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Sensacionalismo y negocio detrás de los paparazzi

Eva Usi23 de junio de 2008

Los paparazzi son maldecidos, golpeados y no pocos acaban en los tribunales, pero algunos se hacen ricos y hasta famosos. Una exposición en Berlín muestra la obra de los chicos malos de la fotografía.

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Ron Galella, un paparazzo leyenda.Imagen: picture-alliance / dpa

Se ve al fotógrafo Tazio Secciaroli cuando es atacado por el actor Walter Chiari en 1958. Al fotógrafo estadounidense Ron Galella, que tomaba desprevenidos a Robert Redford, Jack Nicholson y Warren Beatty, se le ve en una imagen caminando temeroso tras Marlon Brando con cámara en mano y un casco de fútbol americano en la cabeza. Un año antes Brando le propinó una golpiza tal que le sacó cinco dientes y le fracturó la mandíbula.

En las paredes de la Fundación Helmut Newton cuelgan instantáneas que documentan la rápida fotografía de los paparazzi, siempre aguardando a su presa. “Pigozzi y los Paparazzi” reúne 350 fotografías en blanco y negro y a color de algunos de los maestros de la cámara indeseable.

Helmut Newton Museum in Berlin
En las paredes de la Fundación Helmut Newton, en Berlín cuelga obra del controvertido fotógrafo alemán de orige judío.Imagen: AP

Pioneros en Berlín y Nueva York

Entre los pioneros de esta variante del periodismo gráfico, se encuentra Erich Salomon, un abogado de origen judío que tomó por primera vez una cámara fotográfica pasados los 40 y se hizo famoso tomando imágenes prohibidas en tribunales y en reuniones políticas en el Berlín de los años 30, que publicaban regularmente los diarios de la época. El fotógrafo de origen polaco Weegee, emigró a Nueva York en donde se hizo de un nombre con sus imágenes de fuertes contrastes que muestran escenas de crímenes, accidentes y la vida cotidiana de los neoyorquinos.

No todos son indeseables, a decir por las imágenes de personajes del jet set que sonríen al lente de Jean Pigozzi. El acaudalado empresario y fotógrafo aficionado no tiene que esconderse detrás de un árbol para penetrar en la vida íntima de los famosos. Él es parte de ese núcleo elitista y se fotografía a sí mismo en compañía de sus amigos. Con cara seria aparece entre un sonriente Jerry Hall y Mick Jagger, al lado de Clint Eastwood y Andy Warhol. Vestido con una camiseta amarilla estridente, bromea constantemente y afirma que toma sus fotos con una cámara digital muy simple, “con seguridad es la más barata de todas las aquí presentes”, dice ante periodistas.

Quien fuera amigo del fallecido fotógrafo Helmut Newton, dice trabajar completamente diferente de como lo hacía Newton. “Él hacía su trabajo con gran precisión, con un extremo cuidado en el detalle, yo creo mucho en la espontaneidad y cuando has fotografiado durante años tus ojos se entrenan”, afirma.

Helmut Newton
Helmut Newton, controvertido por su obra en la que los desnudos de mujeres son preponderantes.Imagen: dpa

Poderosos teleobjetivos

Además de Salomon y Weegee, se ven las imágenes de Tazio Secchiaroli, que aguardaba a su presa en la oscuridad de las calles de Roma en los años 50 y principios de los 60. Se ve a un joven Marcello Mastroianni al lado de Ursula Andress y a Sophia Loren dando autógrafos a una multitud.

En los años 60 y 70, Edward Quinn y Daniel Angeli cazaban a sus víctimas desde una segura distancia y poderosos teleobjetivos. Así logró Angeli captar a Brigitte Bardot desnuda tomando el sol en su mansión en el sur de Francia y a Jackie Onassis saliendo de la elegante boutique de Yves Saint Laurent en París. Una imagen de Quinn muestra a María Callas conversando con Winston Churchill en el yate de Aristóteles Onassis.

Jacky und Aristoteles Onassis
Boda de Jackie Kennedy con el magnate naviero, Aristóteles Onassis.Imagen: AP

Desde entonces la tecnología ha revolucionado a la fotografía. Las cámaras son más rápidas y las lentes más potentes y también la manera como los paparazzi cazan a sus víctimas es cada vez más brutal. Por eso los organizadores no presentaron a los paparazzi de hoy en día. “Ahora se tienen los localizadores GPS y equipos de monitoreo especiales, lo que ha influido en el trabajo de los paparazzi”, afirma Pigozzi.

Un negocio atizado por el deseo del público de ver fotografías en las que se vean expuestas a celebridades. “Los medios ofrecen miles de dólares por una de esas imágenes, entonces los fotógrafos hacen cualquier locura con tal de conseguir una imagen que ridiculice al fotografiado. Es un trabajo mejor que estar en una fábrica apretando tuercas, pero es muy duro, necesitas mucha paciencia, mucho valor y sólo unos cuantos son buenos y llegan a hacer mucho dinero”, dice.