1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW

Europa se defiende

25 de marzo de 2004

Con una declaración de solidaridad contra el terrorismo, los gobernantes de la Unión Europea cierran filas para enfrentar la amenaza, adelantando un punto previsto en el borrador de la Constitución europea.

https://p.dw.com/p/4pcl
Chirac y Schröder, en la cumbre de Bruselas.Imagen: AP

Con el impacto de los atentados de Madrid fresco en la memoria y las imágenes de la ceremonia en homenaje a las víctimas aún en las retinas, los gobernantes de la Unión Europea iniciaron su reunión dispuestos a unir fuerzas. Se trata de estrechar la cooperación de los servicios de seguridad e inteligencia, como lo planteó el canciller alemán, Gerhard Schröder, antes de partir rumbo a Bruselas. Pero hay más que eso. La cumbre emitió también una clara señal política, adelantando la entrada en vigencia de uno de los puntos contemplados en el borrador para la futura Carta Fundamental de la UE: la cláusula de solidaridad.

También apoyo militar

En caso de un ataque terrorista, cualquier miembro de la Unión Europea podrá contar con el respaldo efectivo de sus socios, incluyendo el apoyo militar. Eso es lo que contempla dicha cláusula, que el europarlamentario Elmar Brok calificó de "un signo de solidaridad democrática". En concreto, se prevé utilizar todos los recursos para reducir la amenaza terrorista y proteger las instituciones democráticas y a la población civil.

Además se aprobó la designación de un coordinador de la lucha contra el terrorismo y la puesta en práctica de acuerdos previos. Eso resulta clave porque, como dijo el primer ministro sueco, Goran Person, "no necesitamos más declaraciones. Es hora de materializarlas". En términos políticos, la idea de adelantar la vigencia de la "cláusula de solidaridad" parece lo más destacado, no sólo por sus efectos prácticos, sino porque denota confianza en el proyecto constitucional.

La última cumbre de Aznar

Los signos se han vuelto más favorables para que la Carta Fundamental se haga realidad, desde el vuelco político que se produjo en España con los comicios legislativos del 14 de marzo. Cierto es que no se esperan milagros de esta cumbre, en la que Madrid todavía está representado por el gobernante saliente, José María Aznar. Sin embargo, es un hecho que su sucesor no bloqueará un acuerdo. Polonia, por su parte, manifestó por primera vez en forma abierta que no descarta ya el principio de la doble mayoría (de votos y de población), previsto para la toma de decisiones en diversas materias.

Quedan también otros puntos por aclarar, como el del futuro número de integrantes de la Comisión Europea. Pero también en este campo parece perfilarse un arreglo, que podría pasar por aumentar temporalmente el número de comisarios a 25, de manera que cada país integrante de la UE cuente con uno de los suyos en ese gabinete. La voluntad política para el entendimiento está presente, según la opinión de diversos participantes en la cumbre. Y eso es lo que mueve al optimismo, tras los penosos forcejeos políticos de los últimos meses. Europa no tiene mejor opción que unirse, no sólo para enfrentar el terrorismo, sino para adquirir el peso político que desea en el ámbito internacional.