Opinión: La ironía del golpe

La fallida revuelta pone a Turquía ante una nueva prueba de blancura democrática. ¿Se mantendrá la solidaridad de todos los partidos? El avance del Gobierno contra la oposición alimenta serias dudas, opina Seda Serdar.

Fue más una demostración de fuerza que una prueba de solidaridad. La tarde del sábado 16 de julio, apenas unas horas después del fallido intento de golpe de Estado, miles de personas salieron a las calles para apoyar al presidente Erdogan. Como en la noche anterior, cuando enfrentaron a las tropas insurgentes, los partidarios del mandatario ocuparon las plazas, siguiendo las instrucciones del mandatario.

El presidente Erdogan se jacta de ser capaz de movilizar a las masas cuando él quiera. Y ha demostrado que es cierto. ¿Es eso una prueba de unidad? Las divisiones en la sociedad turca se han profundizado en los últimos años y no desaparecerán de la noche a la mañana. Sin embargo, el llamado a la unidad y la capacidad de todos los partidos para actuar en conjunto ante lo sucedido el 15 de julio pueden dar algo de esperanza.

Gülen y Erdogan. Antes aliados, hoy enemigos.

Nueva ola de detenciones

Las próximas jornadas serán decisivas. Tras el intento de golpe no solo fueron detenidos militares, sino también más de 2.700 jueces y fiscales. Todos ellos son acusados de pertenecer al movimiento Gülen, que es calificado como organización terrorista por el gobernante partido Justicia y Desarrollo (AKP). Hace largo tiempo que Erdogan ha cargado contra su exaliado Gülen. La diferencia es que ahora lo puede hacer abiertamente bajo el manto protector de la democracia.

He acá, pues, una dosis de ironía. El mismo Fathullah Gülen que alguna vez ayudó al gobierno del AKP a debilitar las fuerzas seculares del Ejército ahora es acusado de intentar, según Ankara, derrocar al Gobierno de Erdogan.

Aún más irónico es que precisamente este gobierno turco, con sus conocidas deficiencias, quiera presentarse ahora como un defensor de la democracia. La comunidad internacional seguramente no se dejará engañar, pero a nivel interno Erdogan puede sacar provecho de esa estrategia. Y esto es preocupante no solo para los partidarios de Gülen, sino para todos los opositores del AKP que podrían terminar presos en esta ola de detenciones.

La extradición de Gülen

Ahora surgen dos preguntas. Primero, ¿puede Turquía exigir la extradición de Gülen? La reacción de Estados Unidos fue más bien indiferente a la solicitud expresa de Erdogan, pero éste no se rendirá tan fácil y de seguro insistirá. Por otro lado, en Turquía corren fuertes rumores de que Washington estaría detrás del golpe. Con esto, las ya deterioradas relaciones entre ambos socios de la OTAN podrían dañarse aún más.

Segundo: ¿Servirá el golpe fallido a los intereses del presidente Erdogan y a conseguir su objetivo de convertir a Turquía en un país con un sistema presidencial? Aun cuando el primer ministro, Binali Yildirim, dijo poco antes de la intentona golpista que no habría elecciones parlamentarias anticipadas, esto podría cambiar. Para una ciudadanía cansada de llamados a las urnas y una oposición debilitada, ese sería un escenario de pesadilla.

Turquía ha vivido en los últimos años momentos muy difíciles. El intento de golpe es uno más en la lista. Y aunque ha fallado, su sombra oscurecerá por largo tiempo al país.


Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

Derramamiento de sangre en el Bósforo

Derramamiento de sangre de los habitantes de Estambul en las cercanías del puente del Bósforo. Después que la noche del sábado los militares lo cerraran, se produjo un choque entre civiles y soldados. Durante el combate producido por el intento de golpe de Estado murieron más de 290 personas en todo el país, según declaraciones del Gobierno.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

Apisonadora de la destrucción

Sorpresivamente salen tanques a las calles durante la noche en varias ciudades. Los militares turcos anuncian la toma del poder. Los blindados aplastan autos en las calles de Estambul y Ankara y convierten al país en un escenario bélico.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

Luz fuera del Parlamento

Luego del bombardeo al Parlamento en Ankara, el edificio quedó reducido a escombros y cenizas. Aviones de combate realizaron un vuelo rasante sobre la capital y la población entró en pánico.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

¿A quién le pertenece el “Monumento de la República”?

El Ejército no sólo cerró el puente del Bósforo, sino que ocupó la plaza Taksim, en el centro de Estambul. Los soldados se posicionaron delante del “Monumento de la República”.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

Ícono de la resistencia

Los partidarios del presidente Erdogan también protestaron en la plaza. Aquí un soldado apunta su fusil contra un hombre que lo enfrenta. El Ejército abrió fuego sobre la multitud que protestaba en la plaza.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

Calma después de la tormenta

Hasta la última camisa: luego del fallido golpe, los soldados implicados dejaron sus uniformes y armas en el puente del Bósforo y huyeron.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

Golpeados en la huida

La tortilla se volteó: luego de la capitulación de las Fuerzas Armadas, los soldados huyen de la multitud enfurecida en un bus.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

Un baño de multitudes

El presidente Recep Tayyip Erdogan regresó a Estambul el sábado en un vuelo que fue recibido con júbilo por una gigantesca multitud. Erdogan anunció que los golpistas serían duramente castigados.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

¡Se acabó!

Los partidarios del presidente Erdogan se sienten triunfantes y agitan la bandera de Turquía luego que el Ejército se retiró. El golpe de Estado había fracasado.

Turquía: un país en estado de excepción (17.07.2016)

Posando sobre el tanque

Recuerdo grotesco: una madre le toma una foto a su hija mientras posa sobre un tanque. El vehículo blindado se mantuvo en el puente del Bósforo rodeado por la policía.

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