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Boeing 737 MAX 8, nave de mal agüero

Andreas Spaeth
11 de marzo de 2019

La segunda caída de un Boeing último modelo en cinco meses atiza dudas sobre su seguridad. Una sombra se tiende sobre los aviones 737, hasta ahora percibidos como la columna vertebral de varias flotas internacionales.

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Boeing 737 MAX 9
Imagen: picture-alliance/AP Photo/T. Warren

Las acciones de The Boeing Company, la empresa multinacional estadounidense dedicada a la fabricación de aeroplanos, helicópteros, satélites y misiles, se desvaloraron en un 10,25 por ciento –quedando en 379,25 dólares por unidad– en las transacciones electrónicas previas a la apertura de la Bolsa de Nueva York este lunes (11.3.2019). El catalizador de ese desplome fue la inmovilización de sus aviones último modelo en China e Indonesia: la segunda caída de un Boeing 737 MAX 8 en cinco meses ha atizado dudas sobre su seguridad.

El primer accidente de un 737 MAX 8, en el que murieron los 189 pasajeros del vuelo 610 de la aerolínea indonesia de bajo coste Lion Air, ocurrió el 29 de octubre de 2018. El segundo, donde perdieron la vida los 157 ocupantes del vuelo 302 de Ethiopian Airlines, sucedió este domingo (10.3.2019). Analistas sospechan que, cediendo a las demandas de sus clientes y bajo la presión de su competencia con la empresa aeronáutica europea Airbus, Boeing entró en una carrera de innovación que no podía ganar sin asumir riesgos.

Indonesische Luftlinie Lion Air, Boeing 737
Un 737 MAX 8 de Lion Air se estrelló en octubre de 2018.Imagen: picture-alliance/E. Thompson

La apuesta de Boeing

En el curso del último medio siglo se han vendido casi 10.500 ejemplares del clásico de Boeing, el 737. Por eso se le considera la columna vertebral de tantas flotas internacionales y la aeronave de uso más frecuente en la era de los jets. Aunque cada cierto tiempo salían al mercado nuevas versiones de ese modelo, la evolución pareció llegar a su fin hacia 2008. A principios de esta década, las aerolíneas comenzaron a encargar aviones más modernos y económicos para vuelos de distancia corta y media.

Tanto Airbus como Boeing se rehusaron a diseñar modelos completamente nuevos alegando que el grado de eficiencia ganado no justificaría la inversión. Además, ambas compañías tenían su capital comprometido con miras a desarrollar sus nuevos jets para recorridos largos: el A350 y el 787. Al final, Airbus tomó la delantera en materia de ventas satisfaciendo las exigencias del mercado con una adaptación mínima –nuevos propulsores–de su A320. Boeing también optó por reconfigurar su modelo 737 para convertirlo en un 737 MAX 8.

El nuevo A320neo de Airbus permitió instalar turbinas más grandes, sin que la anatomía del A320 tradicional fuera alterada demasiado. En cambio, para usar propulsores más voluminosos en el 737 MAX 8, Boeing se vio obligado a alargar el tren delantero de su 737 unos veinte centímetros; además, fue imposible colgar los nuevos propulsores del 737 MAX 8 de los mismos puntos donde colgaban los motores en el 737. Estos ajustes alteraron las cualidades aerodinámicas del avión de Boeing.

Ethiopian Airlines Boeing 737
Los 157 ocupantes del vuelo 302 de Ethiopian Airlines murieron este domingo (10.3.2019) al caer el avión.Imagen: Imago/Aviation-Stock

Mañas y falta de comunicación

Y es aquí donde comienzan los problemas: debido a la nueva ubicación de las turbinas, el 737 MAX 8 tiende a levantar la nariz. En el peor de los casos, esto puede dar pie al fenómeno de entrada en pérdida y hacer que la aeronave pierda estabilidad y caiga. Para compensar esa tendencia, Boeing dotó al 737 MAX 8 con un mecanismo –el Sistema para el Aumento de las Características de Maniobra (MCAS)– que reconoce una situación de vuelo crítica y hunde la nariz del avión automáticamente para evitar la entrada en pérdida.

Sin embargo, cuando el 737 MAX 8 fue lanzado al mercado, Boeing no informó cabalmente a los pilotos cómo funcionaba el MCAS ni incluyó esa novedad en sus entrenamientos. Debido a esa omisión, los pilotos del vuelo siniestrado de Lion Air tuvieron dificultades para controlar el avión: recurrieron al control manual para poder ganar altura porque el MCAS, desconocido para ellos, hacía que la nave hundiera su nariz. Varias federaciones de pilotos criticaron severamente a Boeing por su mala gestión comunicacional. Las investigaciones continúan.

Hasta el momento, nada indica que la caída del vuelo 302 de Ethiopian Airlines (10.3.2019) haya sido ocasionada por el forcejeo de sus pilotos con el MCAS. Las pesquisas para determinar la causa del siniestro apenas comienzan. Mientras tanto, Boeing se refugia en el bajo perfil: la presentación de su nuevo jet de larga distancia, el 777X, pautada para este miércoles (13.3.2019), ha sido cancelada. Actualmente vuelan unos 350 aviones del tipo 737 MAX 8 alrededor del mundo. La compañía que más naves de ese modelo compró en el continente americano es la estadounidense Southwest Airlines. En Europa, las aerolíneas Norwegian, TUI y Turkish Airlines son las que más unidades 737 MAX 8 tienen en sus flotas.

(erc/jov)

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