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Venezuela votará por Maduro, también a pesar del hambre

José Ospina-Valencia
18 de mayo de 2018

Venezuela fue convertida en un país de pesadilla: hiperinflación, hambre, muerte por falta de medicamentos y alta criminalidad. Y aún así, Maduro podría ser reelegido. Eso es lo que creen varios medios en idioma alemán.

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Imagen: picture-alliance/dpa/Fotoreport

El Süddeutsche Zeitung, de Múnich cree que es muy posible que, a pesar del hambre, quienes han llevado a Venezuela a la bancarrota van a ser reelegidos este domingo:

"En Venezuela, la gente lucha por una comida diaria. No se necesitó una guerra ni ningún terremoto o tsunami para esta catástrofe. El hambre en las familias venezolanas se ha vuelto una enfermedad crónica. Cuando el organismo no recibe alimento, pensar en comer se vuelve una psicosis. 'Hay momentos en que uno sólo quiere arrastrarse por el suelo', dice Yogleidis Alvarado, de 31 años de edad, madre de cuatro hijos y habitante de San Agustín, un barrio de Caracas ¿Cómo se puede soportar eso? 'Con patriotismo', responde, y reconoce que votará por Maduro, porque así lo quiso Chávez.

Este domingo, los venezolanos tendrían la oportunidad de castigar con su voto al régimen que convirtió a su nación, una de las principales potencias petroleras, en un país de hambre. Pero hay muchos indicios de que los venezolanos no van a provechar esa chance. Y eso que el 87% de la población vive en la pobreza, alrededor de 25 de los 30 millones de venezolanos ya no pueden comer lo suficiente. En los últimos años, el venezolano promedio ha perdido 8.7 kilogramos de peso.

Venezuela es un país que ha dejado de funcionar. Fue desmantelado y saqueado por un clan mafioso que se hace llamar Gobierno Socialista. Y Maduro es, a pesar de todo, el claro favorito en esta elección presidencial. Uno podría pensar que el principal responsable de este desastre no debería tener ninguna posibilidad de reelección. Pero en Venezuela la lógica funciona al revés: quién controla el suministro de alimentos, también controla a los hambrientos".

Pensión para dos días

Deutschlandradio, de Colonia, por su parte, destaca la locura de que 30 litros de gasolina en Venezuela cuesten 179 bolívares, mientras una docena de huevos valga 1,2 millones de bolívares:

"La gasolina es lo único barato en Venezuela. El combustible es prácticamente regalado: un sándwich o un paquete de galletas cuesta 1,3 millones de bolívares, casi la mitad del salario mínimo. Una situación especialmente difícil para los ancianos. 'La pensión me alcanza para dos días', dice José Manuel. Muchos, como él, están tratando de aguantar el hambre. Incluso en las zonas residenciales se ve a gente buscando alimentos en la basura. El FMI calcula que la inflación en 2018 será del 15.000 por ciento. Otros economistas calculan el doble.

Para el sociólogo Trino Márquez, del taller de pensamiento CEDIC, los problemas son domésticos: el control de los precios, la producción y el curso de la moneda, así como la mala gestión en las industrias nacionalizadas, en primer lugar la petrolera PDVSA, cuya producción cayó a la mitad en los últimos años.  Pero el Gobierno, sin embargo, se presenta como víctima de una guerra económica de EE. UU. y de los  empresarios.

El estado retiene el control social sobre los sectores más pobres de la población distribuyendo algunos alimentos básicos. Entre el 70 y el 73% de la población recibirá dichos beneficios este mes, que es de elecciones."

"Nos atraen a las urnas, como pollos hambrientos”

Por último, el Neue Zürcher Zeitung, de Suiza, coincide con que "con el chavismo no se llena el estomago", pero que, aún así, probablemente, Maduro va a ser reelegido:

"Según el Observatorio Nacional de Salud, más del 60% de los menores muestran señales de desnutrición; una tercera parte de los niños sufre de retraso en el crecimiento. En Caracas, la palabra 'hambre' está estampada en innumerables fachadas. Un grupo de mujeres y niños se acurruca en el asfalto. En pánico, raspan polvo blanco del suelo con sus manos. Se pelean por la harina que debió haber caído de un camión.

El Supermercado Bicentenario de Caracas vende sacos de comida subsidiada. 'La próxima semana ya no habrá nada', se queja una mujer mayor. Los víveres son repartidos esta semana, debido a las elecciones. Y luego dice resignada: 'Nos atraen a las urnas con granos, como a pollos hambrientos. Y luego elegimos a Maduro, porque con hambre no tenemos otra opción'."

José Ospina-Valencia (CP)

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