Disenso político sobre ayudas directas a agricultores alemanes por la sequía

La sequía y el calor intenso tienen dramáticas consecuencias para los agricultores en Alemania, pero los políticos se resisten a intervenir con ayudas estatales directas.

Joachim Rukwied, presidente de la Asociación de Agricultores en Alemania, sabe de lo que habla. Tiene su propia granja en Baden-Wurtemberg, y se refiere a una "pérdida de proporciones nacionales". Hay amplias regiones de Alemania donde hace semanas que no llueve. Las temperaturas se mantienen alcanzando máximos históricos. Las personas y los animales se sienten sofocados. En Brandeburgo, por ejemplo, en esta época del año, las plantas de maíz tendrían que haber alcanzado una altura aproximada de dos metros y medio, pero apenas llegan a los 30 centímetros.

Las consecuencias concretas: la Asociación de Agricultores espera que este año se coseche un 20 por ciento menos de cereales. La colza podría menguar incluso en un 30 por ciento. Una "pérdida de proporciones nacionales" no es, en este contexto, solo una descripción particularmente dramática de la situación. Después de todo, en Alemania, los Estados federados tienen la responsabilidad de ayudar a los agricultores en situaciones de emergencia. Sin embargo, solo cuando el gobierno central declara el estado de emergencia para todo el país, pueden fluir fondos desde Berlín.

Joachim Rukwied, presidente de la Asociación de Agricultores, habla de "pérdida de proporciones nacionales".

Agricultores exigen mil millones de euros

Especialmente afectados se hallan el norte y este del país, donde se esperaban temperaturas de hasta 36 grados este 31 de julio. Para sus agricultores, Rukwied exige reacciones políticas concretas y, sobre todo, inmediatas. Las granjas, que sufren particularmente por la sequía, deberían recibir ayuda directa. Rukwied sugiere una cifra que ronda los mil millones de euros. Pero que la política alemana lo escuche y, sobre todo, que lo haga rápidamente, está por verse.

La ministra de Agricultura, la democristiana Julia Klöckner, hija de un vinicultor, se ha mostrado "muy preocupada por los efectos de la sequía", pero ha anunciado, al mismo tiempo, su intención de esperar hasta el balance final de la cosecha, a fines de agosto: "Sobre esta base podremos tomar una decisión en relación con posibles ayudas, más allá de las existentes, que eventualmente podrían ser ofrecidas en conjunto entre el Gobierno central y los Estados federados". Algo nada parecido a la rápida declaración de emergencia nacional que exige la Asociación de Agricultores, para que el dinero pueda fluir de inmediato.

Mientras, especialistas del Ministerio Federal y los Estados federados se reúnen en Berlín para analizar la situación. Aunque no se esperan soluciones de esta cita, se la ha nombrado grandilocuentemente como una "cumbre de la sequía". La crítica del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) no se hizo esperar: "Esta cumbre puede hacer tan poco contra la sequía como un vaso de agua contra un gran incendio. ¡En lugar de una cumbre sobre la sequía, Alemania necesita un programa de emergencia para combatir las causas del calentamiento global! ", reclamó Michael Schäfer, experto ambientalista de la organización.

Así se ve la orilla del Rin en Düsseldorf.

Gobierno y oposición en desacuerdo

Con o sin cumbre, el Gobierno no se ha puesto de acuerdo sobre la posible asistencia estatal. Los socialdemócratas del SPD, socios de coalición de los democristianos de la CDU, rechazan simplemente la ayuda económica de emergencia. Rainer Spiering, portavoz de los socialdemócratas para la Política Agraria en el parlamento alemán, considera que el Estado debería ayudar, como regla, a las pequeñas y medianas empresas que lo necesiten. "La agricultura moderna, en nuestro país, se percibe a sí misma como empresa", sostiene, y deja una conclusión en el aire: a esa agricultura le toca asumir por sí misma el riesgo de una mala cosecha.

Now live
01:44 minutos
DW noticias | 31.07.2018

La sequía arruina las cosechas alemanas

Anton Hofreiter, líder del grupo parlamentario de Los Verdes, que en principio rechaza la agricultura intensiva moderna, llama a ver la sequía como una oportunidad para un cambio de rumbo: "¡La agricultura industrial no puede continuar como hasta ahora!" Hofreiter quiere proteger especialmente a las granjas ecológicas.

Los liberales del FDP, por su parte, se muestran más dispuestos a escuchar a los agricultores: quieren que los afectados puedan deducir fiscalmente sus propias reservas de emergencia y fortalecer así la propia prevención, una vieja demanda de las organizaciones de agricultores.

A favor de la asistencia estatal de emergencia están, generalmente, los políticos de los estados más afectados. Till Backhaus, antiguo Ministro de Agricultura socialdemócrata en Mecklenburgo-Pomerania Occidental, por ejemplo, contradice la línea de su propio partido en el Parlamento y considera que el Gobierno Federal debería implicarse financieramente en las consecuencias de lo que ya es la tercera mala cosecha sucesiva en el país. En este pésimo contexto, la buena noticia para los agricultores es que los precios que ellos mismos pueden exigir por lo que queda de sus cosechas están subiendo. Se estima que el trigo se encarecerá entre un diez y un 15 por ciento. Los vinicultores, por su parte, ya esperan por el mosto más temprano de todos los tiempos.

Deutsche Welle es la emisora internacional de Alemania y produce periodismo independiente en 30 idiomas. Síganos en Facebook | Twitter | YouTube | 

Alemania alza la voz contra la agricultura industrial

Por una política agraria justa

Desde 2011, miles de personas en Alemania salen a las calles en enero para manifestarse a favor de una agricultura sostenible y ecológica. Una amplia alianza de más de 50 diferentes organizaciones convoca las protestas anuales.

Alemania alza la voz contra la agricultura industrial

Manifestaciones creativas

Con música, carteles y muchas otras formas creativas de protesta, los participantes exigieron un cambio en la política de medio ambiente y alimentación. En su recorrido por el barrio gubernamental de Berlín también demandaron soluciones a los problemas más graves en la agricultura.

Alemania alza la voz contra la agricultura industrial

La comida se ha vuelto política

La marcha se centró en las consecuencias negativas de la agricultura industrial y la cría intensiva de animales. Los manifestantes abogaron por una política alimentaria basada en productos regionales y sustentables.

Alemania alza la voz contra la agricultura industrial

Con tambores contra la energía nuclear

Sin embargo, la protesta no solo giró en torno a la alimentación. Activistas de medio ambiente de la organización Greenpeace criticaron la política energética alemana y rechazaron el almacenamiento de residuos nucleares.

Alemania alza la voz contra la agricultura industrial

Muerte masiva de abejas

En el evento final de la marcha, frente a la Puerta de Brandeburgo, se pudo ver la creatividad de los manifestantes. Una abeja gigante voló sobre las personas para llamar la atención sobre la muerte masiva de estos insectos a nivel mundial, provocada por el uso de pesticidas y los monocultivos.

Alemania alza la voz contra la agricultura industrial

La maldición de la agroindustria

Muchos de los participantes lucieron originales disfraces. Esta manifestante se vistió de hada verde para acabar con la "maldición de la agroindustria". En su opinión, los 50 mil millones de euros en subvenciones agrarias anuales de la Unión Europea no están vinculados a estándares ecológicos y de protección de animales suficientes.

Alemania alza la voz contra la agricultura industrial

En contra del glifosato

Las críticas de muchos participantes se centraron en el ministro de Agricultura de Alemania, Christian Schmidt, y su polémico “sí” al uso del glifosato en la Unión Europea. Este herbicida es eficaz, relativamente barato y se usa en todo el mundo para mejorar la cosecha. Sin embargo, también se sospecha que el glifosato causa cáncer.

Alemania alza la voz contra la agricultura industrial

Gran cierre de manifestación

Según los organizadores, unas 30.000 personas participaron este domingo (21.01.2018) en la marcha. En el evento final tomaron la palabra activistas del medio ambiente de toda Europa. Para los convocantes, no solo es importante alzar la voz en pro de una agricultura sostenible y regional. También luchan por los derechos de los agricultores a nivel mundial.

Síganos