Suiza: de la utopía a la responsabilidad

Con opiniones muy diversas, la prensa europea habla en sus columnas sobre el referéndum de Suiza y el rechazo a la renta básica.

El diario Tages-Anzeiger, de Zúrich, comentaba este lunes el referéndum sobre la renta básica celebrado en el país. “Al principio, los iniciadores apuntaban a un 10 o quizás un 15% de apoyo. Visto así, algunos podrían considerar el resultado del 23,1% a favor como un éxito. Con su revolucionaria idea, sus partidarios tienen el apoyo de casi la cuarta parte de los votantes. Por una parte, eso significa que casi uno de cada cuatro de los que fueron a las urnas era un atrevido, aventurero, imprudente o un desesperado, dispuesto a votar por un artículo constitucional que habría hecho temblar el Estado de bienestar. Por otra parte, los partidos políticos han perdido poder, un hecho que también refleja la negativa a esta iniciativa, que en parte fue promovida por grupos extra parlamentarios. (…) Si los partidos quieren convencer a los electores, deberían anticiparse a los hechos e impulsar debates más allá de los presupuestos. Hacer menos autobombo y tomarse más en serio a los votantes, sobre todo a los más jóvenes. Un deseo quizá muy grande, pero también necesario. La siguiente iniciativa para la renta básica seguro que llegará.

Una utopía

El rotativo Volksstimme, de Magdeburg (Alemania), dedica también su editorial al referéndum suizo: “Que hayan votado en contra indica a su sentido de la realidad. La idea plantea una persona que no se da por contenta con esa renta básica y por eso quiere trabajar más. Pero para eso tiene que merecer la pena y la sociedad tiene que poder permitírselo. Igual sucedería en Alemania. Los expertos calculan que 1000 euros para cada ciudadano desbordarían al Estado y a los ayuntamientos. Para pagarlo, el Estado tendría que cobrar impuestos y estos aumentarían hasta el 80% por regalar el dinero. El dinero regalado gusta a todos. ¿Pero quién va a ir a trabajar si por cada euro ganado solo quedan 20 o 30 céntimos? Esa idea es una utopía.

¿Dónde está el fallo?

Sobre el referéndum, el Frankfurter Rundschau comenta sobre la negativa suiza a la renta básica: “La discusión no ha terminado y eso es bueno. Primero, porque la pregunta sobre la financiación de una renta básica plantea también la cuestión sobre la redistribución en la sociedad en un momento en el que muchos ya se acostumbraron a aceptar una realidad sin alternativas y en el que cualquier exigencia de justicia social se considerada una carga para la economía. Si la mayoría cree que la idea es buena, pero que no se puede realizar pese al aumento de la riqueza social, la pregunta sería ¿dónde está el fallo? ¿En la idea de un abastecimiento social bueno y seguro para todos o en las condiciones que hacen que este abastecimiento sea degradado para que parezca una ilusión?”

Fuerza de atracción

Para el diario conservador Lidove Noviny, de la República Checa, “lo importante no es que los suizos hayan rechazado en referéndum la idea de una renta básica. Más importante es el interés que esta idea despierta en el Occidente altamente desarrollado y el debate que ha provocado en todos los estamentos. Entre sus partidarios y detractores hay tanto millonarios como activistas de izquierda. La renta básica tiene la fuerza de atracción de la utopía del comunismo originario: “cada cual según su capacidad, cada cual según sus necesidades”. Pero tras esa idea no están los comunistas tradicionales, sino personas racionales y con formación, que tienen miedo de algunas tendencias. Por ejemplo, de que los robots nos quiten cada vez más trabajo o que un estado social encallado se trague cada vez más presupuestos. ¿No sería mejor pagar a todos una renta genérica?”

Un pueblo responsable

Desde Bulgaria, el diario 24 Tschassa también se hace eco de la votación suiza sobre la renta básica: “Solo uno de cada cinco suizos apoyó la idea de que todos los ciudadanos reciban 2.260 euros al mes, independientemente de si trabaja o no, en este Estado ordenado y adinerado. Las razones de los que rechazan la renta básica vitalicia son sus miedos a que la economía del país se debilite. No hay que buscar contradicciones, son los mismos suizos que hace cuatro años rechazaron un aumento de las vacaciones pagadas también por miedo a perjudicar la economía. A un pueblo tan responsable siempre se le puede preguntar sobre lo que afecte a la administración. Sabe cuándo y cómo decidir.”

San Gotardo: una obra titánica

Ruta ancestral

Desde tiempos ancestrales, el ser humano ha emprendido sacrificadas travesías para cruzar el macizo del San Gotardo, en los Alpes. Las montañas bloquean la ruta entre Lucerna, al norte, y Lugano y Milán, en el sur. A pesar de que es imposible de atravesar en invierno, siempre fue una de las vías más directas a la hora de cruzar los Alpes centrales.

San Gotardo: una obra titánica

Vía muy transitada

En la Edad Media, el paso del Gotardo era una importante ruta comercial. Pero no fue hasta bien entrado el siglo XIX cuando se construyó un camino en condiciones para sustituir al tradicional sendero que usaba el ganado. Aunque hoy en día la carretera ha perdido importancia comercial, debido a los diversos túneles que atraviesan la montaña, sigue siendo relevante por su atractivo turístico.

San Gotardo: una obra titánica

Atravesando la roca en el siglo XIX

Antes de que los coches pudieran soñar siquiera con atravesar la montaña ya existía una línea de ferrocarril para el transporte de mercancías. El primer túnel del Gotardo, construido a 1150 metros sobre el nivel del mar, supuso todo un récord para la ingeniería de la época: 15 km de longitud. Tras 8 años de trabajo fue inaugurado en la década de 1880. En las obras murieron 177 trabajadores.

San Gotardo: una obra titánica

Un siglo después, la primera carretera

100 años después de la apertura del túnel ferroviario fue abierta al tráfico la primera carretera. En1980 autos y camiones dejaron de depender de los caprichos meteorológicos. Con 17 kilómetros de longitud, el túnel era escasamente más largo que la vecina vía que usaba el tren. Meses después de su inauguración se convirtió en la principal ruta de transporte terrestre que atraviesa los Alpes.

San Gotardo: una obra titánica

Catástrofe

Aunque durante 20 años sólo se registraron pequeños accidentes, en 2001 dos camiones chocaron entre sí provocando un gigantesco incendio. Once personas murieron al quedar atrapadas por las llamas. Desde entonces se han llevado a cabo en el túnel sustanciales mejoras en seguridad, que incluyen otro túnel para escapar en caso de emergencia.

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Mercancías de vuelta al túnel ferroviario

La catástrofe de 2001 trajo consigo nuevos cambios. Hoy en día la mayoría de las mercancías atraviesan el túnel en ferrocarril. Y es que Suiza, además de cumplir con sus obligaciones como importante corredor para el tráfico europeo, quiere proteger el sensible sistema motañoso del creciente flujo continental de camiones.

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Un nuevo túnel para mercancías y personas

Se espera que por el nuevo túnel del Gotardo, que se inauguró este miércoles (1 de junio de 2016), circulen alrededor de 600.000 camiones anualmente. A diario 260 trenes de mercancías atravesarán el túnel a más de 160 kilómetros por hora. Eso sin contar los 65 trenes de pasajeros, que alcanzarán velocidades superiores a los 250 kilómetros por hora.

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9 años de construcción

La perforación de los dos nuevos túneles de 57 kilómetros comenzó en 2007. Entre las medidas de seguridad destaca el nuevo sistema de ventilación destinado a eliminar humos en caso de incendio, único por su tamaño y potencia. Además, hay salidas y habitaciones de emergencia localizadas a lo largo de los túneles. Durante la construcción murieron 13 personas, la mayoría en accidentes de tránsito.

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2000 metros de profundidad

En 2010 y 2011, 4 gigantescas tuneladoras apodadas "Gabi 1", "Gabi 2", "Sissi" y "Heidi" se encargaron de perforar la montaña. A pesar del miedo inicial a que al taladrar hacia abajo se pudiesen bloquear las máquinas, todo funcionó como se esperaba y se cumplieron los plazos. Los desechos resultantes de la perforación tuvieron un volumen 5 veces mayor al de la pirámide de Keops.

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Ahorrando tiempo

Está previsto que otro túnel de 15 kilómetros, que unirá Lugano y Bellinzona, esté listo en 2020. Esto acortará el trayecto entre Zúrich y Lugano cerca de 45 minutos, reduciéndolo a escasas dos horas. Eso sí, la planificación horaria de los trenes será todo un desafío: según los cálculos, cada 4 minutos entrará un convoy en uno de los túneles. En total circularán 325 al día.

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Bonitos paisajes para los viajeros

Las antiguas vías, sin embargo, seguirán funcionando. El objetivo es que sean usadas en caso de emergencia y para el tráfico local. La iglesia barroca de Wassen, visible desde tres puntos del trayecto, seguirá siendo un gran atractivo para los turistas.

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El Paso del Gotardo merece una visita

Aunque sea incómodo el trayecto en coche a través de la antigua carretera, las vistas desde el Gotardo merecen el ascenso. Además, sin el habitual tráfico de camiones, el viaje será mucho más agradable.

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