Argentina: "Se está perfilando la legalización de facto del aborto"

A pesar del rechazo a la despenalización del aborto por parte del Senado argentino, se están generando cambios que podrían beneficiar a miles de mujeres y plantean un nuevo panorama médico y legal.

En Argentina solo es posible llevar a cabo una interrupción legal del embarazo (ILE) en caso de violación o de peligro para la salud o la vida de la madre. Se estima que, a pesar de eso, en ese país se realizan entre 370.000 y 522.000 interrupciones de embarazo por año.

Según la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), en 2016, cerca de 245 mujeres perdieron la vida por causas vinculadas al embarazo y 43 murieron a causa de abortos. 

El Consejo Profesional de Trabajo Social (CPTS) de la Ciudad de Buenos Aires habla, sin embargo, de 280 mujeres por año y de un 11 por ciento de muertes por abortos clandestinos.  

Estas cifras son estimativas, ya que, por ser una práctica clandestina, no se cuenta con datos oficiales y precisos. Dichas estadísticas tampoco reflejan las hospitalizaciones por complicaciones posteriores a los abortos clandestinos, que según el CPTS, son cerca de 80.000 por año. Otras fuentes indican que cada minuto y medio, una mujer aborta en Argentina.

A pesar del rechazo a la despenalización del aborto por parte del Senado, en Argentina están gestándose algunos cambios que podrían beneficiar a miles de mujeres. En cuanto al debate en torno al tema, que aún prosigue, Clara Eugenia Franco Yáñez, doctorante del Instituto GIGA, de Hamburgo, e investigadora en Derechos de Género, dijo en entrevista con DW: "No hay un consenso en las normas internacionales, ni a favor ni en contra del aborto, ni siquiera dentro de la ONU. Por eso el debate es tan controvertido. Muy importante es el planteo de la salud pública, es decir, lo que define qué debe hacer un país si hay mujeres muriendo debido a abortos clandestinos”.

Hasta ahora, las mujeres argentinas que quieren interrumpir un embarazo no deseado usan una mezcla de misoprostol y diclofenac, que se comercializa como protector gástrico. Pero no todas pueden pagarlo ni tienen acceso a la información necesaria. Una mujer de 34 años que se realizó un aborto con una rama de perejil y murió en un hospital de la Provincia de Buenos Aires el lunes 13 de agosto de 2018 ocupó los titulares y conmocionó, una vez más, a la sociedad argentina. Es la primera víctima después del rechazo de la despenalización del aborto. El 16 de agosto falleció otra mujer por un aborto provocado en Pilar, también en el Gran Buenos Aires.

Diferencias entre las provincias

A las dificultades para acceder al misoprostol se suma el hecho de que la legislación y la situación en cuanto a asesoramiento de las mujeres que quieren interrumpir su embarazo es muy diferente en las diferentes provincias argentinas. La capital (Ciudad de Buenos Aires) y la provincia de Santa Fe cuentan con protocolos sobre abortos no punibles, pero algunas provincias no tienen protocolos aprobados que garanticen abortos, incluso los contemplados por la ley desde 1921. Este es el caso de la Provincia de Buenos Aires.

En Santa Fe, muy progresista al respecto, se practicaron 450 abortos no punibles en el primer semestre de 2018. 

Autorización del Misoprostol a nivel nacional

Al respecto, sin embargo, se están produciendo algunos cambios. El más importante hasta ahora: el 2 de julio de 2018, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología médica (ANMAT), autorizó a un laboratorio argentino a producir comprimidos vaginales de misoprostol en una dosis de 200 miligramos.

Esta nueva medicación, el misop200, es de uso exclusivamente ginecológico u obstétrico, una indicación que hasta ahora no existía en Argentina. La producción de misop200 a nivel nacional comenzará a fines de 2018 en el laboratorio Domínguez, en la Ciudad de Buenos Aires, que tiene luz verde para vender el producto a hospitales, pero no para su distribución en farmacias. Este laboratorio, con más de 100 años en el país, investiga y desarrolla el uso del misoprostol desde 2009.

La Dra. Viviana Mazur, que forma parte del equipo de acceso a la interrupción legal del embarazo (ILE) en la Coordinación de Salud Sexual, sida e Infecciones de Transmisión Sexual de la Ciudad de Buenos Aires, señaló en entrevista con DW que "aunque solo sea para aplicación vaginal, no sublingual, y de uso hospitalario, la producción y distribución de misop200 es un gran paso adelante”.

Dra. Viviana Mazur, del equipo de Coordinación de Salud Sexual, sida e Infecciones de Transmisión Sexual de la Ciudad de Buenos Aires.

Además, el laboratorio Lif, de la provincia de Santa Fé, planea poder entregar a fines de este año los primeros comprimidos gratuitos, y la intención es producir misop200 a nivel estatal. "En diciembre ya podría estar disponible para distribuirse en Santa Fe, y para poder, a través de convenios con el Ministerio de Salud de la Nación, garantizar la distribución a nivel nacional”, aseguró a DW Viviana Mazur, y agregó: "Aunque no se distribuirá en farmacias, es un paso simbólico muy importante”. Según ella, estos avances "están perfilando un panorama de legalización de facto del aborto, que podría concretarse dentro de determinado tiempo”.

Estatus legal del aborto en Argentina

La ley vigente sobre el aborto data de 1921 y solo permite el aborto en caso de violación o cuando haya riesgo para la vida de la madre.

El 8 de agosto de 2018, el Senado argentino rechazó, por 38 votos contra 31, el proyecto para legalizar el aborto hasta la semana 14, que había sido aprobado por la Cámara de Diputados en junio de este año. Es decir que, en Argentina, la interrupción del embarazo continúa siendo un delito penado con hasta cuatro años de cárcel.

Luego del "no” del Senado, el presidente argentino, Mauricio Macri, planeaba presentar el 21 de agosto un anteproyecto de ley en el Congreso, como parte de una reforma del Código Procesal Penal. Pero la falta de consenso sobre la legalización del aborto hizo que esa presentación se suspendiera "hasta nuevo aviso”. Se cree que la inclusión de ciertas causas, como el abuso sexual y la salud mental, para permitir que una mujer aborte sin tener consecuencias legales, todavía provoca disenso, incluso dentro del gobierno.

El anteproyecto de ley penal elaborado por una comisión de expertos consta de 540 artículos, 224 más que el código actual, y, si bien los juristas que lo confeccionaron no proponen una despenalización del aborto, sí se ablandaría la ley para adaptarla a los alcances del fallo histórico F.,A.L. de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, referido al aborto no punible. Además, también le permitiría a los jueces decidir si eximen o no a las mujeres que aborten.

El fallo F.,A.L. se emitió el 13 de marzo de 2012, luego de que esa corte decidiera resolver por uninanimidad que las mujeres violadas, sean normales o insanas, podrán practicarse un aborto sin necesidad de autorización judicial previa, y sin tener que sufrir una posterior sanción penal. También el médico que practique la intervención estará exento de castigo.

Iniciativa de reforma de Macri

La iniciativa del gobierno de Mauricio Macri parecería apuntar hacia un consenso generalizado para cuando el anteproyecto llegue a las dos cámaras, por las que deberá ser aprobado, de modo que no se repita lo sucedido en el Senado. Sin embargo, para Viviana Mazur, "modificar apenas una pincelada de un Código Penal que es tan obsoleto en relación a este tema desde hace más de 100 años, me parece que sería como hacer mal uso de una oportunidad que, bien utilizada, podría mejorar mucho la salud de las mujeres.”

Clara Franco, por su parte, piensa que "debatir siempre es un avance. Lo peor que puede pasar es que el tema quede en la oscuridad.” Además, resaltó que, aunque no siempre se puede evitar un aborto, es relevante "apostar a la educación y al acceso a anticonceptivos para que no se produzcan. Un aborto es una experiencia por la que ninguna mujer querría pasar". E hizo referencia a la zona gris vigente en Alemania: "Aquí el aborto no es legal, en el sentido de que los médicos no pueden ofrecerlo abiertamente haciendo propaganda, pero no está penalizado."

En opinión de Viviana Mazur, la despenalización del aborto en Argentina "es una realidad muy cercana, que casi tocamos con la punta de los dedos”. Además, subrayó que "quizás, mientras tanto, los argentinos tengamos que trabajar más profundamente con la necesidad de la separación de la Iglesia y el Estado”. Para ella, lo más alentador es ver la gran cantidad de jóvenes en la calle, en escuelas y en barrios reclamando el derecho al aborto legal, seguro y gratuito: "Ellos serán quienes voten y hagan las leyes en el futuro”.

Autora: Cristina Papaleo (ERS)

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Argentina y la batalla política sobre el aborto

Ella (y solo ella) decide

La decisión sobre el cuerpo de una mujer solo puede tomarla ella misma. Ese es el principal argumento de quienes defienden la legalización del aborto. Para el movimiento feminista, que aún sea ilegal es una prueba de que no solo la sociedad es machista, sino que también las leyes lo son.

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Una cuestión de salud pública

"Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, proclama uno de los proyectos en discusión. Los abortos clandestinos provocan la muerte de multitud de mujeres que no tienen acceso a una atención sanitaria digna cuando toman la decisión de interrumpir voluntariamente su embarazo.

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Ilegal, es decir, clandestino

Amnistía Internacional calcula que, pese a ser estos ilegales, se realizan alrededor de 450.000 abortos anuales en Argentina. Su criminalización, por tanto, no evita que miles de mujeres acudan a métodos abortivos. Las feministas piden únicamente que quien quiera acudir a esta alternativa, pueda hacerlo sin poder en riesgo su vida.

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¿Cuándo empieza la vida?

Los colectivos antiabortistas dicen defender la "vida". Para ellos, el feto ya es un bebé, visión, a menudo, enraizada en una interpretación religiosa del universo. Su principal argumento es que el derecho a la vida del no nacido está por encima del derecho a la madre de decidir sobre su propio cuerpo.

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De "ni una menos" a "nadie menos"

Una de las grandes críticas feministas a estos grupos "provida" es que, según ellas, no les preocupa la vida de las mujeres. Muchos antiabortistas, sin embargo, creen que legalizar la interrupción voluntaria del embarazo haría aumentar la cifra de abortos, que para ellos son muertes provocadas de niños por nacer.

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