"Cuando me mencionan Prosur, yo lo que escucho es no-Unasur"

La salida de Ecuador añade otra losa a la condena de Unasur a la irrelevancia. La pregunta es si la promesa de Prosur tiene opciones de tener éxito donde su predecesor fracasó.

Siete disparos al corazón de Unasur. El sueño regionalista de Luiz Inácio Lula da Silva, su querida creación animada, sobrevive malherido, un fantasma de otra época latinoamericana. Mira a su alrededor y no reconoce su continente. Mientras tanto, otros pujan por ocupar rápidamente su lugar. En geopolítica no hay luto que valga.

Política | 14.03.2019

La salida de Quito de la organización cuya sede ha albergado, anunciada el jueves (13.03.2019) es solo el último de toda una serie de portazos que ha recibido recientemente la utopía de integración que puso en marcha el entonces presidente de Brasil en el año 2008. De sus antes doce miembros, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y ahora Ecuador han suspendido en el último su participación en el organismo.

Unasur, que nació vinculada a la ola de gobiernos que protagonizó la llamada década progresista latinoamericana, ya estaba sumida en un agónico proceso de decaimiento, especialmente tras la marcha colombiana.

"Forma parte de un proceso de corrosión de esta institución”, dice a DW Andrei Serbin, director del think tank latinoamericano CRIES, con sede en Buenos Aires. "Su deslegitimación viene en parte de su incapacidad para lidiar con situaciones coyunturales a nivel regional”, explica el argentino. Pero no es el único viento que ha empujado al barco regional en esta deriva. "Otra parte de esa deslegitimación tiene que ver con el rol protagónico que tuvo en años pasados, muy vinculado a una agenda muy ideológica en la región”.

Que los engranajes de Unasur no funcionaban era evidente hace tiempo, especialmente a raíz del cambio de ciclo político en el continente latinoamericano y el consecuente auge conservador. Pero la imposibilidad de escoger a un secretario general –puesto que lleva vacante desde 2017– ya fue "la gota que colmó el vaso”, según Serbin.

Y, si la vacante al frente de la organización hizo derramarse el agua, la crisis en Venezuela ha abierto las grietas que hacen imposible contener el torrente. Unasur se había convertido en "cómplice de la dictadura venezolana”, argumentó Bogotá al anunciar su adiós. Este viernes (14.03.2019), el ministro de Exteriores de Venezuela celebraba con cuchillos la decisión ecuatoriana: "No podemos tener traidores en las filas”. El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y autoproclamado presidente encargado del país, Juan Guaidó, no perdió la oportunidad de pronunciarse igualmente y dio las gracias a Lenín Moreno "por acabar con el encubrimiento dictatorial que representaba Unasur”.

"Unasur presentaba serias carencias y Venezuela lo que hizo fue exponer esas carencias con mucha más claridad”, subraya el experto argentino. A su juicio, los diálogos promovidos por el organismo regional "fueron vistos muy parcializados, en beneficio del gobierno de Nicolás Maduro”. Se hizo evidente no solo su incapacidad para promover soluciones efectivas en Venezuela, "sino también su falta de voluntad para ello”. Lo cual tampoco sorprende a nadie, estando aún fresco el recuerdo del entusiasmo con el que el fallecido Hugo Chávez abrazó el proyecto.

La promesa de Prosur

La organización queda así, tras la retirada de Ecuador, condenada como mínimo a la irrelevancia, incapaz de lograr sus objetivos de integración regional con solo Uruguay, Guayana, Bolivia, Surinam y Venezuela en su alineación. "Y si Unasur no está cumpliendo con su rol, simplemente hay que buscar otra alternativa”, dijo el ministro ecuatoriano de Exteriores inmediatamente después del anuncio. Una alternativa que podría llamarse "Prosur”.

De hecho, está previsto que Moreno se reúna el próximo 21 de marzo con el presidente chileno, Sebastián Piñera, quien puso sobre la mesa la creación de Prosur como un foro sudamericano sin la participación de Venezuela. Quito confirma que el tema está en la agenda. Pero la realidad es que esa idea sigue siendo un libro en blanco.

"Por lo que se sabe a día de hoy, Prosur es la idea de un grupo más informal, más práctico”, señala a DW Francisco López-Bermúdez, profesor de relaciones internacionales de la Universidad San Francisco de Quito. Un "foro informal” que no necesariamente asumirá el objetivo de la integración que abanderaron los adalides del socialismo del siglo XXI, sino que podría optar por trabajar en direcciones menos ideológicas y más pragmáticas en materia de cooperación.

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"Si eso va a dar para más, todavía no sabemos”, reconoce López-Bermúdez. "En el ámbito de Prosur soy más bien cauto”.

Sobre esta falta de claridad también incide el argentino Serbin, quien apunta a las diferencias dentro del mismo bloque conservador como un posible obstáculo, pero también al pragmatismo como un puente que permita la transversalidad: "me cuesta creer que cuestiones de integración económica y productiva estén fura de la agenda de países como Uruguay, miembro aún de Unasur”.

El conato de integración de Lula nació como un espacio de contestación frente a la influencia de Estados Unidos en Sudamérica. A falta de más claridad, este carácter contestatario, aventura Serbin, es la misma carta que están jugando los principales valedores de la promesa que hoy por hoy es Prosur. "No quiero desacreditar la propuesta”, aclara. "Pero, por ahora, cuando me mencionan Prosur, yo lo que escucho es no-Unasur”.

(elm)

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La trayectoria política de Lula

Lula y las huelgas del ABC

En 1975, Lula fue elegido presidente del Sindicato Metalúrgico de São Bernardo do Campo y Diadema y ganó proyección nacional al liderar una serie de huelgas a finales de la década. En 1980, fue arrestado y procesado por la Ley de Seguridad Nacional tras comandar una paralización que duró 41 días. Lula pasó 31 días en la cárcel del Dops (Departamento Estadual de Orden Político y Social).

La trayectoria política de Lula

Fundación del PT

El 10 de febrero de 1980, poco antes de ser arrestado, Lula ayudó a fundar el Partido de los Trabajadores (PT) con el apoyo de intelectuales y sindicalistas. En mayo de ese año, al salir de la cárcel, fue elegido como primer presidente del partido. El pernambucano, entonces, se dedicó a la política: en 1982, concurrió al gobierno de São Paulo y, en 1986, fue elegido diputado constituyente.

La trayectoria política de Lula

Campaña de 1989

El PT lanzó la candidatura de Lula en las primeras elecciones presidenciales directas tras el fin del régimen militar. Con una imagen de obrero y un discurso de izquierda, Lula provocó temor en varios sectores de la economía, que se alinearon a favor del candidato Fernando Collor. El 'petista' fue derrotado en la segunda vuelta. Hubo acusaciones de manipulación de la prensa en favor de Collor.

La trayectoria política de Lula

Campaña de 1994

Con las primeras denuncias de irregularidades en el gobierno de Collor, Lula lanzó en 1991 el movimiento "Fuera Collor" en apoyo al 'impeachment'. En 1994, concurrió nuevamente a la presidencia, con Aloizio Mercadante como segundo, pero fueron derrotados en la primera vuelta por Fernando Henrique Cardoso (PSDB). El PT, por otro lado, conseguía sus primeros gobernadores.

La trayectoria política de Lula

Campaña de 1998

En 1998, Lula sufrió una de sus peores derrotas electorales. Entonces tuvo como candidato a vicepresidente al exgobernador Leonel Brizola (PDT), uno de sus rivales en la elección de 1989 y con quien disputaba la hegemonía de la izquierda. La fórmula no funcionó. Lula obtuvo sólo el 31% de los votos y no llegó a la segunda vuelta: el presidente Fernando Henrique Cardoso fue reelegido con el 53%.

La trayectoria política de Lula

La toma de posesión de Lula

El eterno candidato del PT finalmente asumió la presidencia en enero de 2003, tras ocho años de gobierno del PSDB. Lula fue elegido con el 61% de los votos válidos en la segunda vuelta. La victoria llegó tras una intensa campaña, que vendió una imagen más moderada, simbolizada en el lema "Lulinha paz y amor", con el objetivo de calmar los mercados y ampliar el espectro electoral del partido.

La trayectoria política de Lula

Economía al alza

Tras las turbulencias finales de la era Cardoso, la economía brasileña volvió a crecer con Lula, sobre todo por el boom de las materias primas. Fue una época de grandes inversiones en obras de infraestructura. Y del descubrimiento del yacimiento del Presal. El crecimiento medio del PIB en el segundo mandato alcanzó el 4,6% anual. Esto catapultó la popularidad de Lula, que llegó al 87% en 2010.

La trayectoria política de Lula

Caída de la desigualdad

Los programas sociales lanzados por Lula, como Mi Casa, Mi Vida y ProUni, también contribuyeron a la popularidad del presidente. La Bolsa Familia, creada en 2004 a partir de la unificación de otros programas de transferencias de renta, se convertiría en su motor principal. Casi 28 millones de brasileños salieron de la pobreza en los ocho años del gobierno de Lula, según un balance de 2010.

La trayectoria política de Lula

El escándalo del mensajero

En 2005, el gobierno Lula fue alcanzado de lleno por el escándalo de compra de votos de diputados, el 'mensalão'. A pesar del desgaste, Lula sobrevivió a la crisis. Otros, como el ministro José Dirceu, una de las figuras fuertes de su gobierno, sucumbieron. Lula afirmó inicialmente que sus asesores lo habían "apuñalado", pero luego dijo que el caso era una invención de la oposición y la prensa.

La trayectoria política de Lula

La elección de Dilma

Tras ser reelegido en 2007 con más del 60% de los votos, Lula comenzó a preparar el terreno para su sucesión. Para ello eligió a su entonces ministra jefe de la Casa Civil, Dilma Rousseff, una tecnócrata sin experiencia electoral. En los tres años siguientes, Lula promovió la imagen de Dilma junto a los brasileños. La estrategia funcionó y salió elegida en 2010.

La trayectoria política de Lula

Lucha contra el cáncer

En octubre de 2011, a Lula le fue diagnosticado un cáncer de laringe. Se sometió a un agresivo tratamiento. Por primera vez desde 1979 se le vio sin barba. Los exámenes apuntaron a la remisión completa del tumor unos cinco meses después y Lula volvió a involucrarse en las campañas del PT. Una de las grandes victorias electorales de 2012 fue la de Fernando Haddad en el Ayuntamiento de São Paulo.

La trayectoria política de Lula

Lula y el caso 'Lava Jato'

En marzo de 2016, Lula se vio involucrado en la 'Operación Lava Jato', que investiga el escándalo de corrupción en Petrobras. El expresidente fue llamado a declarar sobre un sitio en Atibaia, un triplex en el Guarujá y sus relaciones con contratistas investigados por corrupción. El mismo día, la Policía Federal hizo registros en residencias del petista y de su familia, además del Instituto Lula.

La trayectoria política de Lula

Demandado en varios procesos

En los meses siguientes, Lula fue denunciado de delitos como corrupción pasiva, lavado de dinero, obstrucción de la justicia y tráfico de influencias, viéndose acusado en cinco procesos diferentes, incluido el de 'Lava Jato'. Él siempre desmintió las acusaciones, negó cualquier delito y dijo ser víctima de una persecución política. También niega ser propietario de los inmuebles investigados.

La trayectoria política de Lula

Declaración ante Moro

En mayo de 2017, Lula declaró por primera vez como acusado ante el juez Sergio Moro. En un testimonio prestado en Curitiba, volvió a negar las acusaciones y alegó estar siendo perseguido políticamente. Y exigió la presentación de pruebas de que sea dueño de los inmuebles en Guarujá y Atibaia. El interrogatorio fue el último paso antes de la sentencia dentro de la Operación 'Lava Jato'.

La trayectoria política de Lula

Lula, condenado

Lula fue condenado por primera vez el 12 de julio de 2017. La sentencia del juez Sergio Moro impone 9 años y 6 meses de prisión por los delitos de lavado de dinero y corrupción pasiva. El petista se habría beneficiado de una oferta pagada por la empresa OAS en la compra y reforma de un triplex en el Guarujá. Es la primera vez que un expresidente es condenado por corrupción en Brasil.

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