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Ataque en Niza: un país amenazado y Macron bajo presión

Barbara Wesel
29 de octubre de 2020

Un nuevo ataque con cuchillo sacude a Francia. El suceso se suma a otros dos atentados producidos en las últimas semanas. La sensación de amenaza arrecia, así como las voces que piden mano dura contra los islamistas.

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Frankreich Nizza | Messerattacke | Ermittlungen
Imagen: Gaillard Eric/abaca/picture alliance

Una vez más, Francia está en alerta. El gabinete francés de seguridad se reunió en París y el presidente Macron viajó a Niza para reunirse con las autoridades locales y los familiares de las vítctimas de un nuevo ataque. El primer ministro, Jean Castex, declaró el máximo estado de alerta terrorista, lo que comfiere a la Policía mayor derecho de intervención.

Christian Estrosi, alcalde conservador de Niza, dijo que existen similitudes entre los sucesos de este jueves (29.10.2020) y el asesinato del profesor Samuel Paty hace dos semanas en París. Según la Policía, hubo intento de decapitar a las víctimas. "Que un hombre vaya a una iglesia para cometer  un ataque como ese es un acto barbárico y una nueva tragedia para Niza", ciudad que el 14 de julio de 2016, durante la celebración del Día Nacional de Francia, vivió una masacre en el Boulevard des Anglais, cuando un atacante arrolló una multitud con un camión, dejando 86 víctimas mortales y más de 400 heridos.  

Frankreich Nizza | Messerattacke | Präsident Emmanuel Macron
Macron durante su visita a Niza tras el ataque a la iglesia de Notre Dame. Imagen: Gaillard Eric/abaca/picture alliance

"Hay que actuar contra estos islamofascistas", opina Estrosi y alude a la ira y el duelo de los habitantes de Niza. No solo esta ciudad, sino toda Francia está amenazada. Para Estrosi, la situación actual es especialmente peligrosa, porque el país se encuentra frágil y crispado tras la entrada en vigor el pasado viernes de la segunda cuarentena por coronavirus. El alcalde ha ordenado cerrar provisionalmente iglesias, mezquitas y guarderías.

Sensación amenazante por todas partes

Desde 2015 el terrorismo islamista ha provocado 271 víctimas mortales, entre ellos niños, sacerdotes y policías en Francia. El ataque en Niza es el tercero mortal en pocas semanas: a finales de septiembre, un hombre hirió gravemente a dos transeúntes ante la antigua sede de la revista satírica Charlie Hebdo. A mitad de octubre, la decapitación del profesor Samuel Paty conmocionó a los franceses. El agresor lo escogió como víctima tras una campaña de odio en internet. Su asesinato supone para muchos franceses un atentado contra los valores de la República y el principio de separación entre Iglesia y Estado.

El ataque en la catedral de Niza tiene un simbolismo similar y hará que se redoblen los llamados a un mayor control de presuntos islamistas. Hace algunos días, Macron llamó en un discurso a abordar de forma más intensa el fenómeno del islamismo violento. El presidente francés escogió cuidadosamente sus palabras, evitando fórmulas agresivas, e integró un trasfondo histórico y político en su discurso. Con el reciente atentado en Niza, aumenta la presión sobre Macron, sobre todo del ala política de derechas, que reclama un proceder más duro. El diputado conservador Eric Ciotti, representante en la Asamblea Nacional de Francia de la región de los Alpes Marítimos, ya habla de una "amenaza descomunal". Para Ciotti, Francia está en "guerra" con los islamistas y necesita cambios en las leyes que permitan actuar contra presuntos atacantes. Según él, hasta ahora las leyes los protegen.

(ms/ers)