" de Pekín a Taiwán fue publicado el 1 de enero de 1979. El continente, bajo el liderazgo del reformista Deng Xiaoping, puso fin a las operaciones miliatares, anunció el desarrollo de relaciones bilaterales y prometió una reunificación pacífica. Sin embargo, el derecho de Pekín de representar a China internacionalmente no fue puesto en duda.

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La política de "una sola China"

La nueva orientación de la política china hacia Taiwán tuvo lugar mientras Washington y Pekín acercaban posiciones. El 1 de enero de 1979, Estados Unidos y China retomaron sus relaciones diplomáticas, con Washington -bajo la presidencia de Jimmy Carter- reconociendo a Pekín como el único Gobierno legítimo de toda China. La embajada de Estados Unidos en Taiwán se convirtió en un instituto cultural.

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"Una China, dos sistemas"

Incluso antes de reunirse con Carter, Deng Xiaoping ya había introducido el principio de "un país, dos sistemas", lo que permitiría a Taiwán mantener su sistema social incluso después de una eventual reunificación. Sin embargo, el presidente taiwanés Chiang Ching-Kuo no acusó recibo. Al contrario, el 1987 formuló el principio de "el mejor sistema para una China".

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Movimiento independentista

En 1986 fue fundado el Partido Demócrata Progresista (DPP), el principal movimiento opositor taiwanés. En un cónclave en 1991, el DPP aprobó una cláusula para la independencia, que estipulaba que Taiwán era un país soberano y no parte de China.

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"Consenso de 1992"

En unas conversaciones no oficiales llevadas a cabo en 1992 en Hong Kong, representantes de Taipéi y Pekín alcanzaron un acuerdo político sobre la naturaleza de sus relaciones. Ambas partes acordaron que había solo una China. Sin embargo, tenían visiones distintas de lo que significa "una China". Un año después, los jefes negociadores Wang (izquierda) y Koo se reunieron en Singapur.

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Relaciones bilaterales

En una entrevista con DW en 1995, el primer presidente electo democráticamente en Taiwán, el líder del KMT Lee Teng-hui, dijo que todas las relaciones más allá del Estrecho de Taiwán debían ser "definidas como relaciones entre estados; cuando mucho, como una relación especial entre estados". Esta formulación estuvo muy cerca de ser una declaración de independencia.

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"Un estado a cada lado"

El DPP ganó las elecciones presidenciales por primera vez en el año 2000, con Chen Shui-bian, un taiwanés sin conexiones con China, llamando a entender que había "un estado en cada lado". Esto significaba que Taiwán no tenía nada más que ver con China. En 2005, Pekín reaccionó con la Ley Contra la Secesión, que permite el uso de la fuerza militar en el caso de que Taiwán declare la independencia.

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"Una China, distintas interpretaciones"

Tras perder las elecciones en 2000, el KMT adoptó un cambio en la formulación del "Consenso de 1992" en los estatutos del partido, en donde se llamaba a entender que hay "una China, diferentes interpretaciones". El Consenso de 1992 sigue siendo objeto de debate en Taiwán. La razón: los negociadores de 1992 no tenían una posición oficial.

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El Partido Comunista se reúne con el KMT

China adoptó el "Consenso de 1992" como la base política para su relación con Taiwán. En la primera cumbre entre ambas partes desde que los comunistas asumieron el poder en China, Hu Jintao (derecha) y Lian Zhan respaldaron el "Consenso de 1992" y el principio de "una China".

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"La dirección es la correcta"

Después de que Ma Ying-Jeou, del KMT, ganara las presidenciales de 2008, ambas partes siguieron acercándose. En una entrevista con DW en 2009, Ma dijo que "el Estrecho de Taiwán debería ser un lugar de paz y seguridad. Estamos acercándonos mucho a ese objetivo. Básicamente nuestra dirección es la correcta".

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Quo vadis?

Desde las elecciones de 2016, cuando la presidenta Tsai Ing-wen llegó al mando, el movimiento independentista ha ido ganando fuerza. Tsai cuestionó la existencia del Consenso de 1992 y describió que el mayor desafío para su país era "el intento de China de interferir en el desarrollo político y social de Taiwán".

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