Opinión: reflexiones de cara al día de la reunificación alemana

Este 3 de octubre Alemania celebra el Día de la Reunificación. Una fiesta que en este 2017 es más una misión que un simple recuerdo, dice Ines Pohl.

Desde 1990, Alemania celebra su reunificación con un feriado el 3 de octubre. A pesar de todas las dificultades no resueltas, expectativas no satisfechas, proyectos inacabados, se trata de un día de alegría. Un día en que el mundo siempre mira con admiración a este país, que fue responsable de tanto horror y, sin embargo, tan pacíficamente derribó el Muro que durante tanto tiempo dividió, para convertirse en una democracia confiable y una próspera economía que constituye uno de los pilares del mundo occidental.

Sociedad | 21.06.2017

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Un mundo descarrilado

Pero luego llegó la elección del Bundestag en 2017. Y el partido populista de derecha AfD alcanzó, con casi un 13 por ciento, el tercer lugar. Desde entonces, el grito de guerra con el que los ciudadanos de la República Democrática Alemana (RDA) lucharon por su libertad suena muy diferente. "Somos el pueblo" gritaban en Dresde y otras ciudades en 1989 y así hicieron caer al injusto sistema de la RDA. "Somos el pueblo" significaba que pretendían elegir  democráticamente en qué país vivir. Ya no nos dejaremos oprimir.

Hoy, después de que por primera vez un partido populista derechista fuera elegido para el Bundestag, esta frase suena muy diferente. En este "nosotros somos el pueblo" ya no hay una demanda de carácter democrático.

Para muchos, el mensaje principal de este "somos el pueblo" es, sobre todo, "y ustedes no lo son. No les pertenece". Apunta a los refugiados que han venido a Alemania en los últimos dos años para buscar cobijo y en busca de un futuro. Pero también es una respuesta retrospectiva a un mundo descarrilado, donde nada es como era, ni tampoco lo será de nuevo. 

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Ines Pohl, redactora jefe de DW

Millones de personas 

Millones de personas han partido porque ya no pueden o quieren vivir en su tierra natal a raíz de las guerras, las epidemias, las sequías o las inundaciones que las expulsan. Millones de personas más los seguirán. Ellos simplemente no se dejarán detener. Perseguirán su derecho de tener una vida mejor. Lo exigirán e incluso lucharán por ello. Estas personas no necesariamente quieren venir a Europa. Sus desplazamientos tendrán un impacto notable en todo el mundo.

Por eso, este excluyente "Somos el pueblo" es también un eslogan, que en su impotencia está dirigido no sólo a los políticos, sino también al 87 por ciento de los votantes alemanes que no han votado por AfD. No existe -a diferencia de 1989- ninguna mayoría que se está congregando detrás de esta noción de "pueblo".

El éxito individual y la felicidad privada no sirve a modo de respuesta a este resultado de la elección. Las complicadas negociaciones de la coalición también son prueba de que la pregunta es en qué país queremos vivir.

La unidad no es un obviedad

El poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe le hizo decir a su Fausto: "Lo que has heredado de tus antepasados debes conquistarlo de nuevo para poseerlo". Una frase que parece estar escrita para este día de Unidad Alemana. Porque esta unidad no es nada que esté simplemente allí. No es algo ya conquistado por otros que han luchado, y que ahora es obvio.

El éxito de la AfD en los estados de Alemania Occidental de Baviera y Baden-Württemberg demuestra finalmente que la simple división en zonas problemáticas de Alemania Oriental y Occidental se ha vuelto demasiado simplista para este mundo. Ahora se trata de luchar por una Alemania que es miembro de la Unión Europea, que está firmemente basada en la Constitución y que por su riqueza y su influencia asume la responsabilidad de ayudar allí donde las personas están en peores condiciones.

Alemania celebra el Día de la Reunificación. Una fiesta que en este 2017 es más una misión que un recuerdo.

Temas

10 años después

El ex guardia fronterizo de la antigua Alemania del Este, Wolfgang Kolditz, sella postales con el sello original de 1989, durante la celebración del décimo aniversario de la caída del muro en el Punto de control Charlie (Check Point Charlie).

Homenaje a las víctimas

En el décimo aniversario de la caída del muro, los berlineses pusieron velas en el puente de Bornholmer, donde cayó el primer trozo de esa barrera. La policía abrió a las 11:30 de la mañana el punto de control Bornholmer, después de que miles de personas se manifestaron contra el muro.

La danza de la unidad

Los berlineses cantan y bailan sobre el muro para celebrar la apertura de la barrera que dividía el país. El día posterior a la caída, miles de personas del Berlín oriental cruzaron la frontera después de que las autoridades permitieron el paso a través de los puntos de control.

Vigilando la construcción

Un soldado del ejército germano oriental vigila a un obrero, mientras éste trabaja en el muro de Berlín en la Bernauer Strasse. El 13 de agosto de 1961 a medianoche, las fuerzas el ejército popular iniciaron los trabajos para partir Alemania en dos.

La esperanza en un globo

Este globo aerostático aterrizó el 17.9.1979 al otro lado de la frontera. Dos familias de la RDA habían emprendido la noche anterior la fuga. Cuatro adultos, con cuatro hijos, despegaron desde Pössneck (Turingia) y aterrizaron en Naila (Bavaria). Ellos mismos habían construído en secreto el globo, con el que alcanzaron una altitud de 2.500 metros y lograron la libertad.

El túnel hacia la libertad

Un estudiante de Berlín oriental ayuda en la construcción de un túnel por debajo del muro. El estudiante pertenecía a un grupo formado por el actor Wolfgang Fuchs, que se dedicaba a ayudar a los vecinos del este en sus fugas. La construcción del tunel -de 80 cm de alto y 145 metros de largo- tardó 10 meses. Entre el 3 y el 4 de octubre de 1964 escaparon 57 personas, hasta que los servicios de seguridad descubrieron el túnel. La fuga es considerada como una de las más espectaculares en la historia del muro.

El soldado fugitivo

Un soldado desertor de Alemania del Este salta sobre la barrera de alambre de púas para cruzar al otro lado. El soldado Konrad Schuman se fugó para reunirse con su familia que ya había huido antes a Berlín occidental.

El sueño de muchos

En la foto, un artista desconocido pintó la consigna "Berlín se librará del muro" (Berlin wird mauerfrei) en la zona de Potsdamer Platz, un deseo que la gente tenía desde hacía muchos años, no sólo en Alemania sino en todo el mundo.

Una ciudad dividida

Mapa de la ciudad de Berlín, dividida por la frontera "roja". Los puntos marcados eran los puntos de control de fronteras, única posibilidad "legal" de traspasar la barrera.

La última celebración

La tribuna de Honor durante el desfile militar del 7 de octubre de 1989, en el paseo Karl Marx de Berlín oriental. En la tribuna, Michail Gortbaschov con Erich Honecker y otras personalidades de la órbita comunista, presencian los actos de conmemoración del 40° aniversario de la creación de la RDA. Pocos imaginaban lo que ocurriría el próximo mes.

El último comunista

El jefe del Partido Comunista y del gobierno de la República Democrática Alemana, Erich Honecker, celebra el 40° aniversario de la fundación de la RDA, el 8 de octubre de 1989. Diez días después, Erich Honecker se ve obligado a dimitir. El 9 de noviembre cae, a golpe de martillo, el muro de Berlín.

La desesperación en la huida.

Una mujer de avanzada edad trata de saltar por una ventana para llegar a una calle que pertenecía a Berlín occidental. Mientras varias personas intentan hacerla entrar de nuevo en la casa, otra persona le ayuda desde la ventana de abajo. La mujer saltó, después de haber tirado su bolso y su perro en la manta preparada por los bomberos para su aterrizaje.

El arquitecto de la vergüenza

El 13 de agosto de 1961, Walter Ulbricht, entonces dirigente de la RDA, dio la orden de levantar una alambrada de púas, que después se convirtió en un muro de casi cuatro metros de altura. La Alemania comunista, bajo presiones del Pacto de Varsovia, pretendía terminar con el éxodo de los alemanes del este hacia Occidente. A la mañana siguiente, los berlineses amanecieron con una ciudad dividida por alambre de púas y torres de vigilancia.

Símbolos del pasado

El muro de Berlín bordeaba la Puerta de Brandeburgo, uno de los símbolos de la ciudad, que había quedado bajo la hegemonía de la RDA. El monumento fue el posterior escenario de la reunificación.

Tanques cara a cara

Momentos de tensión en el Check Point Charlie, en octubre de 1961. Los tanques se enfrentan cara a cara a ambos lados de la frontera, en una disputa én torno a la libertad de acceso de los estadounidenes al sector oriental, bajo control soviético.

Recuerdos del muro

Tras la caída, los pedazos de los bloques del muro viajaron a todo el mundo. Picar el muro y recoger trozos como recuerdo se convirtió en una moda y un deber para todo turista que visitaba Berlín. Actualmente se pueden adquirir incluso en las tiendas de souvenirs. En la foto, un turista pica el muro, martillo en mano, en el Potsdamer Platz.

La gran muralla

En la foto, un segmento de la frontera que separaba a las dos Alemanias. Guardias, torres de vigilancia, perros, alambre de púas y otras muchas medidas de seguridad hacían parecer a Alemania oriental una auténtica fortaleza.

La guerra propagandística

El muro sigue siendo una provovación, a pesar de los permisos para atravesar la frontera. Es lo que señala el cartel de la derecha, colgado después de que la RDA instalara otro, en la misma entrada, con la leyenda: los pases son mejores que las provocaciones.

La primera víctima

La foto muestra como el moribundo Peter Fechter es transportado por los soldados de Alemania oriental que le habían disparado. Fechter yació en tierra de nadie durante 50 minutos antes de que los soldados lo recogieran para llevarlo al hospital donde murió poco después. Fue la primera víctima del muro.

El poder occidental

Willy Brandt, alcalde de Berlín occidental, el presidente estadounidense, John F. Kennedy, y el canciller federal alemán, Konrad Adenauer, durante la visita de Kennedy a Berlín, en 1963.