Opinión: el Nobel de la Paz, una decisión correcta

En 2017, el premio Nobel de la Paz es para la Campaña Internacional para la Abolición de Armas Nucleares (ICAN). A juicio de Martin Muno, el jurado en Estocolmo tomó la decisión correcta en el momento correcto.

Este año, el Comité de los Premios Nobel no pudo evitar abordar el tema de las armas nucleares: Corea del Norte realiza pruebas con misiles de largo alcance, capaces de transportar ojivas nucleares hasta el otro lado del mundo, y el presidente estadounidense, Donald Trump, echa más leña al fuego al amenazar a Pyongyang con la destrucción total de Corea del Norte. Además, el acuerdo nuclear con Irán, que costó tanto trabajo negociar, tambalea porque no le gusta al presidente estadounidense, sin que éste pueda justificar su rechazo. La amenaza nuclear es el tema del momento.

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Es por eso que antes del anuncio del ganador del Nobel de la Paz las especulaciones se multiplicaron. Entre los candidatos favoritos que se barajaban estaban los mediadores del acuerdo nuclear iraní, por ejemplo el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Yavad Zarif, y la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini.

Sin embargo, la premiación de estos políticos hubiera tenido un defecto: si bien el acuerdo ayudó a mejorar visiblemente la estabilidad en el mundo, a pesar de que algunos ideólogos insisten en negarlo, Zarif también representa a un régimen en el que la tortura, las detenciones ilegales y las ejecuciones están a la orden del día.

Visión política vs. realismo político

De ahí que la distinción de la Campaña Internacional para la Abolición de Armas Nucleares (ICAN) sea una decisión más consecuente e íntegra, la decisión correcta. El premio honra a una asociación internacional de activistas, que lucha incondicionalmente por el desarme nuclear en el mundo. Y ha sido exitosa: gracias a la presión de los activistas de la ICAN, en julio se adoptó un tratado internacional de prohibición de armas nucleares.

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Martin Muno, editor de DW.

No obstante, un mundo libre de armas atómicas, así como lo soñaba el Premio Nobel de la Paz Barack Obama, está lejos de hacerse realidad. Por un lado, Kim Jong-un y Donald Trump apuestan por el rearme nuclear. Por otro, hay demasiados países que comparten la postura ambivalente del Gobierno alemán, independientemente del hecho de que Alemania no posea armas nucleares. Esa ambivalencia quedó patente en la felicitación de Berlín: "El gobierno alemán apoya la meta de un mundo libre de armas nucleares", dijo una portavoz, que enseguida agregó que el gobierno rechaza el acuerdo de la ONU sobre la prohibición de armas atómicas y defiende el concepto de la disuasión nuclear. Esto es más realismo político que visión política.

La secretaria general de la ICAN, Beatrice Finh, lo formuló de forma mucho más precisa: "¿Es aceptable asesinar a cientos de miles de personas o no? Si no lo es, las armas nucleares deben ser prohibidas", dijo. Los políticos deberían ser juzgados en base a estas palabras – y no solo en base al recuerdo de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki. Solo así se podrán evitar futuras víctimas.

Autor: Martin Muno (VT/ELM)  

Política

2016: Juan Manuel Santos

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, logró lo que sus antecesores no habían conseguido: desarrollar un proceso de paz que culminó finalmente con la desmovilización de las FARC y su integración en la vida política. Recibió el Nobel de la paz "por sus grandes esfuerzos para finalizar la guerra civil de más de 50 años en Colombia".

Política

2014: Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi

Malala Yousafzai, la chica paquistaní que se transformó en todo un símbolo tras haber sido víctima de un ataque de extremistas por defender el derecho de las niñas a la educación en su país, compartió el galardon con Kailash Satyarthi, de India. Ambos recibieron el Nobel de la Paz por su labor en favor de los derechos de niños y jóvenes.

Política

2013: Un mundo sin armas químicas

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2013, por su "extenso trabajo para eliminar" dichas armas. La OPAQ, cuyos inspectores han iniciado ya el desmantelamiento de los arsenales químicos sirios, es la responsable de hacer cumplir la Convención sobre Armas Químicas de 1997.

Política

2012: La Unión Europea

La Unión Europea fue galardonada como ejemplo de la integración de países otrora enfrentados. Se subrayó que la UE contribuyó sustancialmente a afianzar la paz y la democracia en el Viejo Continente. Thorbjörn Jagland, presidente del Comité del Premo Nobel, y Geir Lundestad, director del Instituto Nobel, eran desde hace años partidarios de premiar a la UE.

Política

2010: Liu Xiaobo

El Comité del Premio Nobel distinguió al escritor chino Liu Xiaobo por su “larga lucha pacífica a favor de los derechos fundamentales en China”. El disidente y co-impulsor del manifiesto “Carta 88” ha pagado cara su lucha y cumple desde 2009 una pena de prisión.

Política

2009: Barack Obama

Barak Obama fue premiado más que nada por representar una esperanza. Voces críticas reprocharon que se le haya concedido el Premio Nobel de la Paz prematuramente. Obama ya había hecho público su concepto de un mundo libre de armas nucleares, pero no había llevado nada de eso a la práctica

Política

2007: Al Gore

Al Gore fue la primera figura galardonada con el Nobel de la Paz por su trabajo en pro del medio ambiente, junto con Rajendra Kumar Pachauri, presidete del Consejo Mundial del Clima. En su discurso de agradecimiento, responsabilizó a Estados Unidos y China de no hacer lo necesario para luchar contra el cambio climático.

Política

2003: Shirin Ebadi

La abogada Shirin Ebadi fue la primera mujer musulmana y la primera iraní en ser distinguida con el Nobel por sus “méritos especiales en el trabajo por la paz”. Recibió el premio por su lucha en pro de la democracia y los derechos humanos, y en especial por los derechos de las mujeres y los niños.

Política

2002: Jimmy Carter

El expresidente estadounidense Jimmy Carter (que gobernó de 1977 a 1981) fue galardonado por su trabajo de décadas en pro de los derechos humanos y la superación de conflictos. Entre otros méritos se cuenta su crucial aporte al acuerdo de Camp David entre Israel y Egipto, en 1978.

Política

1994: Arafat, Peres y Rabin

La esperanza de lograr la paz en el Medio Oriente parecía realista tras la firma de los acuerdos de Oslo. Yaser Arafat, jefe de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Shimon Peres y Yitzak Rabin, por ese entonces ministro de RR.EE. y primer minsitro de Israel, recibieron el Nobel de la Paz, en reconocimiento por "un acto político que requirió gran valentía de ambos lados".

Política

1993: De Klerk y Mandela

Como presidente, Frederik de Klerk tuvo un papel importante en la abolición del apartheid en Sudáfrica. Nelson Mandela, líder del antaño proscrito Congreso Nacional Africano, pasó más de 27 años en la cárcel por luchar contra ese sistema. Ambos compartieron el Premio Nobel de la Paz por poner fin al apartheid. Un año después, Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica.

Política

1992: Rigoberta Menchú

Rigoberta Menchú fue la primera mujer indígena en recibir el Nobel de la paz. La defensora de los derechos humanos guatemalteca fue galardonada por "su trabajo en pro de la justicia social y de la reconciliación etno-cultural basado en el respeto de los derechos de las personas indígenas".

Política

1990: Michail Gorbachov

Con su política de la glasnost y la perestroika, Michail Gorbachov hizo posible la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania. En 1990 no pudo viajar sin embargo a recibir el premio personalmente a Oslo, debido a la tensa situación política de su país. Comenzaba el ocaso de la Unión Soviética.

Política

1987: Oscar Arias

El ex Presidente de Costa Rica recibió el premio Nobel de la Paz por haber tenido un papel clave en los procesos de paz en América Central en la década del 70. El acuerdo de Esquipulas, que sirvió de base para la pacificación de la región, fue conocido también como “Plan Arias”.

Política

1983: Lech Walesa

Cuando Lech Walesa ganó el Nobel de la Paz, envió a su mujer, Danuta, y a su hijo, a recibirlo. El líder del sindicato Solidaridad se hallaba en diciembre de 1983 en prisión domiciliaria y siguió la ceremonia por radio de onda corta. En 1990 ganó las elecciones presidenciales en Polonia.

Política

1980: Adolfo Pérez Esquivel

El argentino Adolfo Pérez Esquivel fue galardonado por su defensa de los derechos humanos en América Latina. En particular fue distinguido por su lucha no violenta contra las dictaduras militares que reprimían a los opositores en varios países del continente.

Política

1971: Willy Brandt

Willy Brandt fue el primer alemán que ganó el Premio Nobel de la Paz después de la II Guerra Mundial. Recibió el galardón por su “Ostpolitik”, dirigida a lograr una distención con los países del bloque de Europa oriental.

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